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#mamiconcilia

Facilito que las madres tengan tiempo, concilien y reduzcan el sentimiento de culpa y estrés para poder ofrecer su mejor versión al mundo.

«Necesito tiempo para mí»

«Necesito tiempo para mí». Esta es la necesidad que lleva a gran parte de las madres con las que trabajo a ponerse en contacto conmigo. En realidad, no es tanto la necesidad de tener tiempo para sí mismas, como las consecuencias de no conseguirlo las que les llevan a escribirme, porque a menudo no son conscientes de la importancia de tener tiempo para ellas.  

Las consecuencias más habituales de no tener tiempo que encuentro en las madres con las que trabajo son:

  • El estrés crónico o burnout parental, que a su vez les provocan dolores de cabeza o musculares, insomnio o dificultades para dormir, agotamiento físico y emocional, falta de motivación y nervios, irritación y agresividad que les llevan a perder los estribos y saltar a menudo. Los conflictos entre familia y trabajo son una de las 5 principales fuentes críticas de estrés, según los estudios del doctor en psicología del trabajo Simon L. Dolan. 
  • Otra de las consecuencias que lleva a las madres a contactar conmigo es la pérdida de autoestima, porque al no dedicarse tiempo han terminado por olvidarse de quiénes son, se han ido desdibujando y se sienten cada vez más pequeñitas. 

Conciliar no es fácil

Conciliar la vida familiar, laboral y personal no es fácil. El estilo de vida que marca la sociedad, un sistema laboral en el que prima el presentismo y el calentar la silla frente a los objetivos conseguidos, jornadas interminables, poca flexibilidad laboral, un teletrabajo inexistente o mal entendido, pocas ayudas a las familias o medidas que acaban discriminando positivamente a las madres hacen que la conciliación real esté lejos todavía. La faceta personal en el caso de las madres y ese «tiempo para mí» que necesitan acaba desapareciendo por completo.

Centradas en el cuidado de la familia o en el trabajo, son incapaces de sacar un ratito al día para sí mismas. Si ponen el foco en el trabajo, se sienten malas madres, culpables por no dedicar más tiempo a la familia o egoístas por ponerse en primer lugar. Si priorizan a la familia en sus decisiones, tienen miedo de no dar la talla en el trabajo, convertirse en invisibles, ser penalizadas por ser madres y acabar siendo víctimas de la discriminación laboral. Aspiran a ser superwoman y llegar a todo y en consecuencia no paran y van siempre corriendo como pollo sin cabeza. No les da la vida.

Mi pareja«me ayuda»

Con un reparto desigual en las tareas domésticas, con parejas que «ayudan» pero no asumen la responsabilidad de llevar una casa y cuidar a la familia debido a los roles tradicionales de género que les asignan a ellos el papel exclusivo de traer el dinero a casa, ellas sienten el peso de la carga mental. Les cuesta desconectar y en consecuencia duermen mal.

Su vida dista mucho de cómo la habían soñado. Sienten que se desviven por los demás o se dejan la vida en el trabajo sin que nadie lo valore.

No le encuentran sentido a seguir viviendo así. Sienten que son incoherentes con sus valores en su día a día. Han dejado de disfrutar cuando juegan, sienten que la relación con su pareja se está deteriorando y en el trabajo experimentan el techo de cristal y el techo de cemento que les impiden ascender profesionalmente.

Llegan a mí buscando sentirse realizadas, mejorar su calidad de vida y su salud mental, reducir su estrés, conseguir paz, armonía y calma, sentir que tienen el control de su vida y dormir mejor. Quieren entre otros cosas mejorar las relaciones en el ámbito familiar o laboral, trabajar su comunicación interpersonal, que les importen menos las opiniones de los demás, sentirse menos culpables, aprender gestión emocional, trabajar la paciencia, empezar a poner límites diarios, ser capaces de delegar, ser más productivas y eficientes en el trabajo y en casa, organizarse mejor y estrategias para gestionar mejor su tiempo. 

¿Y sabes qué? Que aunque te pueda parecer mentira, lo consiguen, porque cuando deciden trabajar conmigo ya han dado un paso muy importante que es priorizarse, ponerse en el centro de su vida, parar y empezar a dedicarse tiempo. 

Si has llegado hasta aquí es porque tú también te repites a menudo «necesito tiempo para mí».

Imagino cómo te sientes porque, además de verlo a diario en mis clientes, yo tampoco tenía tiempo para mí hasta que un día mi cuerpo me pidió a gritos parar y empezar a dedicarme tiempo.

Tras más de una década dedicada al activismo y la búsqueda de herramientas para conciliar, he llegado a la conclusión de que la conciliación empieza en cada una de nosotras y que el primer paso para conseguirla es lograr tiempo para ti. 

Por eso, he preparado para ti «Tiempo para mí», 5 potentes ejercicios que a mí me han ayudado a conseguir tiempo para cuidarme, hacer las cosas que me gustan y disfrutar de la vida. Han sido el primer paso para pasar de estar estresada, desmotivada y frustrada por sentir que no tenía tiempo a sentirme tranquila, alegre y plena. 

Tener tiempo para ti es el primer paso para conseguir cualquier otra cosa que te propongas. ¿A qué esperas? ¡Descárgate la guía! Si haces los ejercicios, conseguirás más tiempo para ti del que te cueste hacer los ejercicios. 

Servicios para empresas

Coaching personal

Acompañamiento individual dirigido a madres con el objetivo de apoyarlas y cuidarlas en momentos clave de su vida, de forma que se sientan arropadas, agradecidas y motivadas para seguir aportando lo mejor de sí mismas a la compañía.

Talleres grupales

Experiencias transformacionales grupales dirigidas a madres, pensadas para mejorar su conciliación, salud, bienestar y efectividad personal, que repercutirá en el clima laboral, bienestar organizacional y productividad empresarial.

Conferencias

Charlas inspiracionales, con un estilo fresco, cercano y ameno y un planteamiento práctico y directo que invitan a la acción, basadas en mi búsqueda personal de la conciliación y en mi experiencia profesional acompañando a otras madres trabajadoras.

Sobre Usúe Madinaveitia

En el año 2013 fui madre. No tenía un gran instinto maternal y la dosis de anestesia en el parto fue tan grande que además de casi caerme al cambiarme de camilla, cuando me dieron a mi hijo sentí que me había tocado en la tómbola. 

La segunda noche estaba agotada y las enfermeras me convencieron para llevárselo al nido. En todos estos años no he podido olvidar la mirada de extrañeza de nuestro hijo cuando lo trajeron de nuevo a la habitación a la mañana siguiente.

Semanas antes de volver de la baja de maternidad, mi marido empezó a darle la papilla de frutas. Mi hijo hacía pucheros mientras yo lloraba encerrada en otra habitación pensando en dejar la lactancia que tanto nos había costado empezar, recordando el dolor de la ingurgitación de la primera noche en casa, con dos balones de futbito a punto de reventar en el pecho. 

Mi jefe debió intuir cómo me sentía (tal vez todos los jefes lo intuyan) cuando me invitó a irme de la empresa a tres semanas de mi reincorporación. En cierto modo lo viví como una oportunidad para disfrutar de la crianza de mi hijo. ¡Qué duro debe de ser separarse de una criatura tan pequeña! 

Poco después, movida por la rabia de que las cosas sean así, de tener que abandonar tan pronto a los bebés, de quedarnos descolgadas del mercado laboral por traer vida al mundo, de que padres y madres no puedas disfrutar de la crianza de su hijos, de ser incapaz de imaginar cómo conciliar la vida familiar y laboral, lancé #mamiconcilia, un libro, que se convirtió en un auténtico movimiento social y que cambió el rumbo de mi vida. 

Después de años activismo, dando voz a la conciliación en medios de comunicación y eventos, me formé para acompañar a otras madres a recorrer el camino que yo he recorrido, desde el estrés a la calma, consiguiendo tiempo para ellas y siendo capaces de conciliar la vida personal, familiar y laboral.

Sobre #mamiconcilia

El movimiento #mamiconcilia nace en las redes sociales en mayo de 2014 a raíz de la publicación de un libro en formato digital, con el mismo nombre, que recoge el testimonio en primera persona sobre conciliación de 28 mujeres directivas. 

Durante los 3 primeros años salió más de 400 veces en los medios de comunicación. La conciliación, que hasta entonces había sido un tema tabú, pasó a estar en boca de todos. 

Sin invertir ni un céntimo, solo lo más valioso que tenemos, nuestro tiempo, hicimos una campaña por la conciliación con un valor publicitario equivalente a más de dos millones de euros, según Kantar Media. 

Contamos con más de 200 testimonios sobre conciliación, recogidos en un total de 8 ebooks, que durante los tres primeros años de vida acumularon más de 8.000 descargas, y lograron más de 200.000 visitas en las diferentes webs del proyecto (mamiconcilia.com, miempresaconcilia.es y papiconcilia.com). 

La labor de difusión de las dificultades para conciliar y buenas prácticas fue reconocida por las principales instituciones que velan por la conciliación (Masfamilia, ARHOE y Alares), así como por Corresponsables y Madrid Woman’s Week.
#mamiconcilia ha recibido el apoyo de importantes compañías como Mahou San Miguel, Mantequerías Arias, Mondelez Internacional, Schibsted, Adams Formación y Xerox, CLH, Informa, Orange, Red Eléctrica, Reale Seguros y Wolters Kluwer. 

A día de hoy, #mamiconcilia ofrece servicios dirigidos a particulares y empresas orientados a mejorar la calidad de vida de las madres, facilitando que puedan conseguir tiempo, conciliar y reducir su estrés para ofrecer su mejor versión al mundo.

En los medios

Mis clientes opinan

He estado trabajando con Usúe en un proceso de coaching por aproximadamente un año. Usúe es coach certificada y mi experiencia trabajando con ella ha sido maravillosa, ha sido de mucho beneficio y ventaja para mí. Todo empezó buscando eliminar el estrés y buscando conciliar vida laboral con vida personal. Al final, he terminado logrando metas super importantes para mí, como vivir sin estrés, tener una buena relación con mi hija, casarme y empezar una maestría. La metodología que Usúe utiliza, a través de sus conocimientos y herramientas, es muy eficiente para alcanzar objetivos.

melanie

He podido al fin encontrar algo de tiempo para poner en orden todas las ideas y emociones que me venían rondando desde hace años, cabeza y corazón caminando en direcciones opuestas hasta que hice el proceso de coaching. Concretamente, llevaba mucho intentando dejar un trabajo que no me aportaba gran cosa y me robaba momentos que sí valen la pena, como estar con la familia, verse una película o charlar con un amigo. El miedo, la baja autoestima y toda una ristra de inseguridades me frenaban el camino, pero al final tiré para adelante y es lo mejor que me ha podido pasar. Ahora disfruto de mi tiempo libre sin sentirme culpable por ello; vuelvo a ser una persona curiosa y abierta a emocionarme por las cosas más pequeñas y hasta camino más erguida, con confianza y ese vértigo energizante que da pensar en lo que está por llegar. Sin las sesiones de coaching, sin todo ese trabajo que uno ha de hacer con uno mismo cuando queremos cambiar la situación, me hubiera resultado imposible avanzar. Así que mil gracias, Usúe, por acompañarme en este proceso. Me has ofrecido tu brazo para levantarme del sillón del «no puedo», y ahora me toca a mí seguir dando pasitos.

alejandra

La conciliación suena simple pero no lo es… Es un concepto que hay que trabajar día tras día, con mucha humanidad y acompañamiento. Siempre es revelador proyectar nuestra visión futurista de nosotros mismos, pero si no vemos y no vivimos nuestro presente, eso solo será un sueño lejano de palpar. Gracias a estas sesiones logré canalizar y tomar conciencia de patrones familiares, barreras mentales, interiorizar traumas, establecer prioridades, visualizar metas, planificar mi tiempo, mayor plenitud en todos mis roles; y una nueva visión de vida y muchas ganas de ponerme en acción… A mi ritmo, a mi tiempo y en mi espacio.

María Elizabeth Gonzalves De Andrade