De baja por embarazo siendo autónomo – Princesa de Preslav

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Supe que estaba embarazada en Abril de 2014 y que mi hija nacería a finales de año o a principios de 2015.

Al ser autónoma y tener mi propia empresa con mi socia, tuve que trazar un plan desde el mismo momento en que me propuse ser madre y tratar de conciliarlo con mi marido (también autónomo) para poder ambos invertir las horas que requiere llevar tu propia empresa y ser capaces de cuidar de nuestra hija.

Para mí la conciliación empezó con el propio embarazo. Donde algunas mujeres tienen derecho a cogerse baja bastante antes de dar a luz (ya sea por convenido, por riesgo o por recomendación médica) yo sabía que tendría que hacer como muchos autónomos y no “caer enferma”.
Así, compaginando trabajar desde casa y en la oficina, llegué a Diciembre y me recuerdo metiendo la última línea de código y terminando mis tareas dos días antes de ponerme de parto, el 26 de Diciembre de 2014.

Mi socia y yo teníamos pactada una forma de hacer frente a la carga de trabajo: ella seguía con su parte y teníamos a un tercer miembro que haría mi trabajo hasta que me viera capaz de volver.
A menudo pienso en la envidia que me dan esas mujeres que pueden cogerse las 16 semanas de baja sin tener ninguna preocupación sobre el trabajo más allá de no querer volver a él.
En mi caso, me planté en las 5 semanas de baja y tuve que empezar a ayudar a sacar el trabajo adelante. ¿Y cómo? Pues con la ayuda de mi familia más cercana, que se acercaba a mi casa para cuidar de mi hija por la mañana y así darme la posibilidad de hacer una presunta media jornada.
No era lo ideal porque mentalmente seguía hecha un desastre debido al desgaste del parto, la recuperación y el cuidado de la niña (que aunque fuera una bendita, todos sabemos el esfuerzo que supone); pero era la única forma de conciliar trabajo y familia tan pronto.

Cuando se me terminaron las 16 semanas de baja me reincorporé ya del todo al trabajo. Mi marido llevaba a tope desde los 15 días posteriores al nacimiento de la niña (con el “trauma” que eso supone para un padre y aceptando el hecho de que aunque era consciente de que yo no estaba en plenas facultades, debía dejarme sola cada día para ir a trabajar).
Me planteé llegar muy pronto a la oficina y hacer una especie de jornada continua de unas 7 horas, pero pronto me di cuenta de que debía invertir más tiempo y el plan se fue al traste.
Sin embargo se nos ocurrió otra solución: los lunes y los miércoles, hacía media jornada para volver a casa a comer y sustituir a mi padre (el bendito que se ha encargado de mi hija para que no tuviera que ir a la guardería) y pasar la tarde con la cría. Si había algo que terminar del trabajo, lo hacía por la noche, cuando ya estuviera durmiendo en la cuna.
Los martes y los jueves sería mi marido el encargado de hacer media jornada y ocuparse de la niña.
No tuvimos ninguna pega con nuestros compañeros de trabajo, así que podíamos conciliar de esta manera tan peculiar.

Han pasado casi doce meses desde que empezamos esta aventura de ser empresarios y padres y el plan sigue en marcha. Seguirá así hasta que la niña comience al colegio el próximo Septiembre (en el aula de 2 años)

Conclusión

No digo nada nuevo si desde aquí reinvindico una baja de maternidad real y más larga para madres y padres. Sí, digo para padres y madres, porque no es lógico que se pretenda que un padre sólo pueda “disfrutar” de 15 días de baja y que en caso de querer más días, la madre deba cedércelos de sus cortas 16 semanas.

Una baja real donde los autónomos puedan apañarse para seguir desempeñando su trabajo con ayudas a la contratación y que sus negocios no se vean interrumpidos. Una baja real donde no se deba pensar en qué hacer con los bebés cuando pasen esas 16 semanas y con solo 4 meses, debamos decidir si llevarlos o no a la guardería (algo que los pediatras recomiendan retrasar lo máximo posible) y que no todo el mundo se puede permitir debido al coste de las públicas y el coste máximo de las privadas.

Parece que ahora mismo estamos abocados a conciliar con toda la familia: los abuelos (en caso de haberlos) juegan el papel de padres cuidando de los nietos el tiempo que puedan regalar a sus propios hijos.

No hacemos más que escuchar que en los países nórdicos las bajas son de casi dos años y que son los países más avanzamos en este y otros temas de bienestar social. Pero mucho me temo, que estamos y estaremos a muchos años luz de conseguir siquiera una ampliación de nuestras bajas por maternidad.

Sólo espero que si tengo la suerte de tener un segundo bebé, pueda al menos conciliar de la misma forma que lo hago hora o tener la grandísima suerte de disfrutar de mis paupérrimas 16 semanas integramente.

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