Imaginar y preparase para esta fase de la vida en que uno puede tenerse que responsabilizar de los hijas e hijos con los que no convive, es una forma realista de asumir la responsabilidad de ser padre. Se trata de una forma de paternidad a distancia que ejerce un importante número de hombres separados de las madres de sus hijos que en vez de pelear por la custodia hacen lo que pueden por compartir los cuidados. Padres que por la noche cuentan cuentos por teléfono, como hacía mi vecino Jose. Padres que corren para llegar al colegio los días entre semana que les toca, como veo a mi amigo Joaquim; Padres de fines de semanas alternos, paseando por el Zoo de Jerez con sus hijos como los que hicieron que el primer día del Padre Igualitario organizado por José ángel Lozoya se celebrara allí; Padres de vacaciones y excursiones, pidiendo a alguna amiga que acompañe a su hija al water de mujeres, como me ha tocado hacer a mÍ tantas veces.

Una de las primeras tareas que tenemos pendientes para reconocernos es visibilizarnos. Las estadísticas existentes solo permiten estimar el número de padres separados que no conviven con sus hijos a partir del censo de hogares monoparentales. Los datos elaborados por el INE a partir de la Encuesta Continua de Hogares para el 20 aniversario del Año Internacional de la Familia (publicado en el Boletin Estadístico 7/2104. Formas de Convivencia) permiten estimar unos 400.000 padres separados con hijos menores de 18 años viviendo en hogares monomaternales.

Estas cifras habrían de ser cruzadas con el número de padres en familias reconstituidas en las que los hijos no comunes los aporta la mujer, que son la mayoría ya que las custodias siguen siendo muy mayoritariamente pedidas (y otorgadas) a las madres. El censo de 2011 registra casi medio millón de familias reconstituidas, formadas por una pareja con al menos un hijo no común, una cifra que dobla la registrada en el censo anterior y que representa el 7,1% del total de parejas con hijos e hijas Estos datos no incluyen las parejas que no están censadas juntas aunque conviven de forma regular y forman una familia, que son muchas y constituye una etapa habitual en la formación de este tipo de parejas. En cualquier caso, esta cifra del 7,1% de parejas reconstituidas está por debajo de las registradas en la media de los países de la OCDE (9%) y muy por debajo de los países más desarrollados en los que estos hogares asciende al 12%.

Necesidades de los padres separados

Una de las peores consecuencias de la instrumentalización de los padres separados por parte del discurso neomachista es que no es fácil valorar las necesidades específicas asociadas a esta condición sin entrar en polémicas y resentimientos. Como en muchos otros aspectos de las políticas de igualdad dirigidas a hombres partimos de la dificultad de que muchos no reclamamos ayudas sino venganzas. En este terreno somos las instituciones y los hombres que estamos por la Igualdad quienes tendríamos que asumir la tarea de identificar estas necesidades y asociarlas a medidas de igualdad.

Las dificultades para acceder a la vivienda en el momento de la separación me parece un buen ejemplo de estas necesidades. Con los actuales precios de la vivienda, no es sorprendente que el conflicto por su tenencia sea uno de los puntos calientes en las separaciones. No es fácil verse en la tesitura de tener que buscar una vivienda que se pueda pagar o tener que volver a casa de la familia en bastante casos, cuando uno ya ha montado su vida y tiene que volver a hacerlo para estar a la altura de las condiciones a las que ya se habían acostumbrado él y lo suyos. Una de las prestaciones que podrían existir para estos casos es el de las ayudas para alquiler a padres separados que lo necesiten. Estas ayudas podrían estar vinculadas al pago de las pensiones alimenticias para hijos en el caso de los padres que estuvieran obligados a pagarlas.

Uno de los problemas más frecuentes y sin embargo fáciles de resolver es el de la necesidad de orientación y consejo para padres separados. Muchos hombres en el momento de la ruptura tenemos un gran miedo a perder el vínculo con nuestras hijas e hijos. Una vez establecido el vínculo de paternidad es muy fuerte y resistente, pero la sensación de que es frágil y puede perderse es muy común posiblemente porque a pesar de la importancia simbólica que se le da en el Patriarcado, el ejercicio de la paternidad suele ser distante en el modelo tradicional. Una cultura positiva de padres separados comprometidos, en vez de la muy tóxica actualmente existente, serviría para tranquilizar a los hombres mostrándoles que si se ocupan de los hijos, una vez pasada la primera etapa de duelo, la relación no tiene porque deteriorarse. Hay muchos padres que aprenden a cuidar y relacionarse directamente con sus hijas e hijos cuando se separan lo que, siendo triste por lo que se han perdido, no debería ser considerado una falta sino una oportunidad.

No obstante debe reconocerse que las relaciones con los menores especialmente cuando se hacen adolescente es compleja en cualquier caso y mucho más cuando no se cohabita. En estos momentos de incertidumbre es cuando el peso de los modelos hegemónicos se vuelve un lastre al pretenderse imponer relaciones que cuando no media una convivencia cotidiana, pueden no ser iguales a las paterno-filiales tradicionales. Uno de los errores más típicos que cometemos los padres separados con nuestros hijos adolescentes es el intento de “normalizar” de forma ansiosa una relación que sentimos defectuosa respecto a un ideal de convivencia imaginaria.

En esos momentos conflictivos la relación con la madre con quien nuestros hijos conviven se vuelve más crucial que nunca. Es el momento donde, si se ha sabido ser generoso y amable a la hora de separarse, es posible beneficiarse más claramente del apoyo de la persona adulta más cercana a nuestras hijas. Personalmente tengo que agradecer a mi expareja su ayuda inestimable para seguir ejerciendo el rol de padre en algunos momento en que me he sentido muy perdido sobre cómo hacer que la relación con mi hija pudiera seguir creciendo.

Hilario Sáez Méndez.

Sociólogo.

Miembro del Foro y la Red de hombres por la Igualdad.

Presidente de la Fundación Iniciativa Social.

Vive en pareja y tiene dos hijas únicas.

@hilariosaez

Deconstrucción de la paternidad

1 COMENTARIO

  1. Pensar y promover q la relación entre progenitores, una vez divorciada contenciosamente, vaya a ser ideal o incluso mejor q cuando la pareja existía formalmente, es simplemente una entelequia. Creo q se debería hablar de políticas de mediación reales y evitar la promoción del conflicto por los bienes manantiales. Este articulo de opinión no es para nada útil..

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