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Acelerada – Inma Solís Salamanca

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Inma Solís 

Nacida en 1973

@Inma_Solis

3 hijos (2005, 2007 y 2013)

Directora de Marketing (licenciada en Ciencias de la Información y Derecho)

Acelerada

Cuando me quedé embarazada de mi primera hija estaba radiante y feliz. En seguida lo compartí con mi familia, amigos y, por supuesto, en el trabajo. Sin embargo, embarazada de 5 meses mi jefe me comunicó que iban a buscar a otra persona para que se encargara de mis funciones de cara a mi baja de maternidad. La realidad es que fue un puesto de nueva creación por encima. ¿Fue por el hecho de quedarme embarazada? Nunca me lo confirmaron.

A partir de su nacimiento, comenzaron los problemas de la conciliación y qué hacer con la niña después de la guardería, así que entre abuelos y cuidadora me organizaba la semana, pero siempre salía de la oficina corriendo para llegar a casa y poder disfrutar un rato con mi hija antes de que comenzara el momento del baño y cena.

Cuando vino la segunda, todo se complicó ¡claro!, pero más o menos lo tenía resuelto. Por las mañanas, me encargaba de dejarlas en la guardería y por las tardes procuraba estar en casa sobre las 19-19:30h.

Pasaron unos años más o menos tranquilos en cuanto a conciliación y cuando cambié de trabajo tuve la suerte de poder trabajar desde casa durante unos meses, lo cual me daba total libertad para recoger a mis hijas en el colegio y seguir trabajando una vez que estaban dormidas.

Sin embargo, llegó el tercero. Por aquel entonces  yo trabajaba como directora de marketing de una empresa de publicidad y había negociado poder salir dos tardes a la semana un poco antes para recoger a mis hijos en colegio y guardería respectivamente. La propuesta fue aceptada positivamente, sin embargo, yo me sentía rara cada vez que apagaba el ordenador y me iba de la oficina, aunque estuviese pendiente de leer los mails en el móvil y de seguir trabajando más tarde desde casa. Hay veces que es fundamental estar físicamente en la oficina para un tema puntual. Nadie me miraba mal pero no me sentía cómoda haciéndolo.

Cuando mi hijo pequeño cumplió 10 meses salí de esta empresa, ¿tuvo que ver el hecho de ser la única mamá de la oficina? ¿O fue por tener un horario un poco especial? No lo sé, quizá se juntaron varias cosas a la vez. Creo que todo está relacionado, todo suma, o mejor dicho, en este caso “resta”. Las empresas te quieren al 120%, que no tengas horarios de salida, que respondas a los mails al minuto de recibirlos y que siempre estés ahí, dispuesta. Si eres madre, todo esto se complica.

Yo creo que en España aún estamos lejos de la situación de otros países, como los nórdicos por ejemplo, que ya para empezar las madres tienen un año de baja de maternidad. Actualmente aquí se está estudiando la posibilidad de ampliar esta baja de 112 a 122 días, no es gran cosa, pero algo es algo.

Mi día a día lo podría resumir en una palabra “ACELERADA”, desde que me levanto por las mañana, a las 7, hasta que llego a la oficina, a las 9:30 (afortunadamente en mi actual trabajo puedo llevar a mis hijos al colegio), es un no parar: desayunos, uniformes, biberón, mochilas, coletas, etc… reconozco que a partir de las 9:30 me relajo, aunque sea físicamente. A partir de las 18:30-19h otra vez lo mismo: repasar deberes, estudiar para el examen del día siguiente, comprar algún material que se necesita para plástica y hasta hacer el libro viajero de la guardería o acordarme de llevar una botella de plástico vacía para hacer no se qué… después de todo esto comienzan baños, cenas y a partir de las 9:30 llega otra vez mi momento. 12 horas después. Tengo que confesar que algunos días a esas horas, voy al gimnasio, y aunque sé que es un poco tarde, y algunas personas me han dicho que qué valor tengo, reconozco que me sienta de maravilla.

Cuando suena el teléfono estando en la oficina, a veces me digo a mí misma “por favor, que no sea de la guardería ni del colegio”, me siento mala madre cuando pienso esto pero es la pura verdad, ya que si tienen fiebre o están malitos del estómago hay que ir a buscarles, ¿y qué hago con ellos? ¡Muchas veces no tengo con quién dejarles! Otras veces se levantan por la mañana con dolor de tripa y me dicen con cara de pena que se quieren quedar en casa, pero la mayoría de las veces terminan yendo al cole y en mí se queda ese sentimiento de culpabilidad de no poder quedarme con ellos por esa reunión importante que no puede esperar.

A veces mi padre me dice “es que no tienes un minuto para hablar conmigo”, pero es cierto, no lo tengo porque ese minuto que tengo libre quiero dedicarlo 100% a mis hijos. Me encantaría pasar más tiempo con ellos pero hoy en día no es fácil conciliar y tampoco está la situación como exigir.

En definitiva creo que no lo he tenido fácil, pero no me considero diferente al resto de mujeres que deciden ser madres a la vez que quieren progresar o al menos poder compaginar la maternidad con su carrera profesional. Desgraciadamente aún estamos lejos de que esta unión sea perfecta. Como dijo una conocida periodista hace ya tiempo no hay manera humana de que tener hijos no sea un contratiempo para nuestras carreras profesionales y para nuestras bellezas”.

Sobrevivimos a pesar de la Administración – Laura Rivas Rivas

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Laura Rivas Rivas

Nacida en 1968

Licenciada en Bellas Artes

2 hijos (2007 y 2009)

Sobrevivimos a pesar de la Administración

Este movimiento comienza con una afirmación positiva: “Mami concilia”, pero… ¿Qué sucede si Mami no logra conciliar? Esta es la historia de los últimos 5 años de mi vida.

Cuando me separé, mis hijos tenían 2 y 3 años y yo superaba los 40. Mal asunto. Cambié mi residencia desde un pueblo de Galicia, a una pequeña ciudad de León, Bembibre. Hasta el momento, aunque había trabajado de manera discontinua, mi principal actividad había sido la de ama de casa, ayudando a mi marido en su propio trabajo y restaurando la propiedad que habíamos comprado; por lo tanto, mi experiencia laboral justificable, quedaba muy lejos en el tiempo.

En Bembibre, mi hija mayor comenzó la Escuela infantil y el niño me acompañaba en su carrito por mi inútil periplo por la Administración local. Lo primero que pregunté fue si existía alguna asociación de mujeres o de familias monoparentales, enfocada hacia la integración y el auto empleo. No había. Dado el hecho de no tener familia que me ayudara con los niños, mi edad, la crisis, que por entonces ya asomaba el hocico, y los horarios irreconciliables de trabajos y Escuelas, sabía que mi camino estaba en el emprendimiento personal. Pasé por cinco orientadores laborales, funcionarios del Estado supongo, cuya función parecía limitarse a enseñarme cómo hacer un Currículum Vitae en internet. Mi “perfil” parecía no encajar con sus tópicos: Licenciada en Bellas Artes, con manejo fluido de las herramientas informáticas, inglés aceptable, víctima de violencia doméstica. El Currículum estaba correcto, así que me dieron una lista de las empresas de la provincia de León para que les preguntara si necesitaban una empleada. Como respuesta a mi inquietud por el emprendimiento personal, me ofrecieron subvenciones. Pero yo pedía orientación, no dinero, y no porque me sobrara.

En otra Administración, cuya razón de existir nunca he comprendido, pero ese ya es otro tema, el Gobierno Comarcal del Bierzo, me explicaron que para acceder a cualquier tipo de orientación técnica o consejo alrededor de un emprendimiento lo primero que debía hacer era darme de alta como Autónomo. Lo descarté, porque no hubiera podido cumplir con los pagos sin saber siquiera en qué aplicar mi energía emprendedora.

También pasé por una Oficina de Orientación del Ayuntamiento de mi pueblo, de donde saqué la mala idea de realizar algunos cursillos en conocidas Academias cuyas bolsas de trabajo aún no he encontrado.

Sabiendo que estaba sola, aunque la cantidad de funcionarios y oficinas públicas que conocí pudieran desde fuera causar una impresión diferente, me lancé a abrir una tienda en la red, con dropshipping. Soy partidaria de usar nuestro bellísimo idioma, pero la verdad es que no sé cómo se llama esta modalidad de negocio en español. Se trata de ofrecer el catálogo de un mayorista, pero sin haber comprado la mercadería. Al recibir un pedido, es el mayorista el que lo envía, siendo el margen de ganancia menor.

Mientras tanto, después de unos dos años de “pelearme” con la Administración, conseguí, porque la ley así lo permitía, una renta garantizada de ciudadanía; unos 580 euros, creo, con la que sobrevivíamos los niños y yo, pagando 300 euros de alquiler. El padre, para ese entonces, había comenzado a pagar la pensión de alimentos, de 260 euros en total, para ambos niños. La tienda iba mal; el plan era crecer, ingresar más y darse de alta como Autónomo, pero no llegaba al límite mínimo, y una inversión en publicidad en esa situación era un lujo que no podía permitirme. Así que, cerré la tienda virtual y busqué en todas las Asociaciones que hablan de la mujer, la conciliación, la violencia de género, y cuyos nombres llegaban a mí. Sentía que tenía mucho que decir y mucho que ofrecer, una gran creatividad y fuerza de voluntad, pero no encontré nada concreto, ni espacio para expresarme. Las Asociaciones te respondían con direcciones de internet en las que seguir buscando información o se guardaban mis datos para llamarme si surgía algo, algo que jamás surgió. Busqué el trabajo a través de la red pero, incluso en las Agencias de colocación, me miraban como si fuera extraterrestre. También intenté irme a un pueblo que pidiera niños en edad escolar, a cambio de un trabajo para mí; daban la bienvenida a los niños, pero no había trabajo disponible…

Un día llegó una carta de la Oficina de Empleo para un trabajo subvencionado por la Junta de Castilla y León, justamente para los parados de la zona. Para entonces, mi hijo pequeño ya había comenzado la Escuela primaria, igual que su hermana, y ya no me acompañaba a hacer trámites. La vida se había ido pasando…

El horario del trabajo era de 7.45 a 15.30 o 15.45, aproximadamente (es posible que me esté equivocando con el horario de salida, pero no por mucho), a desarrollarse mayormente durante las vacaciones escolares de verano; iba a iniciarse a mediados de mayo y concluiría en octubre del mismo año. Y aquí va lo desesperante: el horario de la Escuela era, y es, de 9 a 14, con posibilidad de ampliarlo pagando los servicios de Madrugadores, de 8 a 9, y el Comedor, de 14 a 15. Los servicios pagados de Madrugadores y Comedor se suspenden un mes antes de acabar el curso escolar y suelen iniciarse un mes después de comenzar. Por lo que estaba a 15 días de quedarme con el horario normal de 9 a 14 y a mes y medio de iniciar el interminable período vacacional. No es que esté en contra de las vacaciones escolares pero, cuando se trata de conciliar horarios de estudio infantil y de trabajo adulto, las vacaciones, en vez de representar un reencuentro familiar, aquí en España, se tornan un problema, al menos, para todos los que no contamos con abuelos que hagan de canguros. Por cierto, para contratar una canguro, no me cerraban las cuentas, así que, intenté explicar esta realidad. Entonces me di cuenta de que no cabía ni estaba contemplada una explicación por mi parte. Inmediatamente, los Servicios Sociales de la Diputación de León, suspendieron la Renta Garantizada de Ciudadanía, con una carta vergonzosa que rezaba literalmente “las cargas familiares a que alude, no se configuran como un obstáculo insalvable”. Bueno, “el obstáculo insalvable” eran dos niños de 6 y 8 años en ese momento que supongo que los Servicios Sociales de Castilla y León esperaban que dejase uno al cuidado del otro. Contra la arbitrariedad de un funcionario, o una oficina, presenté el correspondiente Recurso de Reposición, algo que por norma ha de resolverse en tres meses. Sin embargo, llevo más de seis meses esperando una contestación, y según los Servicios Sociales locales, la demora es normal.

En mi caso, la conciliación no fue posible. Sobrevivimos a pesar de la Administración, que, aunque exige un cumplimiento a raja tabla de sus normas, no predica con el ejemplo; sobrevivimos a pesar de la Administración, que promociona de palabra la incorporación de la mujer al ámbito laboral y el micro emprendimiento pero no lo facilita, ni muestra voluntad para promover una conciliación laboral auténtica y verídica. ¿Y yo? ¿A quién me quejo? Si tanto el horario laboral como el escolar proceden de la misma Administración autonómica…

Y luego se extrañan de que Castilla y León envejezca y muera de soledad; no es raro, cuando la más muerta y vacía de ideas auténticas es la propia Administración…

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Conciliación, corresponsabilidad y labores domésticas, una mirada en profundidad

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Conciliación Corresponsabilidad y labores domésticas

Os mostramos el estado actual del reparto de tareas y tiempo de ocio en los hogares españoles según datos del INE y soluciones prácticas para que esto no sea así y podamos hacer que la conciliación trascienda más allá de nuestros propios hogares con los beneficios que puede tener en el resto de ámbitos como el de la igualdad de oportunidades y la brecha de género.

Planteamiento del problema

Aunque los tiempos cambien, mujeres y hombres se siguen enfrentando día a día a la lucha contra los estereotipos: La mujer se sigue enfrentando a múltiples barreras en su desarrollo como persona, del mismo modo que a los pocos hombres que dan el paso les es complicado luchar contra esos mismos estereotipos.

La brecha salarial, la desigualdad de oportunidades, la carencia de puestos de trabajo parcial de calidad, la falta de medidas de conciliación para familias, para cuidadores, para las personas en general…

Junto a todos estos problemas y los conocidos estereotipos (los cuidados pertenecen a las mujeres, las labores del hogar pertenecen a las mujeres, para qué quieres trabajar si tu marido ya trabaja…) se junta el agresivo planteamiento para la mujer del mercado laboral y la degradación de los trabajos que ha traído consigo la crisis.

Partiendo de este escenario y de todos los datos cuantitativos del INE y cualitativos extraídos de la recogida de nuestros testimonios junto a otros estudios que os hemos ido presentando día a día en nuestra web queremos dar una visión global al problema, las acciones que se están llevando a cabo tanto particulares como por los diferentes gobiernos y entidades públicas y privadas.

Con esto también queremos seguir aportando nuestro granito de arena al cambio, con nuestro lema como telón de fondo: “La conciliación comienza en ti mismo”, que en una de sus muchas interpretaciones quiere decir que está en nuestras manos llegar, elegir lo que realmente queremos y respetarnos, respetar nuestros tiempos en cada faceta de nuestra vida.

Los datos

En enero de 2016 y según el INE, la población total era de 46.445.828 habitantes, repartidos en un 50,1% mujeres y 49,1% hombres.

Y los tipos de hogar:

  • Persona sola menor de 65 años 14,8%
  • Persona sola mayor de 65 años 10,1%
  • Pareja sin hijos 21,1%
  • Pareja con hijos 34,1%
  • Familias monoparentales (madre con hijos o padre con hijos) 10,3%

El tamaño medio del hogar español es de 2,51. Esto indica que cada año que pasa los hogares son más pequeños. Hemos pasado de 3,82 en 1970 a los 2,51 actuales viendo como crecen los hogares de 1 y 2 personas y estabilizándose o cayendo los de 3 o más miembros.

Conciliar es disponer de nuestro tiempo y dedicarlo a lo que queremos o necesitamos hacer. Lo podemos vestir de corresponsabilidad si hablamos de una pareja, pero eso deja de lado a esos hogares monoparentales o personas solas que también tienen diferentes facetas y aunque algunas cosas puedan parecer más fáciles, todos tenemos derechos y deberes.

Fuentes:

http://www.ine.es/inebaseDYN/cp30321/cp\_inicio.htm

http://www.ine.es/inebaseDYN/ech30274/ech\_inicio.htm

La jornada laboral

Partimos de una jornada laboral media de 8 horas. Sumándole desplazamientos y la hora u horas de comer llegaremos fácilmente a las 10 horas fuera de casa todos los días. Cada trabajo y circunstancia es diferente, pero eso es lo mínimo si no tenemos que quedarnos más, llevarnos trabajo a casa, y un largo etc.

Al menos ya no tenemos las jornadas de 14 horas 7 días a la semana,… ¿o sí?

Existen muchas opciones para flexibilizar y deslinealizar la jornada de trabajo de modo que podamos adaptar nuestro trabajo a nuestras circunstancias, horas más productivas, objetivos comunes. Además hay muchas maneras de que el clima laboral sea lo mejor posible.

Pero también vemos las desigualdades laborales entre hombres y mujeres: Los hombres dedican de media 7 horas 55 minutos al trabajo remunerado mientras que la media de las mujeres es de 6 horas y 43 minutos. (Fuente INE)

La brecha salarial y las desigualdades

¿Por qué? ¿Por qué las mujeres dedican menor tiempo al trabajo remunerado?

Habitualmente es la mujer la que sacrifica su ingreso y pide la reducción de jornada. La brecha salarial y desigualdades hacen el resto: En una pareja, si hay que reducir jornada, habitualmente lo hará el que menor sueldo lleva a casa y en la mayoría de los casos es el de la mujer por la discriminación que sufre.

La brecha salarial, según el estudio Gender Gaps in the spanish labor market de 2016, se sitúa en torno al 20% menos de salario para mujeres que hombres.

La segregación ocupacional (hay trabajos y puestos tradicionalmente más femeninos) es un punto muy importante a la hora de entender el por qué de estas diferencias salariales.

Como resultado tenemos a mujeres en el mercado de trabajo sobrecualificadas para los trabajos que desarrollan (43% de mujeres en el mercado laboral con estudios universitarios frente al 39% de hombres) recibiendo salarios bajos junto a que no se dispone o no están desarrolladas las medidas de conciliación adecuadas para una correcta compatibilización del trabajo y la familia.

¿Quieren los hombres que las mujeres se incorporen al mercado laboral?

Queda ver la otra parte de la brecha de género. Esto generó una encuesta por parte de JUMP y AXIOM para ver realmente si todo esto de lo que hablamos es “un problema de mujeres” o realmente los hombres, que han modelado el mercado laboral a medida de sus necesidades, no están interesados en que la brecha se cierre en algún momento.

Los resultados de esta encuesta son los siguientes:

Un 78% de los hombres dijeron que ellos se verían beneficiados de un incremento en la igualdad en el lugar de trabajo.
Aun así, sólo un 20% la promovía de forma abierta, un 49% la apoya de forma pasiva, mientras que un 30% se resiste a que las cosas cambien y el 1% restante se opone.

Se puede ver el resultado total del estudio aquí.

Realmente todos saldríamos beneficiados, si no pensad solamente en duplicar el sueldo más alto que entra en casa y en sus beneficios posteriores.

Las labores domésticas

Las labores domésticas, nuestro segundo trabajo al llegar del primero.

Tradicionalmente el rol de la mujer ha ocupado las labores del hogar y su incorporación al mercado laboral ha sido posterior a la media europea.

La incorporación de la mujer al mercado laboral español en los últimos 15 años ha sido la mayor de la Unión Europea, partiendo de valores de incorporación muy bajos hasta valores cercanos a la media europea actualmente.

Este es un gran paso adelante, pero las medidas necesarias en conciliación familiar no se hayan desarrollado o implementado a la misma velocidad.

El resultado: Las mujeres desempeñan prácticamente el 70% de las labores domésticas y ocupan de media 2,5 horas más de su tiempo en el trabajo de la casa que los hombres. Esto hace que dispongan de 1 hora menos de tiempo libre al día de media que los hombres según el informe Gender Gaps in the spanish labor market.

Es curioso también el reparto de esas tareas. Los hombres sólo superan en dedicación a las mujeres en reparaciones y en jardinería y cuidado de animales mientras que además existen diferencias abismales en las ocupaciones como el cuidado de ropa, mantenimiento del hogar y cocinar que prácticamente lo desempeñan en su mayoría las mujeres.

Para las familias numerosas en las que la corresponsabilidad y el reparto es un must, siguen apareciendo resultados parecidos a la media: del cuidado de la ropa se ocupa el 74 % de las mujeres frente al 2 % de los hombres, y de las reparaciones e instalaciones en el hogar, el 50 % de los hombres y el 15 % de las mujeres. En la compra y la comida el reparto está más equilibrado, ocupándose ambos en un 51% de los casos y en un 30% respectivamente.

El cuidado de los hijos es la responsabilidad más compartida, a lo que ambos se dedican en un 61%.

*Datos INE

Si atendemos a los cuidados, el 91,9% de las mujeres realizan tareas domésticas y se ocupan del cuidado de niños, ancianos y personas dependientes durante 4 horas y media diaria, frente al 74,7% de los hombres que dedican de media 2 horas y media, esto son 2 horas menos de dedicación por parte de los hombres.

Los momentos de ocio

Partiendo de esa hora menos de la que disponen las mujeres al día que hemos puesto de manifiesto en el apartado anterior, según el INE:

Los hombres ocupados dedican más tiempo al ocio que las mujeres ocupadas. De media las mujeres dedican 30-45 minutos menos al consumo de medios de comunicación o de tiempo de aficiones o informática. Del mismo modo que dedican de media 20 minutos menos a las actividades al aire libre o a la realización de algún deporte y otros 10 minutos menos a la vida social de media al día.

Estas diferencias de dedicación al tiempo de ocio son mayores en hogares unipersonales y hogares monoparentales con hijo o hijos. Los hogares monoparentales en su mayoría tiene a la cabeza a una mujer (82% según el informe Más solas que nunca de Save the Children). Se convive además con una incorporación al mundo laboral precaria y por lo tanto con jornadas partidas, turnos infernales y bajos salarios.

¿A qué renunciamos y quien lo hace?

Como hemos comentado en puntos anteriores, a la hora de tomar decisiones sobre nuestra carrera laboral, en el ámbito de la conciliación, las mujeres son las que suelen optar por la reducción de jornada por las razones antes mencionados: los sueldos un 20% menores hacen que a la hora de reducir uno de los sueldos sea el menor el que se ve sacrificado.

Del mismo modo, la baja tasa de mujeres en puestos de responsabilidad y directivos junto a la segregación ocupacional hace que sea más fácil tomar la decisión.

Por si fuera poco, si se desea recuperar el poder adquisitivo, muchas veces los hombres intentan optar a otros puestos o cambiar de trabajo una vez surge la oportunidad si la recompensa va a ser un mejor salario.

Hemos encontrado multitud de testimonios de madres reconvertidas en autónomas después de un despido o una salida amistosa de la empresa al estar embarazadas. En otras ocasiones el destino es el mismo pero la persona sale de la empresa al ver la imposibilidad para conciliar.

Si nos basamos en datos, en 2015, los motivos por los que las mujeres trabajaban a tiempo parcial era de un 60,1% por no poder encontrar trabajo de jornada completa, un 15,7% por motivos no especificados y un 12,7% por el cuidado de niños, adultos enfermos, incapacitados o mayores.

En el módulo de la EPA sobre conciliación entre vida laboral y familiar de 2010 el 97,3% de las personas ocupadas a tiempo parcial por cuidados eran mujeres.
El 82,2% de las personas paradas por hacerse cargo de hijos eran mujeres, y entre las personas inactivas por el mismo motivo, el 97,2% eran mujeres.

¿Por qué?

Muchas veces las mujeres piensan en abandonar antes incluso de que les planteen seriamente la salida de la empresa al quedarse embarazadas. Siempre hay miedo.

Han pasado por nuestras manos diversos casos en los que la mujer, después de haberle hecho la vida imposible, decirle que no iba a progresar más en la empresa y relegarla a otros puestos o quitarle responsabilidades ella misma entiende que se debe ir como la mejor salida.

Continúa vigente la discriminación hacia las mujeres en edad fértil.

Además ese 31% de resistencia pasiva por parte de los hombres a conseguir la igualdad tampoco ayuda (ver sección ¿Quieren los hombres que las mujeres se incorporen al mercado laboral?).

En resumen:

  • Poca flexibilidad laboral. Horarios rígidos en empresas y colegios.
  • Pocas posibilidades de aplicar la jornada continuada a pesar de ser la opción con más adeptos.
  • Horarios extensos e improductivos.
  • Mobbing maternal no abordado.
  • Deficiente cultura de teletrabajo y miedo a acogerse a esta medida por miedo a ser despedidos.
  • Permisos maternales y paternales escasos y desiguales.
  • Excedencias por cuidado de hijos y personas dependientes casi inexistentes.
  • Precariedad laboral, inestabilidad (trabajo temporal).

Soluciones

Parlamento Europeo:

Existe una resolución del 13 de Septiembre de 2016 del Parlamento Europeo que considera factores como la disminución de la tasa de natalidad, el cambio de roles, la diversidad de las nuevas familias y el equilibrio adecuado entre la vida profesional y la vida privada entre otros factores, que pide además una nueva propuesta para revisar la directiva sobre maternidad eliminada en 2015, un informe sobre la aplicación de la baja paternal (que en España al no ser remunerada prácticamente nadie la toma), permisos para cuidadores, al igual que facilidades para afrontar gastos por motivos de cuidados y facilidades para solicitar modalidades de trabajo flexible entre otros.

¿Qué dicen los expertos?

Jose María Fernández Crehuet, experto y autor del libro “La conciliación de la vida profesional, familiar y personal. España en el contexto europeo” nos da varias claves en todos los niveles:

A nivel gubernamental, no se trata de imponer un único horario mediante una ley. Hay que respetar la libertad de las personas y debe haber múltiples opciones de horarios según la actividad laboral de cada uno. Habrá servicios con un horario continuado de 24 horas (urgencias de los hospitales, bomberos, policía, etc.) y otros con un horario menor pero también más extenso del habitual para prestar otros servicios (redacción de un periódico, radio, etc.), pero deberíamos ser educados en la valoración y gestión de nuestro tiempo a la vez que hacemos uso de nuestra libertad y prioridades en la vida.

En el mundo empresarial, la primera línea de la alta dirección es la que va a definir la cultura de la organización. Si desde la dirección se crea un entorno en el que hay un apoyo decidido a la conciliación, el resto de la plantilla utilizará mayormente los beneficios de dichas prácticas, aumentando el compromiso de la organización por los trabajadores al hacer más fácil la conciliación de sus vidas.

A nivel personal, muchas veces hay que saber también renunciar y no querer abarcar en excesivo para así poder dedicar más tiempo a nuestra familia y otras actividades.

Desde #mamiconcilia hemos querido contribuir a nivel empresarial dando visibilidad a empresas que lo hacen bien en el ámbito del cuidado de sus empleados con el proyecto #miempresaconcilia aliándonos con la Fundación Másfamilia que ofrece el certificado EFR. Y también con el proyecto #papiconcilia directivos, sabiendo que son los líderes lo que deben dar ejemplo y tienen hijos cuentan con una motivación extra para conciliar.

Hay múltiples soluciones cada una adaptada a las necesidades de cada individuo y organización. En nuestra sección de Documentos hemos realizado en análisis de muchos de ellos dando visibilidad a las grandes organizaciones que están trabajando en temas de conciliación.

Plano personal

Sobre las labores del hogar, el reparto y la corresponsabilidad, una parte importante del éxito viene de la concienciación y del papel del hombre.

Según el informe State of the world’s fathers el 80% de los hombres y los niños del mundo serán padres en el futuro y prácticamente el 100% tendrá alguna participación en el cuidado de niños.

¿Por qué me refiero a los cuidados cuando hablamos del reparto de tareas? Porque si de pequeños nuestros hijos o los niños que cuidemos ven cómo participa el hombre y la mujer de manera equitativa en las labores del hogar estamos haciendo que vean de forma natural la implicación de ambos sexos además de ver también de forma natural el empoderamiento de la mujer.

Los niños que ven a sus padres compartir las tareas domésticas seguirán sus pasos en el futuro y las niñas que los ven cooperar aspirarán a trabajos mejor remunerados y mucho menos tradicionales, es decir, estaremos educándoles para que ellos mismos rompan esas brecha salarial y esas desigualdades de las que hablábamos inicialmente (ver resultados del informe).

Aún así, comenzar a aplicar esto está en la mano de cada uno de nosotros y como decíamos desde el principio, sobre cómo veamos cada uno de nosotros la conciliación.

Para conseguir que el reparto de tareas se produzca de forma equitativa una buena iniciativa es visualizar los tiempos que dedica cada uno en casa con el Berdinometroa, el juego del reparto de tareas o tener una app común para poder hacer este reparto, de modo que cada integrante de la pareja sea consciente del tiempo que tiene y el que dedica a cada labor.

En este ámbito también puede haber resistencia (pasiva) por parte del hombre a no tomar las riendas de un rol asignado tradicionalmente de forma injusta a la mujer. De aquí las campañas de conciliación existentes alrededor del mundo.

Concienciación

Podemos comenzar con la campaña “Si quieres, puedes” en la que se ve cómo un padre sale de una reunión porque ha llegado a término su jornada y se encarga de todas las labores de la casa hasta que llega su mujer. Del final del anuncio mejor no hablamos.

Hemos ido recopilando muchas de estas campañas en nuestro post “Publicidad y Conciliación” donde podemos ver desde la campaña de Ariel en la que se hace un repaso de los estereotipos en India y la necesidad de dejar de transmitir los valores equivocados en los cuidados y en las labores del hogar.

Sabiendo de la importancia de la implicación de los hombres y los padres en el cambio en noviembre de 2014 lanzamos #papiconcilia, para dar visibilidad a padres que se implican de forma corresponsable en las tareas del hogar y el cuidado de los hijos.

Proyectos y estudios de hombres

Para terminar este artículo, me gustaría dar visibilidad de nuevo a todas las instituciones y campañas que seguimos de cerca y a las que hemos dado visibilidad porque quieren cambiar la situación, que saben que la solución a la discriminación también nace dentro de nosotros y que necesitamos cambiar esto para que la sociedad evolucione:

Entre muchos otros que luchan día a día para lograr una mejor conciliación, eliminar la brecha salarial y conseguir una sociedad más justa e igualitaria para todos.

Esperamos que os haya servido y ayudado. Este artículo seguirá creciendo e incorporando toda aquella información relevante y evolución del estado del reparto de tareas, satisfacción de la pareja y esperando que algún día se convierta en un documento histórico que deje constancia de que en un momento de nuestras vidas hubo un reparto desigual de tareas y era imposible la conciliación.

Mientras seguiremos velando y actuando por la conciliación.

Firma nuestro manifiesto.
*Este artículo ha sido escrito teniendo en cuenta muchos de los estudios recientes realizados tanto en España como en otros países sobre comportamiento, conciliación y corresponsabilidad, brecha de género, junto a otros estudios centrados directamente en el mercado laboral, la sociedad actual y el rol del hombre como padre y cuidador.

AHIGE

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Año de fundación: 2011

Quién la creó: Antonio García 

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Un grupo de hombres de Málaga se reunía desde hacía varios años para deconstruir su masculinidad tradicional y alienante y construir una manera más sana y, sobre todo, respetuosa e igualitaria, de vivir su vida personal y relacional. Ya existían varios grupos de hombres por todo el territorio nacional y aparecían también hombres investigadores, formadores y divulgadores sobre la masculinidad. Pero no existía ninguna asociación de hombres que canalizase el activismo social de los hombres en pro de la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres y el buen trato.

[td_text_with_title custom_title=”Misión, Visión y Objetivos”][/td_text_with_title]

AHIGE se encuadra dentro del movimiento social de hombres por la igualdad. Trabajamos activamente para contrarrestar y superar la discriminación estructural que sufren las personas en razón de su sexo u opción/preferencia sexual y, además, en la construcción de modelos de masculinidades basados en valores como la igualdad, la libertad, la solidaridad, la responsabilidad y el respeto a la diferencia en la perspectiva de la superación de los géneros.

[td_text_with_title custom_title=”La conciliación para AHIGE”][/td_text_with_title]

Conciliar para AHIGE es poner en valor todo lo que tradicionalmente no lo ha estado en el modelo de masculinidad tradicional y hegemónica, es decir, dedicar tiempo y esfuerzo al cuidado, al afecto, a la paternidad… Y conciliar es también contribuir a que nuestras parejas mujeres, nuestras madres, nuestras hijas y nuestras amigas puedan dedicar tiempo y esfuerzo a su autocuidado, su desempeño profesional, su ocio, su activismo social y todo aquello que el hombre tradicionalmente ha dificultado en la mujer mediante el abuso sobre su tiempo.

[td_text_with_title custom_title=”Claves para conseguir la igualdad”][/td_text_with_title]

1.-Trabajamos, en nuestro cotidiano vivir, por la igualdad de mujeres y hombres, investigando las causas que, tanto personal como socialmente, dan lugar a las desigualdades. Entendemos que los cambios sociales devienen imposibles, cuando no efímeros o frustrados, si quienes los proponen olvidan su transformación personal previa o simultánea.

2.-Somos conscientes de que el modelo masculino basado en la superioridad, el desafecto, la represión de las emociones, la imposición de la fuerza, la competencia y la violencia, deshumaniza y empobrece a los hombres, mientras subordina y discrimina a las mujeres.

3.-Buscamos alternativas a este modelo masculino, basadas en el desarrollo de la solidaridad, la empatía, la paz, el amor y la alegría, partiendo de la identificación y expresión fecunda de nuestras emociones.

4.-Queremos disfrutar de relaciones igualitarias, desde el respeto a la diversidad, en todos los ámbitos de nuestra vida familiar, reclamando nuestra implicación en las tareas domésticas, en el cuidado propio y de los seres queridos, en las relaciones sociales y en la solución cooperativa de los conflictos.

5.- Saludamos los avances del movimiento feminista, reconociendo su aportación a una sociedad más justa, libre y digna, de la que todas las personas disfrutamos. Apoyamos plenamente las reivindicaciones de las mujeres a favor de sus derechos personales, laborales, sociales y políticos, y nos solidarizamos especial y activamente con las víctimas de la violencia ejercida por hombres.

6.- Apoyamos a los diversos colectivos (gays, lesbianas, transexuales, bisexuales, etc.) especialmente discriminados por el modelo patriarcal.

[td_text_with_title custom_title=”Principales hitos de su historia”][/td_text_with_title]

  • Congreso iberoamericano de masculinidades y equidad 2011 en Barcelona. Diseño de la Agenda común.

  • Celebración el 21 de octubre de 2016 del décimo aniversario de la primera manifestación de hombres contra la violencia y Ruedas de hombres contra la violencia.

[td_text_with_title custom_title=”Principales actividades promovidas”][/td_text_with_title]

Promovemos tres eventos principales anuales.

– Ruedas de hombres contra la violencia: 21 de octubre

– Día del padre igualitario: 19 de marzo

– Día internacional contra la LGTBfobia

Además organizamos anualmente encuentros mixtos y encuentros de intercambio de experiencias.

Promovemos la creación de grupos de hombres que se reúnen con frecuencia, generalmente mensual.

Colaboramos en las demandas que nos hacen de talleres divulgativos en centros educativos y asociaciones, charlas coloquios, entrevistas de prensa, radio y televisión…

[td_text_with_title custom_title=”Principales documentos publicados”][/td_text_with_title]

– Revista digital bimensual hombresigualitarios.ahige.org 

– Manifiestos de posicionamiento:

Ahige ante la prostitución. Por la abolición de la demanda. Junio 2016

Por la corresponsabilidad en los cuidados tras la separación. Junio 2016

Declaracion de Barcelona. Agenda común de los hombres por la igualdad. Nov 2013

Declaración de AHIGE sobre abusos a menores. Noviembre 2010

Por una escuela coeducativa. Sin fecha

Por el desarrollo de políticas de igualdad dirigidas a hombres. Sin fecha

En relación a la trata de personas y la prostitución. Sin fecha

Por una igualdad inclusiva. La perspectiva integral de género. Sin fecha

 

Una enfermedad periódica – Saioa Iglesias

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Saioa Iglesias

Nacida en 1978

Periodista y profesional Learning

1 hija (2013)

Una enfermedad periódica

Cuando te conviertes en madre tu mundo se pone patas arriba. Debes reorganizarte, adaptarte y, a veces incluso, reinventarte. Si además trabajas fuera del hogar, la conciliación laboral y familiar se convierte en todo un reto. Todos los padres y madres saben de los malabarismos que hay que hacer cuando un niño se pone enfermo, y máxime si no cuentas con familia que pueda cubrirte en horario laboral. A esto cabe sumar lo mal que lo pasamos al verlos tan indefensos, tan dependientes… pero esa es otra historia… Ahora, te pediría que imaginases que tu hijo enferma inevitablemente todos los meses… esa es mi situación.

Mi hija de tres años padece desde que era un bebé una enfermedad auto inflamatoria rara llamada síndrome de Marshall o PFAPA (acrónimo en inglés de fiebre periódica, estomatitis aftosa, faringitis y adenitis), o eso creen, pues no existe prueba médica para corroborarlo. Es un mal menor, entrecomillas, porque no hay mortalidad ni secuelas en el desarrollo físico o psíquico, al menos de momento, y quizás de ahí que no se invierta en su estudio como se debiera… Ese mal menor, como lo denominan los médicos, provoca que mi hija pase de estar totalmente bien a tener 42 grados de fiebre, a que convulsione, a que se le inflame el cuello y la garganta, se llena de llagas (esos días se niega a alimentarse y a beber por lo que hay que darle líquido con una jeringuilla para evitar que la ingresen),  le duele la cabeza, el estómago y las articulaciones (en esos días no anda), sufre vómitos y diarreas y  le salen erupciones en todo el cuerpo. No existe un tratamiento, más allá de la ingesta de corticoides para bajarle la fiebre y estos episodios, que duran unos días, los padece mínimo una vez por mes y como máximo tres veces.

Antes de ser madre era muy ambiciosa en el marco laboral. Mi formación y experiencia laboral son la prueba de lo que podríamos denominar un currículo exitoso, plagado de cargos de responsabilidad. ¿En qué estoy fallando ahora para no ser una candidata tan preciada para las empresas?, ¿por qué no logro estabilidad laboral si cuento con las actitudes y aptitudes necesarias para competir? La respuesta la tengo clara: soy madre de una niña con una enfermedad periódica.

¿Medidas de conciliación? ¿Qué es eso? Recuerdo en una ocasión en la que mi hija estuvo ingresada un mes en el hospital. Se lo comuniqué a la empresa para la que trabajaba y me indicaron que la ley me otorgaba tres días… ¿Alguien dejaría a un bebé lleno de tubos solo en un hospital ocho horas diarias? Yo no pude hacerlo… 

Para las empresas parece que no soy una trabajadora productiva a largo plazo. No están en lo cierto: ser madre de una niña con Pfapa me ha enriquecido con cualidades que me hacen ser, además de mejor persona, mejor empleada. Soy más paciente, más empática, más resolutiva y proactiva, gestiono mejor el tiempo, he incrementado mi capacidad de reacción ante el estrés y situaciones de riesgo, entre un largo etc…  y por eso me preguntó, ¿por qué el mercado laboral me penaliza por ser madre? Pues es así como me siento…  en realidad, con los días de asuntos propios y una gestión más flexible de los días vacacionales seguramente sería suficiente para no tener ningún problema en cualquier trabajo pero lo que ocurre es que a la precariedad que lleva ligada el trabajo “temporal” cabe sumar que si el primer mes ya solicitas hacer uso de alguno de estos derechos por arte de magia dejan de contar con tus servicios en un cortísimo período de tiempo… Sabes lo qué más me preocupa: que este sea el futuro que le espere a mi hija… que el mensaje sea: hija da igual lo formada que estés, da igual los sacrificios que hagas, da igual la experiencia laboral que tengas… todo dará igual si eres madre.

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Adoptar un niño y conciliar. Testimonios sobre conciliación y adopción

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adoptar a un niño y conciliar

El proceso para adoptar un niño es largo, pero si te organizas bien, hay tiempo para todo. Yo no he tenido que pedir permiso a ningún jefe para salir a algún trámite pero sí he escuchado a otras mamás de niños adoptados quejarse de que “parece que tener un hijo adoptado no es tener un hijo”. Creo que esto puede ser debido al desconocimiento de los procesos por los que se tiene que pasar, que son muchos.

Adoptar un niño requiere tiempo

Cuando empieza el proceso de adoptar un niño tienes cursos formativos, entrevistas con psicólogos especializados, controles de idoneidad (ver si tu casa, tu entorno, tu trabajo, etc. son adecuados para tener un hijo), viajes al país de origen si el niño no viene de España… Son muchas horas las que se necesitan.

A esto se suma que, cuando tienes al niño ya contigo, se necesita mucho tiempo hasta que uno se va haciendo al otro y viceversa. A lo mejor no tienes que dar el pecho cada tres horas pero tienes que intentar entenderte en su idioma, tienes que hacerle un montón de pruebas médicas (si viene con alguna enfermedad, hay que dedicarle más tiempo), tienes que estrechar vínculos emocionales que “no son naturales” y, sobretodo, TIENES QUE ESTAR CON ÉL O ELLA PARA QUE ENTIENDA QUE TIENE UNA MAMÁ Y/O PAPA Y SE VAYA CONSTRUYENDO EL APEGO.

Madre y empresaria

Yo vivo las dos partes en mi misma persona: la empresaria que necesita que los trabajadores pongan de su parte para sacar entre todos la empresa adelante, y la mamá que sabe lo importante que es estar con los niños cuando son pequeños. Tengo claro que es el Estado el que tiene que poner más de su parte, ayudando al empresario cuando el trabajador tiene que dedicar tiempo a su familia. Si el Estado no sabe organizarse, pues entonces que dé la libertad al empresario para que lo haga. Pero no vale pedir dinero para todo y luego no solucionar.

Macarena Estévez

Fundadora y CEO de Conento, empresa española líder en marketing & business science.
Presidenta de la Fundación Conento, para la mejora de la capacidad analítica de los niños.
1 hija adoptada de la India

Lee el testimonio completo de Macarena Estévez

Testimonios sobre conciliación y adopción

Elegir. No Renunciar. Susana Ibáñez

Ahora no hagáis ruidito que voy a grabar. Mamen Delgado

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¿Significa lo mismo flexibilidad para el trabajador que para la empresa?

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Directivo 

37 años 

2 hijas (1 y 3 años) 

Algún directivo de mi empresa, clientes importantes, etc me insistieron para replantearme mi decisión de pedir reducción de jornada y el pacto al que hemos llegado es el siguiente: trabajaré de 7 a 15, es algo provisional, siendo requerido para ser flexible en ocasiones especiales. ¿Qué significa flexible? El tiempo dirá si tenemos el mismo concepto. Para empezar y por motivos de reuniones, esta semana he tenido que estar fuera de mi localidad un día y medio, recoger a mis hijas tarde otro de los días, tener una reunión el próximo lunes otra vez fuera de Madrid que hará que esté fuera desde las 4am hasta las 22pm, para no perder el pasar la tarde del domingo con mis pequeñas. 

Mi priodidad sigue estando clara, y no será por la cantidad de veces que estoy escuchando que mi decisión de poner a mis hijas en el centro de mi vida es una decisión rara, que no se puede entender en una persona con mis responsabilidades, y no solo viene del sector masculino, etc. El mensaje de gente, que probablemente con su mejor intención, te dicen, “yo de lunes a viernes por la noche soy absolutamente del trabajo y los que me rodean de mi familia saben que nada que no sea urgente e importante me puede desconcentrar, y el fin de semana me dedico a mis hijos y familia, y si tengo que hacer algo del trabajo en sábado o domingo trato de madrugar, o en el rato de la siesta, etc.”, lo dicen con orgullo, como si el dedicar el día entero a trabajar fuese algo por lo que hubiese que aplaudir,  y me planteo si la familia se trata de un “renting” de lunes a viernes. Antes de tener a mis hijas incluso yo hubiese dicho algo parecido, pero tras su nacimiento y los hechos que comentaba en mi testimonio mi punto de vista cambió. 

Veremos como va evolucionando todo y si al final es posible que avance en mi conciliación profesional-familiar. 

¿No hay conciliación fuera de la Administración? – Mariano Nieto

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Mariano Nieto Navarro

Nacido en 1957

Ingeniero naval

Funcionario Ministerio Industria

3 (1987, 1990, 1996)

¿No hay conciliación fuera de la Administración?

Tengo 58 años, de los cuales 30 años de vida compartida con una mujer maravillosa con quien he tenido dos hijas de 29 y 26 años y un hijo de 20.

Cuando nacieron nuestras hijas e hijo, en los años 80 y 90 del siglo pasado, “disfruté” con cada uno de tres días de permiso de paternidad. Se suponía que era el tiempo suficiente para cumplir con las tareas propias del padre en esas circunstancias: inscribir a la criatura en el Registro Civil y llevar a la madre con el bebé a casa tras recibir el alta en el hospital.

Aunque todas las veces me reservé las vacaciones para unirlas a esos míseros tres días de permiso y así poder estar todo ese tiempo con la criatura y su madre, aún recuerdo la desolación de la vuelta al trabajo justo cuando había empezado a conectar y disfrutar con el bebé, y dejando a mi amiga y compañera a solas con las absorbentes demandas del recién nacido… Además estaba la sensación de que nos habíamos embarcado juntos en una  apasionante travesía como es la paternidad/maternidad, pero que yo me bajaba del barco justo al iniciar la singladura, traicionando así el acuerdo tácito y el espíritu de equipo que nos había decidido a iniciar tan largo viaje. Esa sensación de desolación no era más que el principio del reconcome de estar abandonando a mi mujer y mis hijxs que me perseguiría en los años posteriores, aunque fuera para cumplir con el mandato social de ser el proveedor principal. Y ello pese a que mi mujer ha trabajado siempre como profesora de Secundaria y ella también era proveedora de la familia; pero la mentalidad que imperaba me hacía creer que mi trabajo era lo más importante, por lo que había que sacrificar lo que fuera (a exigencias reales o auto-impuestas) para mantenerlo.

Estudié ingeniería superior y desde 1982, cuando empecé a trabajar en la empresa privada (durante 18 años pasé por cuatro multinacionales estadounidenses del sector informático como IBM o Texas Instruments), experimenté la permanente exigencia de dedicación sin límite a la compañía, exigencia externa, de las empresas hacia los trabajadores -particularmente a los hombres-, pero también interiorizada y agudizada por la socialización masculina, que pone el trabajo en el centro de la vida y el éxito en el trabajo casi como núcleo de la propia identidad.

He disfrutado y sigo disfrutando enormemente del cuidado y acompañamiento de nuestras hijas e hijo hacia su autonomía personal, que es lo que entiendo yo por ejercicio de la paternidad/maternidad. Pero la insaciable exigencia de dedicación mental y de tiempo para el trabajo, con reuniones que sin ninguna consideración se fijaban para empezar a las 6h de la tarde con duración indefinida, viajes frecuentes, fines de semana fuera de casa para hacer ejercicios de “team building” o para poner a punto propuestas o proyectos que había que presentar el lunes, llamadas de madrugada desde el otro lado del Atlántico, etc., etc., con la consiguiente desatención y falta de tiempo para la vida personal y familiar, me llevaron a un punto en el que sentí claramente que estaba perdiendo el hilo de la vida de mis hijas e hijo, y con ello el hilo de mi propia vida también.

Simultáneamente iba creciendo la insatisfacción vital en ambos miembros de la pareja por que yo no asumiera la corresponsabilidad que me correspondía en las tareas de cuidado y educación de nuestra prole, y en las tareas domésticas, con cada vez menos participación por mi parte (nunca había sido colaboración al 50%, pero con tres hijxs y mi absorción creciente por el trabajo, el porcentaje estaba cayendo muy muy por debajo de esa cifra). Mi mujer, como he mencionado, ha trabajado siempre fuera de casa también y cada vez era más patente lo insoportable e insostenible de la triple jornada trabajo-niños-casa. Yo no es que estuviera ausente, me he involucrado siempre en las tareas domésticas y de cuidado de las criaturas más que la media de los hombres de mi generación, pero mis  obligaciones hacia las empresas para las que trabajaba hacían que no tuviera un tiempo previsible de estar en casa y que fuera ella quien cargara con el grueso de las tareas y de la organización doméstica (sabiendo que esto último cansa a veces casi más que la propia realización de las tareas en sí).

Lo de las obligaciones de los hombres hacia el trabajo merece un comentario aparte. En el mundo laboral de empresas de informática en el que yo me movía, el término “obligación” englobaba muchas cosas, desde el cumplimiento estricto de las tareas para las que uno estaba contratado a asistir a reuniones convocadas fuera del horario de trabajo o quedarte hasta tarde en la oficina para acabar de pulir una oferta o un informe que había que presentar al día siguiente. En cualquiera de los casos para mí era difícil deslindar lo que eran obligaciones objetivas para con la empresa de lo que eran presiones sutiles, mandatos sociales o incluso exigencias auto-impuestas con la justificación de que eran cosas que había que hacer para mantener el puesto de trabajo y/o para que te valorasen. Cada vez que intenté cumplir estrictamente mi horario, sin dejar de realizar por supuesto las tareas de mi contrato, choqué contra un muro de desaprobación a veces explícita a veces encubierta por parte de mis jefes: “¿dónde está tu compromiso con la compañía y con tu carrera profesional?”.     

Después de cambiar tres veces de empresa y dentro de las empresas a distintos puestos, con la esperanza de tener unas mejores condiciones de trabajo en cuanto a facilidades de conciliación, horarios racionales y jornada laboral limitada, llegué a la conclusión de que, al menos en la empresa privada, en el sector informático y en el nivel profesional en el que estaba, no existía un empleo que pudiera satisfacer mis demandas de conciliación. Como me dijo el director general de la última empresa en la que trabajé, con el que, por cierto, tenía una excelente relación y me comprendía: “te puedo subir más el sueldo o cambiarte al nivel superior de incentivos, de coche de empresa y de opciones de compra de acciones, pero no me pidas que te garantice que vas a salir todos los días a las 6h de la tarde o que no vas a tener que trabajar algunos fines de semana; ninguna empresa va a auto-limitarse de esa forma”. Y así fue cómo, constatando que podríamos vivir perfectamente con menos ingresos, en 1998 tomé la decisión de olvidarme de mi carrera profesional en la empresa privada y prepararme para opositar a la Administración, a la edad de 42 años, en la esperanza de que las condiciones de trabajo de los funcionarios me permitieran alcanzar el tan anhelado equilibrio entre mi vida laboral, familiar y personal.

La decisión de presentarme a unas oposiciones en la Oficina Española de Patentes y Marcas, organismo dependiente del Ministerio de Industria en el que ingresé en el año 2000 y donde sigo trabajando ahora, fue por tanto una apuesta personal y de pareja para intentar ganar calidad de vida y conciliación, esto es, tiempo para la vida personal y familiar. En la pareja  hicimos el trato y la apuesta de que yo dedicaría un año o dos a estudiar por la tarde-noche cuando volviera del trabajo, mientras ella se hacía cargo al 100% de lxs niñxs y la casa, para conseguir yo un empleo que me dejara tiempo libre para compartir todas esas tareas con ella. La apuesta nos salió bien y la verdad es que gracias al estímulo, la generosidad y el esfuerzo de mi mujer, mi y nuestra calidad de vida, y mi involucración en el cuidado y disfrute de nuestrxs hijxs mejoró sustancialmente.     

Cuando ingresé en la Administración pasé a ganar mucho menos dinero, pero los horarios se respetaban religiosamente y eso para mí es impagable.

Permisos iguales, intranferibles y pagados al 100%

Conforme los hijos se hicieron mayores, empecé a participar en la PPIINA (Plataforma por Permisos Iguales e Intransferibles de Nacimiento y Adopción), una asociación que persigue la equiparación del actual permiso de paternidad de dos semanas con el de maternidad, que es de 16 semanas, de manera que estos permisos se conviertan en un derecho individual e intransferible (actualmente la madre puede transferir al padre hasta 10 de sus 16 semanas, pero menos de un 2% de los padres se toma algo de esa parte transferible). Cualquier persona progenitora tendría así derecho a un permiso de 16 semanas individual, intransferible y pagado al 100% para cuidado de las criaturas recién nacidas o adoptadas. Una vez equiparados e individualizados los permisos de maternidad y paternidad (un paso de gigante, si se consigue), habrá que luchar por su ampliación, pues 16 + 16 semanas sigue pareciendo poco para que la criatura se fortalezca lo suficiente como para llevarla a continuación a una escuela de educación infantil.

Desde mi experiencia personal en el mundo de la empresa, solo si los hombres nos vemos respaldados ante el empleador por un derecho intransferible a un permiso de 16 semanas podremos enfrentarnos a las suspicacias, insinuaciones o críticas abiertas que se producen cuando un hombre no pone su trabajo por delante de cualquier otro aspecto de su vida. Por el contrario, si el permiso se puede transferir o si se plantea como “de libre distribución” (que se lo pueda tomar tanto el padre como la madre) para supuestamente dar flexibilidad a las familias, entonces las madres se verán presionadas socialmente para tomárselo y los hombres se verán presionados en las empresas para no tomárselo, con el argumento de toda la vida de que son las madres las que deben cuidar y los hombres trabajar para ganar el pan. Pero si tu permiso es intransferible (como cualquier otra prestación de la Seguridad Social) el empleador podrá poner mala cara, pero tú te tomas tu permiso porque es tu derecho, igual que las vacaciones o los permisos por enfermedad o la jubilación.

Por otra parte, si los hombres empezamos a ausentarnos de las empresas el mismo tiempo que las mujeres para cuidar de nuestros hijos e hijas, porque tengamos el mismo permiso intransferible, las empresas dejarán de ver a cualquier mujer en edad de procrear (aunque no sea ni piense nunca ser madre) como mano de obra “menos disponible” y se reducirán las discriminaciones en la contratación y en la promoción profesional que sufren ellas.    

Las investigaciones demuestran que si a los hombres se nos da la oportunidad de cuidar de nuestros bebés desde el primer momento, por una buena temporada, no solo nos ponemos a ello y aprendemos rápidamente, sino que podemos establecer un vínculo con la criatura tan estrecho como el de la madre, el cual permanece después a lo largo de todos los años de crianza y de educación, y que redunda en un desarrollo más saludable del hijo/a y en beneficio de toda la familia.

Creo firmemente que medidas como esta que propone la PPIINA y otras posibles como la  racionalización de horarios, la reducción y mayor limitación por ley de las jornadas laborales, la educación infantil universal gratuita de 0 a 3 años, etc. pueden tener un tremendo impacto pedagógico en la sociedad e impulsarán un cambio masivo de mentalidad (también en las empresas) en lo que se refiere a los roles de género, de manera que en un futuro no demasiado lejano sea mucho más fácil la involucración de los hombres en las tareas de cuidado de la prole  y la conciliación laboral de hombres y de mujeres.

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Emprendí con mi hija – Pame Cepeda

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Pame Cepeda

Nacida en 1981

Ingeniero

CEO de CoFamily Coworking

1 hija (2012)

@pam_cepeda

@CofamilyC 

Emprendí con mi hija

Esta no es una historia común de conciliación. Por suerte para mí, para la vida de mi hija y la de mi familia, nunca pasamos por un despido por baja maternal/paternal, ni por reducciones de jornadas, ni siquiera por renunciar “libremente” a un ascenso.

Pero sí es una historia de conciliación contada desde otra perspectiva, cuando se busca la conciliación en el plano personal estando en el plano familiar. Me explico.

Cuando llegó mi hija, mi marido y yo nos encontrábamos en el paro. En esa situación “conciliar” parece muy sencillo: ninguno de los dos teníamos que hacer malabares con nuestro tiempo para estar con la pequeña, no teníamos que renunciar a nada. Cada vez que oía testimonios de madres que tenían que dejar a sus hijos pequeños en guarderías porque tenían que volver a trabajar, no podía hacer más que llorar y agradecer que yo sí podía disfrutar de mi hija todo el tiempo, de vivir mi maternidad como quisiera, con tranquilidad y tiempo. Me daba cuenta de lo afortunada que era de verla crecer, caminar, sin apuros, sin sobresaltos.

Pero a medida que pasaba el tiempo sí que iba sintiendo que me faltaba mi conciliación, mi tiempo, mi espacio. Sentía por dentro unas ganas enormes de crecer profesionalmente, de hacer algo. De estudiar, de aprender, de emprender. Empecé como muchas madres con un blog, queriendo compartir mi experiencia. Fue el primer acercamiento a la confrontación de “no tengo tiempo para escribir ni una línea”. Fue el primer acercamiento de saber que tenía que aprovechar cualquier segundo de siesta de la pequeña para escribir en el blog.

A medida que mi yo materno maduraba, también lo hacían mis inquietudes. Y cuando la pequeña tenía 2 años empecé a sentir con más fuerza que tenía que hacer algo por mí. Había disfrutado dos años maravillosos con ella, de descubrimiento de mí misma, pero sentía que ya era tiempo de emprender algo que en esos momentos no sabía qué. De alguna manera tenía que buscar la forma de sentirme plena como mujer, porque ya lo sentía como madre, y esa misma felicidad la quería en mi vida profesional y por lo tanto en la personal. Necesitaba “conciliar mi tiempo”.

Empecé a vivir de primera mano algunos de los problemas de conciliar: ¿Cómo descubro, como estudio, como investigo, si tengo una pequeña que no me deja ni abrir el portátil? Desde ese minuto, el tema de la conciliación me interesó muchísimo, incluso llegué a #mamiconcilia para no irme, y ahora sin proponerlo estoy aquí contando mi historia.

Me di cuenta que lo que andaba buscando para mi vida profesional lo tenía frente a mí. Y lo que hiciese tenía que ir dirigido a apoyar/ayudar a las madres a tener tiempo para ellas, que pudieran gestionar su vida profesional y familiar sin mayores compromisos o renuncias. La situación actual sobre los problemas de conciliación tiene que empezar a cambiar, y me di cuenta que quería tener un papel activo en ello.

La creación de un espacio de coworking Family-Friendly fue la respuesta que pude dar a estas cuestiones. A través de este espacio las madres/padres profesionales podrían seguir trabajando sin tener que alejarse de sus pequeños, que es cuando más nos duele.

No fue fácil llegar a la idea, más bien desarrollarla. Estuve dos años estudiando, escribiendo, investigando, llevando conmigo a mi hija en sus primeros meses a cuanta institución, charlas, conferencias, hubiese. Incluso buscaba una forma, un espacio que me permitiese trabajar sin alejarme de ella (que por supuesto no existía). Cada vez me sentía más conectada con las realidades de otras familias que luchan por buscar el equilibrio en sus vidas.

Emprendí con mi hija, emprendo con ella. Y sí, es cierto, ahora no necesito un espacio donde trabajar sin alejarme de mi hija, pero sí existe esta nueva opción a la conciliación para muchas familias. Una opción que a mí me hubiese gustado disfrutar, CoFamily Coworking.

Animo a todas las familias a que viváis la maternidad/paternidad plenamente. Es difícil, sí, muchas veces. Pero tiene cuestiones maravillosas como el poder replantearnos nuestras vidas. Es el momento ideal para repensar sobre nosotros mismos. No dejéis vuestros sueños, no alejéis a vuestros hijos e hijas de ellos. También conciliemos para nuestros hij@s, para que ell@s también tengan tiempo de estar con su familia, sus pa/madres.

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¡La maternidad inspira! – Julieta Ugarte

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Julieta Ugarte Schulte

Nacida en 1982

@PueriMundo

www.puerimundo.es

Publicitaria especializada en Marketing Online

1 hijo (2015)

¡La maternidad inspira!

¡Hola conciliadores! Mi nombre es Julieta, soy argentina y vivo en Barcelona hace más de ocho años. Vine con la idea de estudiar sólo cuatro meses y trabajar para ganar experiencia antes de volver a Buenos Aires. Lo que nunca me imaginé es que iba a terminar viviendo aquí, casada y con una hija preciosa que hoy tiene 20 meses.

Vengo del mundillo de la publicidad y el marketing online y tuve la suerte de trabajar en empresas del sector durante todos estos años. Pero cuando una ya es mamá y tiene que mirar hacia delante, me pasó lo que a muchos les suele pasar: la jornada reducida nos queda corta, no alcanza con un trabajo en relación de dependencia y queremos ser más independientes. Queremos ser dueños de nuestro tiempo y dedicárselo al bebé o a lo que nos haga falta, ya que, seamos sinceros, trabajar y conciliar es dificilísimo y de lo último que nos ocupamos es de nosotros mismos.

Por eso pienso que la maternidad inspira cosas que una nunca se imaginaría. Yo para empezar nunca me imaginé haciendo un proyecto por mi cuenta. O al menos era algo que veía para otra etapa de la vida, y no en ésta, con una hija tan pequeña.

Todo surgió un día cuando estaba embarazada y mi marido, buscando precios de cunas, me dijo: “Sería genial tener un sitio de bebés para comparar precios de productos”. Y sin preguntarse mucho más, compró el dominio Puerimundo.es, creó el sitio y lo dejó ahí. Esperando.

Creo que el sitio habrá estado semi-abandonado seis meses por lo menos, íbamos poniendo algo de contenido gracias a una amiga que también escribe pero no hacíamos mucho más. Hasta que nació nuestra hija no me puse a ver el potencial que tenía. Era algo que me interesaba realmente, ya no porque tenía que comprar una cuna sino, porque era el tema del que más quería saber: de mi bebé. Estaba de baja y sólo quería dedicarme a eso, quedarme con mi chiquita y escribir de temas y productos interesantes para mí y otros papás.

Pero llegó la hora de volver al trabajo, con la nena de cuatro meses y medio, llena de culpa y con el corazón partido por no poder estar con ella… todavía con la lactancia. El sitio quedó en prioridad número 1.454.068 ya que entre trabajar por la mañana y cuidarla por las tardes, sólo quedaba parte de la noche antes de dormir y el fin de semana (con suerte). Aún así, no volvimos a abandonarlo y seguimos poniéndole tiendas, funciones y contenido.

Hoy, a raíz de mucho trabajo y esfuerzo por parte de los dos, tenemos PueriMundo: un comparador de precios de puericultura, juguetes y, por supuesto un blog, donde buscamos compartir experiencias con otros papás.

Por eso digo que la maternidad inspira, ya que nuestro proyecto de conciliación llegó con ella. Hoy tenemos ese sitio y estamos trabajando en otros más, con la ilusión de convertirlos en un referente en cada uno de sus sectores. Es un camino largo, pero con la satisfacción de que estás haciendo algo para ti. Y vale la pena.

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