Que me lo digan a mí que soy… – Leticia Gómez de Francisco

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Leticia Gómez de Francisco

Nacida en 1986

Madre 24horas en casa

Diseñadora de Interiores especializada en Elementos de Jardín

2 hijas (2013 y 2015)

@Leti_Lean

www.eldiariodeletticia.wordpress.com

Que me lo digan a mí que soy_____

Esa es la típica frase que suelo escuchar cada vez que trato el tema de la conciliación con alguien fuera de mi círculo más cercano, ya que cuando planteo los problemas de la NO conciliación desde diferentes puntos de vista, cuando toco el que le afecta a la persona con la que estoy intercambiando visiones/opiniones me suelen decir esa frase “que me lo digan a mi que soy___”.

Lo que no saben en muchos de los casos es que muchas veces hablo desde la experiencia de haber vivido desde diferentes puntos mi NO conciliación y de ahí mi posible cercanía para tratar el tema con diferentes perfiles de personas según sus experiencias en torno al tema.

Una de las cosas que en ocasiones me indigna es que se tiende a plantear los problemas de la conciliación como algo exclusivo de las madres y no es únicamente así aunque, tras mi experiencia, si ser hombre es duro de cara a la conciliación, ser mujer lo es peor, si ser mujer es duro de cara a la conciliación, para una mujer y madre lo es aún peor.

Y ahora, tras esta introducción paso a contaros un poco mi historia desde antes de ser madre para que podáis valorar lo que os decía.

He sido parada de larga duración tras el cierre de la empresa en la que en ese momento estaba trabajando cuando no llegaba a los 25 años de edad, por lo que opté por seguir formándome mientras cruzaba los dedos para obtener un trabajo en condiciones, ya que no percibía nada de dinero. En mi último curso de los estudios que en ese momento estaba realizando empecé a compaginar formación, prácticas y trabajo. Un trabajo precario en el que no llegaba a ser ni con contrato de “obra y servicio”, eran las llamadas “colaboraciones”, en las que realizaba los 3D de diferentes estudios en torno a la eficiencia enérgica para una reconocida Universidad dentro del país, y eso dando gracias por haber sido la alumna recomendada dentro de mi escuela.

Me quedo embarazada, mi compañero se queda en el paro por el ERE que sufre su empresa, cogemos nuestros ahorros y nos mudamos a Asturias para intentar ganarnos la vida, o al menos, poder vivir más tiempo con el dinero del que disponíamos por el momento, ya que únicamente era el paro de él y allí la vida es más asequible, ya que yo al comunicar que estaba embarazada y que me mudaba (a pesar de que yo hacía teletrabajo) dejé de interesarles, y me vi sin nada literalmente hablando en tema laboral y/o económico.

Decido “emprender” (me hace gracia el término y por eso lo pongo entre comillas), y monto mi “empresa” de Social Media, vamos, me pongo como autónoma para intentar ganarme la vida realizando trabajos en los que me había estado formando tras haber tenido a mi primera hija.

Las cosas no van del todo mal, por lo que seguimos viviendo en la aldea de Asturias a la que nos mudamos y tenemos a nuestra segunda hija, pero a mi compañero cada vez le queda menos tiempo de paro, y sigue sin encontrar nada con unos mínimos (contrato, horario más o menos legal…), por lo que la angustia del mañana cada vez hace más mella en nuestro día a día y decidimos ponernos los dos de forma activa en la búsqueda de trabajo tipo emplead@.

Me sale una entrevista de trabajo en Madrid y me cogen para el puesto que tenían vacante, por lo que paso de ser parada, a precaria, a autónoma para ser en esta ocasión empleada. Y de nuevo, mudanza.

Mi hija mayor ya tenía más de dos años y la pequeña a punto de cumplir los ocho meses (el doble de lo que la mayoría de bebés pasan a día de hoy con su madre, y ya no os cuento con su padre…) y hasta ese momento, las dos se habían estado criando en casa con papá y mamá.

Yo como empleada no cobraba muchísimo, pero al menos podríamos contar con unos ingresos fijos, eso sí, renunciando al día a día de mis hijas ya que era llegar a casa, bañarlas, cenar y dormir, así de seguido, sin posibles pausas entremedias y deseando que llegara el fin de semana para poder disfrutar de ellas como lo había estado haciendo hasta el momento, las 24 horas.

Mi compañero sigue con su búsqueda activa de trabajo y le sale en Barcelona y, cómo no, al ser hombre, cobra más que yo, y por tanto, optamos por renunciar al mío por números, y porque él ya llevaba mucho tiempo sin cotizar, y al final todas esas cosas también pasan factura de cara a la futura jubilación

Por lo que en unos cuatro años, he vivido en tres Comunidades Autónomas diferentes, y ahora me encuentro como madre en casa las 24h teniendo a mi pareja trabajando unas 10h y por tanto fuera del hogar unas 14h, por esa tan adorable conciliación que tenemos en la actualidad (leer con tono irónico)

Así que para terminar, sí, que me lo digan a mí….. 

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