¿Estaré pidiendo un imposible? – María Encina

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María Encina Durán

Nacida en 1981

Licenciada en Historia del arte aunque trabajo de secretaria.

2 hijos de 4 años y 18 meses

yalos30mama.blogspot.com

@MencinaD

Cuando me quedé embarazada de mi primer hijo trabajaba como recepcionista y secretaria en una multinacional donde había muchos más hombres que mujeres debido a las dificultades para conciliar vida profesional y personal que exigían algunos puestos.

En mi caso no tuve ningún problema y de hecho éramos unas cinco o seis compañeras las que estábamos a la vez embarazadas. Se me facilitó todo lo necesario para hacer más cómodo mi lugar de trabajo, me dieron las horas necesarias para las revisiones medicas (aunque procuraba tenerlas fuera de mi horario laboral), buscaron inmediatamente otra compañera para que estuviera conmigo y así poder hacer juntas lo que ella haría durante mi ausencia y desde recursos humanos me mandaron la lista de las cosas que no podía hacer en mi estado como cargar o levantar peso.

Fue un embarazo sin complicaciones y yo me encontraba bien por lo que estuve trabajando hasta la semana 35 y lo deje todo listo para que el trabajo saliera bien (como así fue).

Tras el parto conseguí unir mi baja maternal, con las vacaciones y la acumulación de las horas de lactancia pero aun así dejé a mi hijo con 5 meses recién cumplidos en la guardería con mi hermana y me incorporé a mi puesto y a mi horario de 8,00 a 17,00 horas.

Por el trabajo y el horario de mi marido no podía contar con él para nada así que mi jornada comenzaba a las 7 de la mañana cuando salía con mi bebé aun dormido y en pijama en el coche, llegaba a casa de mi hermana y directamente lo pasábamos de un coche a otro y me iba a la oficina.

Mi hermana se encargaba de vestir y darle el desayuno a mi hijo en la guardería, estaba toda la mañana con ella y a las 15,00h salía con él y lo dejaba una semana en casa de mi madre y otra en casa de mi suegra donde llegaba yo a buscarlo a las 17,30h y nos íbamos juntos a casa.

Así estuvimos más o menos un año hasta que hubo cambios en la empresa y me propusieron un ascenso que venia con un cambio de horario: una semana de 8,00 a 18,00h y otra de 9,00 a 19,00h. Todos los viernes había horario de 8,00 a 15,00 y jornada intensiva en verano.

Consulté con mi marido, mi suegra y mis padres porque realmente todos estaban implicados en este cambio de horario y acepté.

El salir a las 19,00h se me hacía un poco cuesta arriba porque cuando llegaba a casa ya no tenia tiempo para nada, mi hijo estaba cansado y ya era hora de baños y poco más.

Un poco antes de que el niño cumpliera los dos años hubo reestructuración por problemas en la empresa y despidieron a todo nuestro departamento así que pasé de casi no ver a mi hijo entre semana a pasar con él todo el día.

Reconozco que a los dos nos vino genial y a los pocos meses me enteré de que venía en camino un hermanito así que decidí parar de buscar trabajo y centrarme en mi hijo y mi embarazo (que para colmo fue un embarazo de riesgo) y después del nacimiento del pequeño también me he tomado mi tiempo para estar con los dos y ha sido una gozada (aunque a veces también se me hacía cuesta arriba). He disfrutado muchísimo de mi bebé y he acompañado al mayor en su entrada al colegio. Lo he llevado y recogido cada día y él se sentía muy seguro de que cuando saliera mamá iba a estar allí esperándolo.

Ahora, mi bebé tiene ya casi año y medio y acabamos de terminar con su adaptación a la guardería y el mayor acaba de empezar su segundo año de colegio y creo que es el momento de volver al mundo laboral pero teniendo claro que ellos son mi prioridad y que tengo que tener un horario compatible con poder estar con ellos y no solo para los baños y las cenas, cosa que, de momento, no encuentro en nada de lo que me ofrecen. ¿Estaré pidiendo un imposible?…


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