El Bucle: Amamantar, trabajar, extraer, donar  y vuelta a empezar – Izaya Iglesias

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Izaya Iglesias Hernández

Nacida en 1981

2 hijos, Mis Piratas (2009 y 2012)

Parada (desde hace un mes)

http://unamamaenlacocina.blogspot.com.es

@1mamaenlacocina

Duración de lactancia maternal: 6 meses y medio con el mayor y 9 meses con el pequeño

Os pongo en situación familiar:

  Padre de Mis Piratas: Profesor en un pueblo a 40 minutos de casa.

  Abuelos y demás familiares de Mis Piratas: No viven en la misma ciudad que nosotros.

  Madre de Mis Piratas (yo): Gerente y dependienta de tienda de juguetes, con horarios, de mañana, de tarde, partidos, de fines de semana largos, siempre disponible para cualquier imprevisto en la tienda. Locura total.

Tándem Lactancia y trabajo con Pirata Mayor:

Fui de las primeras en tener niños de la empresa, incluso en baja maternal no paraba de trabajar desde casa todo lo que podía, por “miedo”, porque veía que, o me lo curraba o me iba tal como entré. Vi cómo en otros sitios echaban a mujeres en cuanto decían que estaban embarazadas, pedían sus reducciones de jornada o sus permisos de lactancia.

Pasaron las 16 semanas (sí, esas que son insuficientes), no pude coger  permiso de lactancia porque me tuve que incorporar en plena campaña navideña, menos mal que el permiso lo pudo usar mi marido (ni las de la administración sabían cómo se hacía, porque ningún padre se lo había pedido).

Durante mucho tiempo congelamos leche para evitar darle de fórmula lo máximo posible, mi marido y su santa paciencia consiguieron que se acostumbrara al biberón, yo me salía de la habitación porque si estaba delante no se lo tomaba, parecía que me olía.

Vivía en un bucle de maternidad y trabajo sin fin (os recuerdo que trabajaba en juguetes y era Navidad), le daba nada más levantarme, me llevaba un sacaleche eléctrico que también iba a pilas, una nevera con hielo en bloque y un par de botes. En mi descanso para comer, me las ingeniaba dentro del baño sentada en el WC para comerme mi sándwich y a la vez sacarme leche. Alguna vez en ese rato incluso mi marido traía al niño. Llegaba por las noches  con los pechos a reventar, así que directa a dar de cenar a mi bebé.

    Tiempo después me quedé sin leche congelada y estaba tan agotada que no me sacaba más para congelar, así que el padre le dio leche en polvo y tocó Urgencias. Tenía alergia a la proteína de leche de vaca; para mantener la lactancia yo comía como si fuera alérgica, porque todo se lo transmitía por la leche materna y yo quería seguir amamantando.

   Desgraciadamente, una vez que nos habíamos hecho con el ritmo tomas-trabajo  tras la campaña navideña, con una guardería que respetaba el tema lactancia y más tranquilos, yo cada vez estaba más débil y cansada, bajaron mis defensas, adelgacé muchísimo y tuve que dejarlo.

Consecuencias de vivir en bucle sin descanso unido a la menor ingesta de ciertos alimentos.

Lactancia, Trabajo y Donación con Pirata Pequeño:

  De nuevo, no pude cogerme nada más que las 14 semanas por apertura de nueva tienda en la que tenía que estar sí o sí.

Conseguimos  organizarnos mejor las tomas de biberones con las mías. Acababan de abrir un Banco de Leche Materna por mi zona y yo tenía tanta que decidí donar, porque además podía ayudar a otros bebés. Incluso doné a una de mis sobrinas.

La verdad que me pilló en una época menos estresante de mi trabajo y eso se notó en mi cuerpo y mente, lo que favoreció durante más tiempo la lactancia.

Pero igualmente vivía en un bucle amamantar, trabajar, extraer, donar  y vuelta a empezar.

Nadie dijo que fuera fácil, pero yo puse todo de mi parte para conseguir más de 6 meses de lactancia.

 

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