Desde el Centro de Información de las Mujeres del Ayuntamiento de A Coruña nos han hecho llegar el material de la campaña #coruñacorresponsable que nos invita a reflexionar sobre la corresponsabilidad.

A través de distintas piezas publicitarias (vídeos, cuñas de radio, folleto, cartel y frases para compartir en redes sociales) conocemos historias sobre corresponsabilidad protagonizadas personajes de lo más variopintos.

Historias de corresponsabilidad

Fran y Ana son una pareja de mediana edad que reparten las tareas del hogar de forma equitativa. Fran tiene jornada reducida en el trabajo para poder conciliar.

Ana despierta a las gemelas. Fran les prepara el desayuno. Ana deja a las niñas en el colegio y se va a trabajar. Fran va a la compra. Fran ducha a las niñas. Mamá les cuenta un cuento. Las gemelas se duerme y Ana y Fran charlan en el sofá.

Así resume la estrategia de juego corresponsable de esta pareja la campaña #coruñacorresponsable, que se cierra con el slogan: “Compartamos estrategia. ¡Hagamos equipo!”.

La campaña presentará cada semana una nueva historia.

La historia de Marta, madre monomarental de Simón, un niño discapacitado, que llega dos horas más tarde al restaurante en el que trabaja para poder acompañar a su hijo a rehabilitación. Su compañero Carlos va adelantando trabajo para que los resultados del equipo sean un éxito.

La historia de Maimouna y Mor, un matrimonio senegalés afincado en A Coruña, que tienen tres hijos y un negocio de ultramarinos de productos africanos. Mientras Maimouna asiste a un curso de contabilidad para gestionar mejor el negocio, Mor prepara todo lo necesario para que los pequeños vayan al cole.

O la historia de Pilar, de 75 años, estudiante de arte en la Universidad para mayores, y su marido Amador, de 81 años, que se corresponsabiliza del cuidado de su nieta Gloria.

La campaña #coruñacorresponsable hace reflexionar sobre la corresponsabilidad y reparto de tareas en el ámbito personal, familiar y laboral, sin hacer ningún tipo de distinción por género, edad o raza. Todos somos responsables de transformar la sociedad en la que estamos viviendo para hacerla más justa y equitativa, acabando con los prejuicios heredados, empezando por educar en corresponsabilidad.

Nuestra historia de corresponsabilidad

#corruñacorresponsable invita a compartir historias de corresponsabilidad que puedan servir de ejemplo o inspiración a otras personas. Esta es la nuestra:

Carlos y yo nos entendemos muy bien. Tenemos un proyecto familiar y laboral común y nos sentimos corresponsables de nuestros éxitos y fracasos. No tenemos un reparto predefinido de tareas. Simplemente somos igual de conscientes de la necesidad de hacerlas y disfrutamos sirviendo al otro, porque sabemos que el otro lo hace lo mismo cuando tiene oportunidad.

Cuando hay algo sucio y tienes tiempo y energía para hacerlo, lo limpias. Sabes que la próxima vez lo hará el otro, porque esta vez habrá hecho otra cosa.

De forma natural, algunas tareas las va asumiendo uno, porque le gustan más o le cuestan menos, y otras el otro, aunque no tendríamos inconveniente en cambiar en un determinado momento. Por ejemplo: Carlos pone más friegaplatos y yo más lavadoras. Carlos se ocupa de poner a Roomba o pasar el aspirador y yo de pasar la fregona.

Lo mismo pasa con las comidas: Carlos hace mejor las berenjenas rellenas y yo el pastel de atún, por poner algún ejemplo.

Al parecido pasa con el cuidado del peque: Carlos le ducha, mientras yo elijo la ropa y cuando terminan le visto. Carlos suele hacer construcciones con él; yo prefiero pinar o hacer figuras con Patarev. El cambio de pañales o el lavado de dientes lo asume el que está en el momento preciso en el lugar adecuado…

Y así es como en casa todo fluye, con mucho amor, sentido de la responsabilidad y buena voluntad.

Conoce otras historias de padres corresponsables en #papiconcilia

¿Qué es corresponsabilidad?

Según se explica en la nota de prensa de la campaña #coruñacorresponsable, “corresponsabilidad es un concepto integral que hace referencia a crear sinergias entre los distintos miembros de una familia o unidad de convivencia para compartir oportunidades, tareas y recursos con la finalidad de distribuir de forma juste y equitativa los tiempos y espacios de vida. Implica una mejor conciliación de la vida personal, familiar y laboral, reparto de tareas, cumplimiento de los derechos humanos, feminismo, coeducación, equilibrio, responsabilidad compartida, reconocimiento mutuo, intercambio de cuidados y afectos, espacios compartidos, gestión positiva de los tiempos, felicidad, convivencia, compromiso, cooperación, participación activa, diversidad, autoestima, autonomía e independencia, valores igualitarios frente a las jerarquías de género y relaciones desiguales de poder, visibilidad y valoración de las tareas tradicionalmente femeninas y aprendizajes de nuevos modelos de ser hombre y mujer”.

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