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Eduardo Madinaveitia

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Padre de Usúe y abuelo de Unax. Me he ganado (bien) la vida investigando medios y contando lo que hacía. Nunca llegué arriba del todo, pero he creado buenos equipos que (creo) me siguen teniendo cariño.

El boxeo, ahora, es cool

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el boxeo ahora es cool

En los años sesenta del siglo pasado, en plena dictadura, el boxeo triunfaba en España. Fue la época de Urtáin, Pedro Carrasco, Perico Fernández, Miguel Velázquez, Pepe Legrá y tantos otros. Varios boxeadores españoles fueron campeones de Europa o incluso del Mundo.

Eso, en tiempos en los que pocos deportistas españoles alcanzaban títulos internacionales, daba al boxeo mucha repercusión. Más aún si pensamos que Vicente Gil, además de ser presidente de la Federación Española de Boxeo, era el médico personal de Franco.

Cuando en mayo de 1976, poco después de la muerte del dictador, se lanzó El País, un periódico que quería marcar una nueva época, una de sus señas de identidad fue: “no publicaremos informaciones sobre boxeo”. Se trataba de un deporte que exaltaba la violencia entre personas y que en muchas ocasiones se había visto manchado por acusaciones de tongo. No hablar de boxeo le daba un aire más moderno y progresista.

En cambio en las páginas del nuevo periódico se podían leer unas magníficas crónicas taurinas escritas por Joaquín Vidal. Fueron otra de sus señas de identidad. Nadie cuestionaba entonces las corridas de toros.

El boxeo hoy en día

Han pasado algo más de cuarenta años. Decía el tango que veinte años no es nada, pero está claro que cuarenta, para muchas cosas, es una eternidad.

Paseando por Madrid veo cada vez más locales a pie de calle en los que numerosas personas, hombres y mujeres, “hacen guantes”, o sea, entrenan sus mejores golpes de boxeo.

Hace unos meses la empresa en la que trabajo decidió ofrecer a sus empleados ayuda para realizar actividades de ocio en grupo. Se planteó una encuesta totalmente abierta; podría haberse votado la participación en talleres de escritura o de pintura, formar equipos de fútbol o de hockey o cualquier otra posibilidad que se nos pueda ocurrir. En la empresa hay una amplia mayoría, prácticamente dos tercios, de mujeres.

Pues bien: la primera opción, con amplia diferencia, fue el boxeo.

Hace unos días, en una mesa redonda, Manuel Balsera, directivo de AMC, un grupo que tiene cientos de canales de televisión en todo el mundo y con una fuerte presencia en la televisión de pago en España, nos contaba cómo acaban de transformar uno de sus canales (creo que en España se llama Blaze) que hasta ahora emitía sólo películas de peleas (tipo Chuck Norris o Jean-Claude Van Dame) para emitir también combates de boxeo. Han detectado que hay una demanda creciente.

¡Cómo cambian los tiempos!

Ahora está mal visto hablar de toros mientras los altos ejecutivos disfrutan a puro mamporro cada mañana antes del trabajo o tras la jornada antes de volver a casa.

También lo hacen sus empleados. Hay quien dice que el truco está en imaginarse que enfrente tienes, precisamente, a tu jefe o a ese cliente que te hace la vida imposible.

¿Es el boxeo una nueva droga para alienarse y reducir el estrés?

Entrega de premios de la vuelta al mundo por la conciliación. ¡Ganamos!

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Equipo #mamiconcilia

Como somos pocos, pedimos ayuda a nuestros colaboradores y la verdad es que se han portado muy bien. Hasta conseguimos ser la pyme ganadora en la modalidad de walking. A pesar de los pocos que somos conseguimos ser los que más anduvimos. Nada menos que 384 kilómetros.
En ciclismo también podíamos haber destacado; teníamos un colaborador, Jorge Romero, que hacía muchos kilómetros pero le dejamos muy solo. Si hubiera sido en vacaciones y en la playa habríamos intentado ayudarle, pero junio era todavía muy pronto y en Madrid no nos atrevemos a hacer kilómetros en bici.

El reto

El reto era hacer “tan sólo” una vuelta al mundo. Los participantes se lo tomaron (nos lo tomamos) tan en serio que se nos quedó pequeño y dimos más de tres. Para el año próximo ya hemos decidido que, por lo menos, hay que ir a la Luna. Son unas ocho vueltas al mundo pero ¿quién nos para?

Entrega de premios

El pasado día 20 estuve en la entrega de premios a las empresas y a las personas ganadoras; una ceremonia muy entrañable en las instalaciones de Enagás, una de las empresas participantes y que ganó varios premios en el apartado de grandes empresas.
Hubo allí un montón de buenas noticias:
En total participamos más de 2000 personas;
Algunas se acercaron a récord Guinnes: Alberto Arizmendi, de Calidad Pascual, hizo más de 2800 kilómetros en bici en un mes y eso que, confesó, descansaba los viernes.
Hubo personas que aprovecharon para preparar un iron man o una participante que preparaba la Quebrantahuesos, la clásica de cicloturismo más importante de los Pirineos (que no pudo terminar porque se suspendió por la lluvia y las caídas).
O quien hizo casi mil kilómetros en bicicleta de montaña, algo que, según los expertos, es también todo un récord.

Ganamos en walking

Nosotros, desde #mamiconcilia, hicimos todo lo que pudimos; somos muy pequeñitos incluso pidiendo el apoyo de colaboradores como yo. Pero nuestro granito de arena tuvo su premio: ganadores en walking en el apartado de pymes.
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Pero lo importante es que se hable de conciliación y estoy seguro de que en las empresas participantes y en la sociedad es un tema que cada vez ocupa más lugar.

El prime time y los horarios españoles

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Me he dedicado durante más de cuarenta años a analizar datos de medios; primero sólo de audiencias (cuando trabajaba en RTVE) y luego también de eficacia publicitaria o de inversiones, en la segunda etapa de mi vida, ya en Zenith.

Países dromedario y países camello

Cuando comparábamos las curvas de evolución de la audiencia de televisión a lo largo del día en diferentes países siempre distinguíamos entre los países dromedario (en los que la curva tenía una gran joroba en los periodos de mayor audiencia) y los países camello que presentaban dos jorobas de casi el mismo tamaño.

La mayoría de los países de Europa, entre ellos todos los del Norte, son países dromedario. El periodo de mayor audiencia, el prime time, se concentra en unas pocas horas, que suelen empezar en torno a las seis de la tarde y llegan a su pico, a la mayor concentración, la punta de la joroba, en torno a las ocho de la tarde.

España no. España, junto con unos pocos países mediterráneos más, es un país camello, con dos jorobas sumamente marcadas. El periodo que se sitúa alrededor de una muy tardía hora de comer, que tiene su punto álgido a las tres de la tarde, al que solemos llamar second time siguiendo la terminología en inglés (aunque casi ningún país de habla inglesa dispone de un second time potente) es la primera joroba. La segunda joroba, muy elevada, comienza hacia las nueve de la noche cuando en casi todo el resto de Europa ya están apagando los televisores para irse a la cama, y alcanza su punto más alto a partir de las diez y media y en muchos casos más allá de las once y media. Los horarios televisivos aún se retrasan más en verano: el pico de audiencia puede producirse después de medianoche.

El prime time en España

Hace unos días, la final del concurso Master Chef en La 1, la primera cadena de la pública TVE terminó su emisión más allá de la una y media de la madrugada. A esa hora conservaba aún una importante cifra de audiencia. Este tipo de concursos tienen un importante éxito entre los niños; seguro que unos cuantos miles seguían ante el televisor esperando para conocer el nombre del ganador (la ganadora en este caso) del concurso. Más aún si tenemos en cuenta que muchos estarían disfrutando de sus primeros días de vacaciones escolares.

Ocurre lo mismo con otros concursos como La Voz, de Tele 5, o Tu Cara me Suena, de Antena 3. Alargar la duración de los programas más allá de la media noche tiene un doble efecto: por un lado la audiencia media del programa tiende a caer; poco a poco hay personas sensatas que recuerdan que al día siguiente trabajan y deciden irse a la cama y enterarse de los resultados al día siguiente; pero por otro lado, si el programa tiene enganche y compite con programas de menor duración en otras cadenas consigue mejorar su cuota de participación, el famoso share.

Mientras para el mercado publicitario el dato importante es la audiencia media (o más aún, la audiencia puntual en cada momento, que es por lo que pagan los anunciantes y sus agencias) para las relaciones entre las cadenas de televisión y las productoras de los programas, y de las cadenas entre sí, la cuota, el share, es lo más importante: un programa triunfa si consigue una cuota mayor que la cuota media de la cadena por la que se emite.

Alargar un programa de éxito más allá del momento en que la gente sensata se va a la cama suele suponer mejorar el share.

El prime time y los horarios españoles

Al día siguiente de la finalización de Master Chef recibí un correo en el que se adjuntaba una nota de prensa de ARHOE, la Asociación para la Racionalización de los Horarios Españoles: Hemos puesto en marcha una petición en Change.org para cambiar el horario de Master Chef.

Dirigida a TVE:

.@tve: Masterchef no puede acabar a la 01:00 de la madrugada. Queremos conciliar.

Cuando recibí la nota llevaba más de 25.000 firmas; ahora supera las 32.000.

Firma la petición

Los horarios de los programas de televisión y los horarios laborales de un país están muy relacionados. Podría decirse que son esa pescadilla que se muerde la cola: un país que todo lo hace algo más tarde que los países de su alrededor también verá la televisión más tarde. Pero un país que ve su televisión hasta más allá de la una de la madrugada difícilmente organizará sus horarios laborales desde muy temprano, o a primera hora estará muy cansado y rendirá menos.

Ha habido varios intentos de cambiar los hábitos de los españoles empezando por los horarios de televisión: adelantar los noticiarios, empezar el programa estrella del día inmediatamente después del final del noticiario principal de la noche, limitar la duración de las series (también en eso somos diferentes: las series españolas de prime time son más largas que las de cualquier otro país) pero esos intentos nunca han funcionado.

Y cada vez es más difícil conseguir cambiar los horarios españoles desde la televisión. Las cadenas privadas argumentarán con sus legítimos intereses comerciales; y para tratar de lograr que esos cambios se lideren desde las televisiones públicas creo que llegamos tarde. Con el porcentaje de audiencia que mantienen ahora las precarias cadenas públicas es muy difícil liderar nada.

Además la televisión pierde, muy poco a poco pero pierde, el lugar central que todavía ocupa en la vida de los ciudadanos: cada vez más personas ven los contenidos que les interesan cuando quieren y se olvidan de la televisión normal, esa que había que ver (que todavía ve la mayoría de la gente) a la hora  en la que los directivos de las cadenas deciden emitirla.

Los cambios en los hábitos tendrán que provocarse desde otras instancias.

Las otras familias

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las otras familias

El viernes en la Feria del Libro nos cruzamos con dos chicas, muy abrazadas, en actitud clara de pareja; una de ellas en avanzado estado de gestación.

Me recordó cuando iba al parque con mi nieto y coincidíamos con un amiguito que algunos días estaba con sus dos mamás; el resto con una de las dos, no siempre la misma.

En la primera edición de #mamiconcilia hay varias madres que adoptaron a sus hijos cuando no tenían pareja.

En las sucesivas de #papiconcilia o de #miempresaconcilia tenemos ejemplos de padres solteros que adoptaron, o que utilizaron un vientre de alquiler; padres divorciados que añoran a sus hijos; o que han formado una nueva pareja y ahora los hijos de los matrimonios anteriores de los dos cónyuges conviven formando una familia numerosa y, seguramente, heterogénea.

Conocemos familias que han recurrido a la fecundación artificial ante la dificultad para tener hijos por la vía natural; familias en las que conviven hijos naturales y adoptados o parejas que deciden no tener hijos.

O parejas que conviven y tienen hijos y luego se casan…o no.

¿Quién nos iba a decir esto en nuestra ultracatólica España de hace cuarenta o cincuenta años, cuando cualquier cosa que se desviase de la familia, generalmente numerosa, tradicional era piedra de escándalo?

Ahora la familia ya no gira, o lo hace cada vez menos, en torno al matrimonio: según datos del INE el 43% de los hijos nacen fuera del matrimonio, cuatro puntos más que la media de la hasta hace poco mucho más liberal Europa.

Pasaron los tiempos en que un hijo nacido fuera del matrimonio era ilegítimo (o bastardo, o expósito, o cosas peores) y era despreciado o, mucho más grave, tenía menos derechos. Ahora legalmente no hay ninguna diferencia y, quiero pensar, socialmente tampoco.

La proporción de hijos nacidos fuera del matrimonio se ha disparado en España en los últimos años. Si en 1980 no llegaba al 4% y en 2000 se quedaban por debajo del 18%, en 2014 se situaron ya en el 42,7%.

La tasa de nupcialidad se desploma casi al mismo ritmo; desde el año 2000 ha caído casi un 40%. Por supuesto la caída es mucho más brusca si hablamos de matrimonios por la Iglesia. Desde la época del franquismo en la que podía decirse que casarse por la iglesia era casi obligatorio, llegamos a un momento en el que algo menos de un tercio de los matrimonios pasa por la vicaría.

Los matrimonios eran para toda la vida. Creo recordar que conocía a un chico cuyos padres estaban separados (por supuesto no divorciados, el divorcio no llega hasta la transición, con los últimos gobiernos de UCD). Sólo los muy ricos podían permitirse un largo proceso de anulación del matrimonio ante el Tribunal de La Rota.

La secularización de la sociedad ha avanzado muy deprisa en estos años. Esto ha llevado también a un aumento de las parejas de hecho que ya suponen cerca de un 15% de los hogares según un informe del Instituto de Política Familiar.

En paralelo crecen las familias monoparentales y disminuye el tamaño de la familia media.

Cuando yo era pequeño se alcanzaba la categoría de familia numerosa cuando se tenían cuatro hijos; luego estaban las familias numerosas de primera categoría, que tenían ocho o más…y mucho más allá las que ganaban los premios nacionales de natalidad. Mi amiga Marina Fragoso es la 17ª de una familia de 19 hermanos.

Ahora una familia con tres hijos no sólo es numerosa, también es bastante insólita.

Cuando a mediados de los ochenta se empezaron a instalar audímetros en los hogares españoles para medir la audiencia de televisión, el tamaño medio del hogar estaba próximo a las cuatro personas; ahora está muy cerca de dos y el número de hogares unipersonales es ya mayoritario en el panel. Eso hace más complicada la instalación del panel aunque quizá evita confusiones en la atribución de la audiencia.

Claro que lo importante no es si los padres son un hombre y una mujer o no, o si están casados o no. Lo importante, creo, es que la relación entre los padres y los hijos sea buena, que haya amor entre ellos.

Y seguramente habrá más amor, o al menos tanto, de unos padres que han vivido un largo proceso de adopción o que han experimentado varios procesos de fecundación e implantación de óvulos para conseguir su bebé que cuando se trata de un niño no deseado, nacido en un matrimonio tradicional.

La sociedad evoluciona muy rápido. Los tipos de familia también. Lo importante es que en esas familias fluya el amor.


Imagen: pixabay.com

¿Y si todo el trabajo lo hicieran robots?

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Robots, puede que algún día hagan todo el trabajo por nosotros

Un reciente informe del Foro Económico Mundial afirma que en los próximos cinco años los robots harán que desaparezcan cinco millones de puestos de trabajo. En opinión de algunos expertos sobre el tema esa cifra podría quedarse corta.

Es verdad que cuando unos puestos desaparecen, otros se crean. En el libro “Investigaciones” del biólogo Stuart Kauffman, encontré una frase que el autor atribuye a su amigo Brian Arthur: “Cuando apareció el automóvil se quedaron sin negocio el caballo, la calesa, el herrero, el guarnicionero y la Pony Express. El automóvil, en cambio, le abrió el camino a la industria petrolera, las carreteras asfaltadas, los moteles, los restaurantes de comida rápida y los suburbios de las ciudades”.

Con los robots pasará igual: aumentarán los diseñadores de robots, los programadores de robots…Hace unos pocos años nadie, ni el más visionario, soñaba con ser YouTuber o piloto de drones o videogamer. Nadie sabía que iba a existir YouTube, ni que unos pocos avispados iban a ser capaces de hacerse millonarios grabándose mientras juegan a su videojuego favorito; nadie sabía que iban a existir los drones ni que se iban a poder utilizar para fines pacíficos.

Para los matemáticos casi la única salida profesional era ser profesor…de matemáticas. Ahora el campo de la computación y del “big data” es uno de los que más profesionales atrae y la producción de matemáticos por parte de las universidades no da abasto.

Para trabajos rutinarios y fáciles de modelizar, hace ya tiempo que los robots han sustituido a las personas. En las cadenas de montaje de automóviles ya no se ve ningún Charlie Chaplin de “Tiempos modernos”. Los robots hacen ese trabajo con una gran calidad: no se equivocan, no se cansan y no hacen huelgas. Se alcanza un nivel cero de errores y una fiabilidad casi infinita. Son insustituibles.

O no.

Hace unos meses Mercedes Benz anunció que, para alcanzar el alto grado de personalización que exigen ahora sus clientes de los modelos más sofisticados, contará con más personas y menos robots. Para las series pequeñas y muy personalizadas resulta más rápido y más barato formar a los técnicos que realizan las modificaciones que reprogramar a los robots.

Otras tareas, como la atención telefónica que hace ya mucho tiempo realizan robots, son en muchos casos causa de una mala imagen de las empresas. Los casos más complejos siempre acaban derivados a personas, pero en otros, un mal entendimiento con el robot contestador acaba produciendo frustración en el que llama, lo que podría llevar a un cambio de compañía y unos costes superiores al ahorro que producen los contestadores automáticos. La tecnología de reconocimiento de voz y los avances en Inteligencia Artificial solucionarán más pronto que tarde estos problemas, lo que llevará a nuevas reducciones en el empleo.

Ahora se habla de Computación Cognitiva, que parece avanzar un paso más allá que la Inteligencia Artificial de tipo Turing. Ya no bastaría con reproducir máquinas o realizar tareas más o menos rutinarias, ahora también las máquinas podrían crear y aprender a partir de la experiencia.

La agencia japonesa de publicidad Dentsu, propietaria del grupo Aegis, anunció recientemente que cuenta con un equipo de creativos compuesto exclusivamente por robots. Al parecer han realizado ya algunas campañas de éxito, aunque no se plantean, por el momento, prescindir de los equipos humanos.

En el campo de la compra programática, donde los robots hacen la mayor parte del trabajo de planificación de las campañas, la tarea no estará completa hasta que se pueda enviar mensajes (creatividades) diferentes a cada una de las personas alcanzadas, en función de sus características. Si se producen miles, millones, de combinaciones posibles de esas características, ese trabajo sólo lo podrán hacer robots. ¿Irán los planificadores y los creativos al paro?

Otro campo que parecía vedado a los robots, el de la redacción de noticias para los medios, ya está siendo invadido y, en cuanto se perfeccione, puede enviar a miles de periodistas al paro.

Cada avance tecnológico destruye millones de puestos de trabajo. Es verdad que crea otros, pero el saldo suele ser negativo.

¿Cómo enfrenta esto una humanidad de tamaño creciente, con miles de millones de personas a los que hay que alimentar?

Mal.

Está claro que el problema no es de generación de alimentos. Las nuevas tecnologías en agricultura, en ganadería, en pesca, han conseguido que se produzcan cada vez mayores cantidades de alimentos.

El problema no es ese; el problema es el reparto.

Cuando, a finales del siglo XVIII, los telares a vapor enviaron al paro a miles de personas en Inglaterra (mientras los propietarios de los telares eran cada vez más ricos) surgió el movimiento de los luditas. Se dedicaron a destruir las nuevas máquinas para así evitar el creciente paro.

No tuvieron éxito.

Unos años después, ya a mediados del siglo XIX, surgió el marxismo: los medios de producción (las máquinas o, ahora, los robots) deberían ser propiedad del Estado y no privada. Estamos muy cerca del centenario de la revolución de octubre y en la mayoría de los países que lo probaron se da por fracasado el sistema comunista. ¿O no es así? El extraño experimento chino gana cada vez más terreno (China ya es el segundo país del mundo en casi todo) a pesar de que su PIB crezca ya “sólo” poco más del 6% anual. ¡Quién lo pillara!

Bien. Luditas no; marxismo tampoco. Pero ¿qué pasaría si todo el trabajo, incluso el de programar a los robots, lo hicieran robots? ¿Sólo ganarían dinero los propietarios de robots? ¿Se crearía una masa de miles de millones de hambrientos? ¿Los dueños de los bienes de producción tendrían que recluirse en bunkers fuertemente armados?

Parece que esa no es una buena solución.

Por si llega ese momento, que aún no está próximo pero que sí parece acercarse cada año que pasa, bien merece la pena que nos paremos a pensar en nuevos sistemas de reparto: del escaso trabajo y de los abundantes bienes producidos.

Si no hay que trabajar (si no hay trabajo para casi nadie, o sólo unas pocas horas para cada uno) tendremos mucho tiempo para dedicar a los nuestros. Nuestra familia, nuestros hijos, podrán contar con nosotros casi permanentemente. Sólo hará falta que, de alguna manera, las necesidades (y no sólo las básicas) estén bien resueltas.

¿El trabajo era un castigo divino o una forma de realización? Si era lo primero, estamos a punto de librarnos del castigo. Podremos tener jornadas laborales mucho más cortas y mucho más tiempo para ocuparnos de nuestra gente o de las actividades de ocio que más nos apetezcan.

Quizá en ese momento el problema no sea ya la conciliación.

Pero no se olviden del reparto.

16 libros para leer con tus hijos

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He recopilado 16 libros que podrías leer con tus hijos, libros que marcaron mi infancia y adolescencia, libros que leí con mi hija y que ojeo con mi nieto y otros clásicos que recomendé a mi hija cuando era pequeña.

La primera vez que escribí para #mamiconcilia ya comenté los buenos ratos que pasábamos mi hija y yo leyendo libros a medias y recordé alguno de los que leímos cuando era pequeña.

En mis recuerdos se mezclan los libros que leí con mi hija y algunos que leí en mi infancia o en mi adolescencia. No estoy muy seguro de que algunos de aquellos libros sean hoy políticamente correctos; aun así creo que hay partes de la cultura popular que hay que conocer tal como se escribieron.

Libros que marcaron mi infancia

Cuando hice el ingreso de bachiller (8-9 años) teníamos en el instituto dos libros de lectura: “Corazón”, de Edmundo de Amicis y “Cuentos famosos de todos los tiempos”. Con ellos hacíamos los ejercicios de lectura, las redacciones y las copias para caligrafía.

De “Corazón” recuerdo sobre todo los relatos que una vez al mes el profesor contaba a los alumnos; de uno de ellos, “De los Apeninos a los Andes”, salió la serie Marco.

En el “Cuentos famosos de todos los tiempos” teníamos todos los clásicos de Perrault, los hermanos Grimm o Andersen, pero el que recuerdo con más cariño es “Pinocho”, de Collodi. De nuevo un italiano, de nuevo transmitiendo valores. Supongo que en el siglo XIX era importante asentar una nueva nación.

Lecturas de mi adolescencia

Mi adolescencia y el final de mi infancia los asocio con libros de aventuras. Leí muchos libros de Julio Verne pero recuerdo sobre todo uno que no es de los más famosos: Dos años de vacaciones, las aventuras de unos niños, supervivientes de un naufragio, en una isla del Pacífico. Mi autor preferido entonces era Emilio Salgari (otro italiano). De él recuerdo, sobre todo, la serie dedicada a Sandokan y a sus Tigres de Mompracem. También pasé muy buenos ratos con el naufrago más famoso: Robinson Crusoe” de Daniel de Foe.

Claro que también disfruté mucho con la novela de piratas más famosa, La isla del tesoro”, de Robert Louis Stevenson. Yo creo recordar que, ya de padre, fue una de las que leí a medias (una página tú y otra yo) con Usúe, pero en su recuerdo no se ha grabado así.

Libros que leí con mi hija

Pero hay otras que sí recordamos los dos: leímos mucho a Roal Dahl: “Matilda”; “Charlie y la fábrica de chocolateoLas brujas, además de algunos Relatos de lo inesperado. Todos son libros muy recomendables para compartir.

Era bastante pequeña (creo que tenía seis años) cuando compartimos La historia interminable” de Michael Ende, que yo había leído pocos años antes. Los dos recordamos con cariño aquella lectura.

Algo después, tendría ocho años, cuando leímos Moby Dick. Las aventuras, la obsesión, del capitán Akhab persiguiendo a la ballena blanca y el bello relato que empieza con aquel “llamadme Ismael” también nos encantaron, aunque quizá para una niña de ocho años algunas descripciones geográficas o de las artes de pesca resultaron excesivas.

Libros que leo con mi nieto

Un clásico que tiene muy diferentes lecturas según las edades es El principito. Hace unos días Unax, mi nieto, veía primero un pulpo y luego un erizo en el famoso dibujo que, según Saint Exupery, los mayores vemos como un sombrero cuando en realidad es una boa que se ha tragado un elefante.

Anda por casa un libro Rojo, azul y un poco de amarillo”, de Bjon Sortland y Lars Elling, que me parece muy adecuado para iniciar a un niño pequeño en la contemplación de la pintura.

Clásicos que recomendé a mi hija

Aunque yo los leí un poco mayor creo que los libros de la trilogía de Corfú de Gerald Durrell, los que empiezan con Mi familia y otros animales, son muy recomendables para compartir con adolescentes.

Otro libro que recuerdo con especial cariño, por el buen humor que transmitía, es La tesis de Nancy” de Ramón J. Sender, un autor que estuvo muy de moda en los primeros años de la transición (antes era muy difícil encontrar sus libros) y ahora casi olvidado.

Libros para leer con tus hijos

Elige los libros que más te gusten, o los que tú recuerdes que te gustaron a su edad pero, sobre todo, comparte con tus hijos esas primeras lecturas que no sólo recordará siempre sino que le ayudarán a establecer un hábito tan sano como es la lectura.

10 Libros para regalar el Día del Padre

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10 libros para el día del padre

Siempre he sido un gran lector. Dedico a leer todos los huecos que tengo en mi tiempo y así nunca me he aburrido. No sé cuándo empecé a apuntar los libros que leía, pero en el cuaderno que utilizo para eso hay ahora más de 2.500 títulos. Claro que de muchos de ellos no me acuerdo de nada y de la mayoría sólo me queda un vago recuerdo. Pero estoy seguro de que todos, o casi, dejaron alguna huella en mí.

Cuando Usúe, mi hija, era pequeña, le leía algo cada noche. Cuando aprendió a leer compartíamos libros, leyendo cada uno en voz alta una página. Así fue durante muchos años. Espero poder hacerlo con Unax, mi nieto, en cuanto empiece a prestar atención a las historias algo más complejas que las que ahora nos contamos (él es ya un gran narrador).

Como mi familia conoce mi afición y somos muy dados a los regalos (el cumpleaños, el santo, el aniversario –y hasta el mes- de boda, el día del Libro, la feria del Libro,…el día del Padre) siempre recibo algún libro y siempre tengo libros pendientes de leer.

Así que no me debería resultar difícil hacer una recomendación de libros que me gustaron para regalar el día del Padre. O sí; o justamente por eso, puede resultarme mucho más difícil elegir entre tanto como he leído y en muchos casos olvidado. Mucho más aún si quiero adaptarme a la temática de un sitio como #mamiconcilia.

Así que empiezo por ahí.

10 libros que me gustaron para regalar el Día del Padre

Se acabó. Rafa Caunedo

En la primera edición de #mamiconcilia, además de los testimonios de veintisiete mujeres directivas podíamos leer el de un hombre, Rafael Caunedo, marido de una directiva tan ocupada que no podía sacar tiempo para escribir unos pocos folios. Rafael Caunedo es escritor, un buen escritor que ha publicado varias novelas. Yo he leído las tres primeras; todas merecen la pena y se disfruta con su lectura. Así que puedo recomendar cualquiera de ellas, por ejemplo Se acabó. La vida de los protagonistas, un músico francés que acaba de ganar un Óscar y su mujer española, mucho más joven, cambia radicalmente a raíz del momento en que sufren un atraco. Y no diré más, salvo que merece la pena leerla.

Ver libro

Un Hombre enamorado. Karl Ove Knausgard

Karl Ove Knausgard es un autor noruego que está teniendo mucho éxito en estos últimos años. Yo leí el verano pasado Un hombre enamorado, una novela autobiográfica cuyo tema está muy relacionado con los que se tratan aquí. Karl Ove renuncia por amor a su vida anterior, incluso a su país y se traslada a Suecia detrás de la mujer que ama. En el relato de su día a día no faltan las búsquedas de sitios donde cambiar los pañales a sus hijos o las charlas con amigos a las que siempre, o casi siempre, lleva a sus hijos. El libro forma parte de Mi lucha, una serie que ya consta de seis libros autobiográficos que seguro que también son interesantes…pero yo no he leído.

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Una temporada para silbar. Ivan Doig

También está relacionado con la paternidad, en concreto con la educación de los hijos, Una temporada para silbar, de Ivan Doig, uno de los libros que me ha dejado mejor sabor de boca en los últimos tiempos. Se desarrolla a comienzos del siglo XX en un pequeño pueblo del  medio Oeste americano que sólo dispone de una escuela unitaria. Los cambios que se producen cuando la anticuada maestra se fuga con un predicador ambulante y le sustituye un hombre sin experiencia como educador pero con grandes y estimulantes ideas  son la trama principal de un libro que siempre mantiene el interés.

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Número cero. Umberto Eco

Hace muy pocos días murió Umberto Eco, un autor del que se puede recomendar toda su obra, desde las de semiótica y teoría de la comunicación (Apocalípticos e integrados en la sociedad de masas ha recuperado su actualidad en nuestro mundo tan digital) hasta las novelas a las que dedicó sus últimos treinta años de vida, a partir de El nombre de la rosa. Este verano leí su última novela Número cero, en la que se cruzaban sus dos grandes inquietudes: la novela y los medios de comunicación. En un retrato inquietante de lo que puede ser el mundo de los medios en la actualidad, un empresario encarga a un grupo de periodistas la creación del diario Domani (mañana) que sólo verá la luz, les dice, un año después. En realidad el diario es sólo un instrumento para el chantaje que, con una gran probabilidad, podría no salir nunca a los quioscos. Yo me quedé con la sensación de que el libro daba para bastante más (quizá la proximidad de la muerte le impidió redondearlo), pero lo que contiene es ya suficientemente interesante y actual.

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Los besos en el pan. Almudena Grandes

Ya me he ido del tema de este sitio, pero no del de las lecturas interesantes. Aunque aún no he terminado de leerlo creo que puedo recomendar Los besos en el pan, la última novela de Almudena Grandes, una de mis autoras preferidas. La crisis, esa crisis económica y de valores que nos ha golpeado a todos en estos últimos años, es la protagonista de una novela coral en la que los protagonistas secundarios son los habitantes de un barrio de clase media de Madrid. Es un libro de fácil lectura, a pesar de la dureza de algunas de las situaciones que describe.

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En la orilla. Rafael Chirbes

Mucho más dura, pero también una gran novela sobre la crisis, es En la orilla, del también recientemente fallecido Rafael Chirbes. En este caso se trata de un pequeño empresario de un pueblo valenciano que tiene que cerrar su negocio de carpintería arrastrado por el final de la burbuja inmobiliaria. Los constructores que le dejaron en la estacada pero siguen viviendo muy bien, los empleados a los que él ha fallado y su padre, enfermo en fase terminal, constituyen un cuadro tremendo…que ha podido pasar en muchos lugares de nuestro país. Ya he dicho varias veces que es muy dura. ¡Luego no me lo echen en cara!

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Intemperie. Jesús Carrasco

También es dura, pero una gran novela destinada a convertirse en un clásico que se estudiará dentro de unos años, Intemperie, la novela de Jesús Carrasco publicada hace un par de años. Un niño huye, en un país azotado por la sequía. En su huída se encuentra con un cabrero, también perseguido, que le sirve de apoyo y compañía.

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La Trilogía del Baztán. Dolores Redondo

Termino con una recomendación triple, una trilogía de novela negra española que ha tenido ya un gran éxito de ventas y está siendo llevada al cine. La Trilogía del Baztán (El guardián invisible, Legado en los huesos y Ofrenda a la tormenta) narra las andanzas de la inspectora Salazar, de la Policía Foral Navarra, para desentrañar una serie de crímenes que tienen lugar en Elizondo, su pueblo, y en otros lugares de la bella comarca del Baztán, en el noroeste de esa comunidad, muy influido por las leyendas de la mitología vasca, que tiene un peso importante en la obra. La trama, en la que la propia vida de la inspectora y su familia se ven muy involucradas, mantiene siempre el interés.

Ver libro

Si a tu padre le gusta la narrativa, aquí tienes unos cuantos libros para regalarle en el Día del Padre; si te gusta leer y tus hijos no tienen ideas para regalarte este día, puedes sugerirles que lean este post.

Habitaciones para trabajar con los hijos

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El gesto de Carolina Bescansa al llevar a su bebé a la sesión constitutiva del Congreso suscitó todo tipo de críticas, positivas y negativas.

Supongo que esa es la principal finalidad de ese tipo de gestos: aprovechar un momento en el que la mirada de la opinión pública se concentra en un punto para llamar la atención sobre determinadas situaciones.

En este caso las situaciones podían ser la crianza con apego, la escasa duración de las bajas maternales, la dificultad para conciliar de los políticos o de otros profesionales…o cualesquiera otras. El caso es que durante unos días fue referencia en los medios y que, un mes después, se sigue recordando su actuación.

La política no son sólo (ni principalmente) gestos, pero la política tiene una parte importante de comunicación y los gestos son muy importantes en la comunicación.

Una de las críticas que se hicieron a la diputada de Podemos fue que no todo el mundo se puede llevar a sus niños a su lugar de trabajo. Absolutamente cierto; seguro que hay lugares de trabajo en los que un niño no debe entrar y menos aún permanecer durante un tiempo.

Pero que no se pueda generalizar no quiere decir que no se deba intentar.

Ayer estuve leyendo la revista Ling correspondiente al mes de agosto pasado (mucho antes de la performance de Bescansa) que se me había quedado entre mis tareas pendientes y encontré un artículo sumamente interesante: Conciliación de emergencia.

C. Carabaña, el autor o autora, por la inicial no identifico el género, describe una iniciativa del Ayuntamiento de Munich: los Eltern-Kind-Arbeitszimmer, que se puede traducir como “habitaciones de trabajo para padres e hijos”.

El proyecto piloto se inició en septiembre de 2013. En la planta baja del edificio municipal hay una estancia con dos mesas dotadas de equipamiento informático, que sirven para que los padres trabajen, y una zona de juego para los niños, con cuna, corralito, juguetes y libros ilustrados y, a corta distancia, un cambiador de pañales.

Los padres pueden trabajar en los ordenadores allí instalados mientras los niños se entretienen en su proximidad.

El proyecto no se plantea como una situación permanente para los niños y los padres sino como solución para determinadas emergencias: huelga o problemas en la guardería, cuando el cuidador o el familiar encargado de la custodia del niño se pone enfermo o para periodos vacacionales cortos en el centro al que se lleva a los niños habitualmente.

Las autoridades municipales consideran un éxito que a lo largo de los casi dos años desde que se puso la iniciativa en marcha la habitación ha sido utilizada por diferentes padres un promedio de seis días al mes, algo más de uno de cada cuatro días.

La iniciativa ha propiciado que se produzcan un menor número de bajas injustificadas y ha conseguido un mayor rendimiento de los empleados y una mejora en el clima laboral.

La intención de las autoridades municipales es ampliar la idea a otras instalaciones municipales y la propone también como una solución de ayuda a la conciliación a empresas privadas de la zona…y de cualquier otro sitio.

Creo que es una idea fácil de copiar y que puede ser de gran ayuda en este tipo de casos excepcionales.

He intentado ampliar información en la red y he encontrado varias referencias en alemán (idioma que, desgraciadamente, no domino) y un post de Lorena Montón en el blog de PrevénControl, de fecha 17 de septiembre de 2015, muy posiblemente inspirado en el artículo de Ling.


Crédito fotos:

http://prevenblog.com/buenas-practicas-en-conciliacion-familiar-el-coworking-padres-hijos-aleman/

http://www.leuphana.de/services/frauen-und-gleichstellung/familienservice/eltern-kind-arbeitszimmer.html

http://karriere.witt-gruppe.eu/sap(bD1kZSZjPTA5OQ==)/bc/bsp/otto/wikicms/cms.do?site=WWK2C&wiki=WWK2C&page=Familie%20und%20Beruf&langu=DE