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Ángeles Guisado

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Abogada convencida de que el Derecho sirve para hacer la vida más amable a las personas. Licenciada en Derecho y Empresariales por ICADE. Colegiada Nº 117.211 del ICAM

¿Qué sucederá con mi pareja si yo muero? La conveniencia de hacer testamento

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Hombre triste pensando en hacer testamento

Planificar nuestra herencia no parece un buen plan de domingo por la tarde así que la mayoría de la gente lo va posponiendo y no deja por escrito qué pasará con sus bienes cuando fallezca. Esto suele ocasionar más de un quebradero de cabeza a los herederos, mayor coste económico e incluso que finalmente nuestros bienes terminen en manos de personas que no deseamos.

En España la sucesión se ordena de distintas maneras dependiendo del territorio en el que resida el fallecido, de si otorgó testamento, de si está casado o de si aún viven sus padres.

Al viudo la legislación estatal le reconoce derechos en la herencia de su cónyuge pero solo en modo de usufructo y además éste variará según el caso. Sin embargo, para las parejas de hecho no recoge ningún derecho y las comunidades autónomas lo hacen de manera desigual. Así, por ejemplo, el unido de hecho supérstite aragonés tendrá derecho al ajuar familiar además de a residir en la vivienda habitual durante el año siguiente al fallecimiento; en Cataluña gozará de los mismos derechos que el cónyuge viudo,  y en Extremadura y Madrid carecerá de derechos sucesorios por mucho tiempo de convivencia que haya mediado.

Así, la situación en la que puede quedar el viudo es muy variopinta: si existen hijos, estos recibirán todos los bienes del fallecido y él solo tendrá derecho al usufructo de un tercio de los mismos. Si no se casaron ni siquiera tendrá derecho a este usufructo. Si al fallecer no tienen hijos pero aún viven sus padres, éstos heredarán sus bienes mientras el viudo solo tendrá derecho al usufructo legal. Si no existen hijos ni padres, el viudo lo hereda todo,  pero no así la pareja de hecho supérstite; en este caso todos los bienes los recibirán los hermanos o sobrinos del fallecido, lo que puede quedar lejos del deseo de éste.

Las dudas principales en las herencias suelen surgir en relación a la vivienda familiar. ¿Qué pasará con nuestra casa si yo fallezco?, ¿puedo proteger a mi pareja de algún modo para que siga viviendo en ella?, ¿puedo asegurarme de que a mi cónyuge no le priven de nuestra casa familiar?

Si la pareja no está casada y compró la casa a partes iguales, la parte del fallecido la heredarán sus familiares, no su pareja. Y es así como la dejadez para ordenar nuestra sucesión puede poner a nuestro compañero en una situación comprometida con nuestros padres o hermanos. De haber hecho testamento podríamos haber protegido a nuestra pareja dentro de los límites permitidos por la ley y, en caso de matrimonio, incluso podríamos haber ordenado a favor de nuestro cónyuge un usufructo sobre todos nuestros bienes.

Muchos clientes se preguntan, sin embargo, para qué tienen que otorgar testamento si no tienen bienes sino solamente algo de dinero en un par de cuentas corrientes. Aún en estos casos, la previsión ahorrará a nuestros herederos costes elevados. Cuando fallece intestada una persona, sus familiares necesitan una declaración de herederos para justificar quiénes son y sus derechos. Este documento conlleva un coste de unos 300 € (mientras que el testamento oscila entre 36 y 50 €), por no hablar de la documentación que tendrán que reunir (libro de familia, certificados de nacimiento de todos ellos,… ). Además tendrán que acudir a la notaría con 2 testigos que conozcan a la familia para que declaren que no existen más herederos.

Desde que este documento se firma hasta que el notario declara quiénes son los herederos transcurren al menos 20 días hábiles. Durante este plazo, que en la práctica es de un mes, nuestros herederos no podrán disponer del dinero de nuestras cuentas. Ni siquiera el viudo podrá disponer de estos fondos.

Precisamente en esos momentos tan duros personalmente parece un buen regalo ahorrar a nuestros seres queridos esta gincana de ventanillas y papeleo.

Como las situaciones pueden ser tan variopintas, por lo tanto, –hijos comunes e hijos de un anterior matrimonio, padres aún vivos, especialidades autonómicas, una situación de mera convivencia, separación, etc.-, lo más conveniente será acudir a un profesional del derecho que nos ayude a diseñar nuestra sucesión y así asegurarnos de que nuestros bienes quedan en las manos que queremos. Además, en el testamento podemos recoger otras cuestiones de gran importancia como, por ejemplo, quién cuidará de nuestros hijos si nuestra pareja y nosotros fallecemos, lo que puede ahorrar discusiones en los juzgados a nuestros familiares.

Ángeles Guisado Corrales

Colegiada Nº 117.211 del ICAM


 

Foto: Pixabay

¿Tiene algún beneficio fiscal ser pareja de hecho?

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Pros y contras de la pareja de hecho

Existen distintas maneras de unirse una pareja. Desde los que prefieren convivir sin firmar más papel que el contrato de alquiler a los que se decantan por darse el “sí quiero” más tradicional, con mayor o menor boato. Pero hay quienes se sitúan en un punto intermedio y a pesar de no querer contraer matrimonio, ya sea por convicciones ideológicas o porque de contraerlo perderían los derechos adquiridos de un matrimonio anterior, deciden unirse como pareja de hecho.

Pero, ¿qué es una pareja de hecho? Podríamos decir que se trata de la unión de dos personas que, de forma pública y notoria, deciden libremente unirse en una situación estable de convivencia análoga al matrimonio.

En cuanto a los requisitos que deben cumplirse, esto cambia de una Comunidad Autónoma a otra al no existir una regulación legal de la misma a nivel estatal. Así, la legislación canaria exige una convivencia ininterrumpida de al menos 12 meses, y prácticamente todas exigen la inscripción en el correspondiente Registro autonómico de Parejas de Hecho para diferenciarlas de las parejas que simplemente conviven o uniones “more uxorio”.

Una vez que la pareja se inscribe en dicho Registro, las diferencias de trato son enormes entre una Comunidad Autónoma y otra. Por eso lo primero que debes hacer si has optado por esta figura es asesorarte con un profesional de cuál es el régimen que se aplica en tu Comunidad. Un buen asesoramiento será fundamental para poder evitar en el futuro pleitos innecesarios que os supondrán un gran coste emocional y de dinero. Un profesional del Derecho podrá resolver dudas que a buen seguro os surgirán como ¿tengo algún derecho sucesorio si mi pareja fallece? ¿y derecho a la pensión de viudedad? ¿Qué pasará con nuestra casa si la pareja se rompe? ¿y con nuestros hijos? En realidad,… ¿estamos casados o solteros?

En este artículo vamos a centrarnos en el aspecto fiscal, posiblemente el aspecto en el que menos sorpresas podemos encontrarnos pues, aunque la mayoría de Comunidades Autónomas han optado por equiparar las uniones de hecho al matrimonio, al ser estatales los principales tributos que afectan a nuestra vida familiar, esta equiparación solamente ha sido parcial.

La primera duda que suelen tener las parejas de hecho es si pueden tributar en el modo de declaración conjunta del IRPF. Aquí la cuestión estriba en el concepto “unidad familiar” para el que regula esta posibilidad de tributación conjunta la Ley. En este caso la respuesta es negativa pues para el caso de que no haya vínculo matrimonial la Ley contempla que la unidad familiar la formarán “el padre o la madre y todos los hijos que convivan con uno u otro (…)”, pero no considera unidad familiar a la pareja de hecho.

No obstante, el IRPF tiene un tramo autonómico y para este la mayoría de Comunidades Autónomas han optado por una equiparación con el régimen de los matrimonios.

En relación al Impuesto de sucesiones y donaciones las diferencias de trato entre comunidades son mayores al ser un impuesto de regulación autonómica. Así, por ejemplo, las parejas de hecho inscritas en el Registro de Uniones de Hecho de la Comunidad de Madrid pueden beneficiarse de una bonificación del 99 por 100 en la cuota tributaria en las adquisiciones mortis causa al equipararlas la ley a los matrimonios. En Extremadura, sin embargo, estas bonificaciones se reservan solo a los matrimonios. Y en Asturias, las parejas estables inscritas en su Registro de Uniones de Hecho gozarán de la misma reducción que los matrimonios en la base imponible de este impuesto.

Estas diferencias de regímenes entre Comunidades Autonómicas se agrandan si analizamos otros aspectos de las uniones de hecho, especialmente en Comunidades Autónomas con Derecho Civil propio como Galicia, ya que en el ámbito fiscal, además de ser estatales la mayor parte de tributos que pueden afectar a las familias –y por lo tanto no existir peculiaridades para las uniones de hecho- la Dirección General de Tributos mantiene una doctrina contraria a extender los beneficios fiscales de los matrimonios a esta otra figura. Por eso se hace tan conveniente acudir a un profesional del Derecho antes de formalizar la pareja de hecho, pues podremos regular los distintos términos en un pacto convivencial que tal vez evite que nuestra felicidad se vea empañada por pleitos futuros.

Ángeles Guisado Corrales

Colegiada Nº 117.211 del ICAM