El grito de Much como representación de los gritos en el control de emociones

Actualmente estamos en esa maravillosa edad de los dos años, dos años y poco, en la que el peque comienza a desenvolverse el solo, le gusta hacer las cosas por si mismo, aunque normalmente muchas de ellas no las puede hacer y todo termina con un grito, lo que tuviese en las manos en vuelo sin motor, y a sus padres corriendo de un lado a otro.

Esto también pasa cuando queremos que haga algo específicamente o que nos acompañe a algún sitio y a lo mejor él no quiere ir a ningún lado en ese momento.

A esta edad, tienen una convicción inquebrantable. Quieren hacer algo y ponen todas sus fuerzas en hacerlo.

Justo es el momento en el que empiezan a chapurrear o están haciendo frases más o menos complejas con lo que justo podemos preguntarles “¿estás enfadado?”

Debemos preguntar esto calmados y tranquilos, por supuesto no debemos ser objeto del enfado, es decir, no les tenemos que haber obligado antes a hacer algo porque ya sabremos la respuesta.

Una vez les hemos preguntado debemos ser pacientes y esperar a que nos respondan. Habrá un Si como respuesta acompañado de lloros. Cuando los lloros pasen habrá un Si con mayor aplomo y dirán cual es el problema de forma tenue.

Lo siguiente que debemos hacer es decirles que lo entendemos y de forma pausada establecer contacto físico abrazándoles o acariciando la espalda. Debemos también ofrecerles una alternativa o ver de qué modo podemos ayudarles ya que han llegado a un punto en el que no avanzan. También es un momento de reforzarles y recompensar ese esfuerzo.

Control de emociones

A esta edad, los peques no tienen control sobre sus emociones como tampoco la tienen al coger y manipular objetos. El poco autocontrol junto con la convicción desatada es una bomba de relojería que se puede liberar en cualquier momento.

Es imposible de predecir, pero se están enfrentando al mundo y esos problemas a los que se enfrentan son sus grandes problemas y los que les hacen avanzar. Hay que estar con ellos y decirles incluso que a veces esa frustración o el estar abrumado y no poder seguir es normal.

Nuestro papel está en hacerles ver cómo se puede replantear la situación y hacer que todo vaya mejor.


Imagen: El grito – Edvard Munch

Fuente: https://www.quora.com/Parenting/How-do-I-get-my-2-year-old-to-stop-screaming-when-he-does-not-get-what-he-wants

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