Dos noches al año sí hacen daño

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En estas fechas tan entrañables llama la atención cómo los centros comerciales, hipermercados y demás comercios adelantan sus horas de cierre en torno a las 19:00-20:00 horas. Con un objetivo: que tanto en Nochebuena como en Nochevieja, sus trabajadores puedan cenar en familia. 

Se conoce que el resto de los días del año no es necesario.

Concretamente algo más de 360 si descontamos el año nuevo, la navidad y poco más. De hecho, se hace todo lo posible para que no se produzca la conciliación de la vida laboral y personal. Con horarios que terminan al comienzo del prime time y que llevan a algunos trabajadores a salir de sus trabajos cuando sus hijos están ya cerca de la fase REM.

Una de las máximas ironías es la de una tienda de muebles cuyos horarios infernales, convierte en ciencia ficción uno de sus anuncios más famosos sobre las cenas en familia. Con un hastagh que me recuerda al bueno de Nerón opositando para bombero: #salvemoslascenas.

Lejos de parecerme que las empresas tienen consideración durante dos noches al año con sus trabajadores, me parece que son desconsideradas con ellos durante el 99% de los días laborales. El gesto positivo delata lo que debería ser lo habitual. Que todos los trabajadores puedan estar en su casa a una hora decente. Se tengan o no se tengan hijos.

A todos los que alegan que los consumidores necesitan que estén abiertas las tiendas casi hasta la medianoche, les diría que, como antiguamente, para eso están las farmacias de guardia. Para lo verdaderamente urgente. 

Todo lo demás… un brick de leche, un paquete de quinoa o esos aguacates que tanto te apetecen, seguro que pueden esperar a la mañana siguiente.

Feliz NocheBuena a todos.

Desde hace casi veinte años soy responsable de recursos humanos de una empresa, en la que no hay héroes que calientan sillas, sino simplemente gente bien organizada y trabajadora. Madrugamos mucho pero comemos en casa. Quiero para los demás, lo que quiero para mi: poder disfrutar de mi familia. En mis ratos libres, que los tengo, hago reír a la gente contando mi experiencia primero como hijo y luego como padre. Mi lema: “Si no persigues tus sueños, te alcanzarán tus pesadillas”.

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