[td_text_with_title custom_title=”Título: Recompensas invisibles: los beneficios de la paternidad en los propios padres y sus trabajos”][/td_text_with_title]

Facilitadores: Fundación María Teresa Rodo (Autor: Marc Grau i Grau)

Año de publicación: 2015

Número de páginas: 69

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Prólogo

Resumen

Trabajo y familia: Nuevo contexto

1.1. ¿Un nuevo padre?

1.2. Los beneficios en los hijos

1.3. Objetivo: los beneficios para el padre y su lugar de trabajo

2. Enriquecimiento trabajo-familia: Revisión de literatura

2.1. Dos aproximaciones

2.2. The positive side

2.3. El constructo teórico

3. Analizando a los padres: Metodología

3.1. Estudios cualitativos

3.2. Objetivo y preguntas de investigación

3.3. Entrevistas

3.4. Análisis

4. Recompensas invisibles: Resultados

4.1. Del trabajo a casa

4.2. De casa al trabajo

4.3. La ocupación es importante

4.4. Conclusiones

Bibliografía

Anexos

Listado tablas y figuras

Figura 1. Modelo enriquecimiento trabajo-familia

Tabla 1. Categorías y subcategorías enriquecimiento trabajo-familia

Tabla 2. Categorías y subcategorías enriquecimiento familia-trabajo

Tabla 3. Descripción de la muestra

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Este trabajo, “Recompensas invisibles: los beneficios de la paternidad en los propios padres y sus trabajos”, ha merecido un accésit del premio que la Fundación Maria Teresa Rodó había convocado bajo el tema “La familia generadora de capital humano y social: una respuesta a la crisis”.

El documento comienza con una magnífica exposición sobre las dificultades actuales para conciliar derivadas de la redefinición de roles sociales: del rol tradicional del padre proveedor y madre cuidadora a la redefinición de papeles en el nuevo contexto socio-empresarial. En Europa, sólo un tercio de los trabajadores afirma combinar satisfactoriamente sus responsabilidades labores y familiares. El tiempo dedicado a la gente mayor y el nivel de solidaridad familiar se están reduciendo.

A continuación, recoge una observación de LaRossa: “aunque la cultura (intención, motivación expectativas) ha cambiado, la conducta (comportamiento, número de horas) no ha cambiado tanto. El padre suele dedicar más tiempo de calidad (casi siempre en presencia de la madre) y la madre más tiempo total (sola). El tiempo que dedican las mujeres es estable a lo largo de los años. El de los hombres va en aumento.

El hecho de que el padre se involucre en casa tiene un impacto positivo en los hijos, favoreciendo un mayor desarrollo cognitivo, emocional y social, reduciendo problemas conductuales y mejorando sus resultados académicos, además de contribuir a una mejor estabilidad familiar y matrimonial, y facilitando una mayor participación de la mujer en el mercado laboral y en un reparto más equitativo de las responsabilidades laborales y domésticas.

Los hijos de padres involucrados suelen tener mejores resultados académicos y laborales. se sienten más seguros, manejan mejor situaciones estresantes, son más curiosos y toman más iniciativas, se relacionan de una forma más madura con otras personas, y en definitiva tienen mejor autoestima y son más felices.

En general, el trabajo y la familia se han analizado desde una perspectiva de conflicto, examinando su incompatibilidad y relacionando el conflicto trabajo-familia con un largo listado de consecuencias negativas: baja satisfacción, intención de dejar la empresa, problemas con la bebida, etc. El objetivo de este estudio, por el contrario, es determinar cuáles son las habilidades, competencias y valores que desarrollan los padres en casa, que pueden tener un impacto positivo en su trabajo, y viceversa: “la paternidad como escuela de habilidades, conocimientos y valores”.

Para realizar este estudio, el autor ha entrevistado a 20 padres con trabajo a jornada completa, casados con una mujer con trabajo remunerado y con hijos menores de 10 años.

Los beneficios de la paternidad en los propios padres y sus trabajos

Mientras en el trabajo se desarrollan competencias como la organización, la gestión del tiempo, la gestión de personas, la orientación a soluciones, la asertividad, determinadas habilidades técnicas (informática, contabilidad…) y el capital cultural, que son útiles en casa, en el seno de la familia se desarrollan otras cualidades que son útiles para la empresa como la sensibilidad, el sentido de la responsabilidad y madurez, la capacidad de escucha, tratar a todos por igual o la paciencia, que son también competencias básicas para el nuevo directivo del siglo XXI.

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Periodista de formación, y experta en social media y marketing de contenidos por profesión. Le mueve la convicción personal de que otra forma de organizar el mundo laboral es posible, situando en el centro a las personas.

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