Cada año mi madre nos regala un calendario de Adviento. Le encantan y se ha convertido en una auténtica tradicción.

Cuando nació nuestro hijo (15 de noviembre de 2013), nos trajo al hospital uno, que era una bola de árbol muy grande con ventanitas que escondían la sorpresa del día. Su idea era que cada año lo recicláramos metiendo nuevas sorpresas.

El año pasado nos regaló otro, tipo pop up, que al abrirlo levantaba el portal de Belén. Este en cada ventanita escondía un capítulo de la historia de Jesús y también es perpetuo, es decir, que lo puedes usar cada año.

Este año se le han adelantado mis suegros, que nos han traído el típico calendario de adviento que tras las ventanitas esconde una figurita de chocolate.

Qué es un calendario de Adviento

Un calendario de Adviento nos permite contar los días que quedan hasta el 24 de diciembre, Nochebuena, día en el que celebramos el nacimiento del Niño Jesús y da comienzo la Navidad.

Según la Wikipedia, el calendario de Adviento nace en la Alemania protestante en el siglo XIX. Inicialmente empezaban a contar desde el primer domingo de Adviento. En la actualidad, comienzan la cuenta atrás el 1 de diciembre.

En los años veinte, se crea el primer calendario con sorpresas de chocolate en su interior. Posteriormente se han ido introduciendo otro tipo de cosas.

El calendario de adviento como herramienta de aprendizaje para niños

Algo tan sencillo como un calendario de Adviento puede enseñar muchas cosas a nuestros hijos.

En primer lugar, nos puede servir para explicarles cada día un capítulo de la vida de Jesús y dar sentido a la Navidad más allá del actual consumismo. Cada día nuestro hijo de dos años, coge el calendario pop up que representa el portal de Belén y me dice: “Mamá, cuento niño Jesús”. Detrás de cada ventanita, encontramos un nuevo capítulo: la anunciación a María, la anunciación a los pastores, la huída a Belén, la mula y el buey, la llegada de los Reyes Magos… (cuando el capítulo de cada día termina, Unax dice “coche” y aparca uno de sus coches en entre la mula y el buey…).

Además, un calendario de Adviento enseña a los niños a esperar, una lección muy importante para la vida. Hace tiempo lo leí en una revista y he podido comprobar que es verdad. Cada mañana, buscamos el número del día, abrimos la ventanita y Unax se come la chocolatina que encuentra dentro. “Otra, otra…”, dice. “No, hay que esperar hasta mañana”, le contestamos.

Por último, un calendario de Adviento es una gran oportunidad para hacer manualidades en familia. Este año nosotros no llegamos a tiempo, además de que Unax aún es un poco pequeño, pero ya tenemos nuestra selección para el año que viene.

Selección de calendarios de Adviento DIY

Rollos de papel higiénico, calcetines, bolsitas, sobres o cajitas que pueden servir de recipientes, y pinturas, cinta washi tape o papel de colores para decorarlos son suficientes para hacer estos calendarios de adviento.

  • Con rollos de papel higiénico, pintados en verde, decorados y colocados en forma de árbol de Navidad, el árbol de Así piensa una mamá, coautora de la segunda edición de #mamiconcilia, el primero con el que nos topamos en la red y que nos dio la idea de hacer este post.
  • Con bolsitas. En este caso, My so called crafty live cose ella misma las bolsitas, una verdadera obra de arte. 
  • La misma idea pero con calcetines (o guantes), colgando de pinzas, una creación de A kiss of colors.
  • Otro con pinzas pero colgajos diferentes nos sugiere Mil ideas de decoración.
  • Por último, Mantes Bones sugiere uno con forma de noria, escondiendo la sorpresa en cada cangilón (incluye vídeo para hacer la noria). 

Foto: Anders Ruff Custom Designs https://www.flickr.com/photos/50997200@N07/

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