Claves para trabajar desde casa. Entrevista a David Blay

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¿Por qué nos nos dejan trabajar desde casa? Hemos entrevistado a David Blay, uno de los coautores de #papiconcilia, con motivo del lanzamiento de su libro “¿Por qué no nos dejan trabajar desde casa?”. David Blay es periodista, especializado en deporte y, por su propia experiencia, en emprendimiento. Lleva ocho años trabajando desde casa. Colabora con Radio Marca, retransmitiendo eventos deportivos cada fin de semana, y también con Radio Emprende, donde presenta el programa “El mundo que viene”.

David Blay acaba de publicar un libro que se titula “¿Por qué no nos dejan trabajar desde casa?”. Eso digo yo. ¿Por qué?

Normalmente no debería titularse un libro con una pregunta, pero es la forma de empezar mostrando mi desacuerdo por algo difícilmente entendible. Más del 50% de los trabajos dependen hoy de un ordenador y un teléfono, o sea que podrían realizarse fuera de la oficina. Pero nadie ha enseñado a los trabajadores cómo hacerlo ni ha explicado a los empresarios los beneficios en forma de motivación y hasta de ahorro económico. Y así seguimos, ‘trabajando’ por horas cuando entre cafés, cigarros, almuerzos, interrupciones y minutos en Facebook sólo somos productivos la mitad de nuestro tiempo de oficina.

¿A quién va dirigido este libro?

Hay un sector, el autónomo-emprendedor, que por convicción u obligación está planteándose el teletrabajo. Pero muchas veces se frustra porque no es capaz de discernir lo personal de lo profesional. Pretende ser una guía para ellos, pero con ramificaciones a los directivos para que entiendan de verdad que esta práctica les beneficia y no al revés.

¿Cuáles son las claves para trabajar en casa?

Lo fundamental es plantearse objetivos, no horarios. Y ser capaz de parar si a las cuatro de la tarde has terminado lo que te marcabas para ese día. Para los que no sean disciplinados, es recomendable realizar al inicio una planilla donde todo esté planificado: desde llevar a los niños al colegio hasta elaborar un informe. También es muy importante no adelantar trabajo, porque si entras en esa dinámica sí que harás más horas que antes, ya que siempre hay cosas pendientes de hacer. Y, sobre todo, disfrutar. De poder hacer deporte cuando el resto no puede, de tener una reunión en una cafetería molona, de no tener que estar pendiente del reloj por si te echan la bronca…

Afirmas con rotundidad que el futuro es freelance. ¿Qué cambios tienen que darse para que esta afirmación se cumpla?

El principal es que aquellos empresarios que ahora contratan freelance por ahorrarse costes se den cuenta de que, además, son trabajadores más efectivos. Los sueldos actuales apenas dan para vivir y la gente siempre debe buscarse alguna alternativa, por lo que la flexibilidad horaria es prioritaria. Aquí ya no sirve, como hace 50 años, un trabajo a media jornada por la mañana, otro por la tarde y un extra por la noche, porque cada uno de ellos te exigirán cosas diferentes en distintos momentos del día o de la semana.

En #mamiconcilia creemos que trabajar por objetivos es una de las claves para conciliar con éxito la vida laboral y familiar. Sin embargo, creemos que las empresas españolas están muy lejos de conseguirlo. ¿Cuál crees que es el problema? ¿Qué consejo les darías?

Tiene que ver con la educación que hemos tenido, que dice que ganarás el pan con el sudor de tu frente y que sólo conseguirás las cosas si les echas horas. No abogo por trabajar menos, sino por trabajar mejor y por tener derecho a disfrutar de tu vida, que es mucho más que tu trabajo. Pero los primeros que no saben marcar objetivos porque no saben hacia dónde quieren ir son los empresarios y eso lo dificulta todo. Lo más sencillo sería probar a que sus trabajadores estuvieran uno o dos días a la semana en su domicilio con tareas específicas a realizar y comprobar si el resultado es el mismo, mejor o peor que tenerlo a tu lado constantemente.

¿Cuáles son las claves para trabajar por objetivos?

¡Los comerciales llevan haciéndolo desde siempre! Si eres tu propio jefe, los tendrás muy claros porque como no los consigas no cobras. Y si no lo eres, tendrá que ser tu superior quien te diga qué quiere de ti. Y aquí entra la idiosincrasia de cada uno. Habrá a quien le cueste más y a quien le cueste menos, pero si sabes que el martes debes entregar una memoria de un cliente, lógicamente el lunes le dedicarás gran parte de tu tiempo. Quizá sea una percepción mía, pero me parece de más sentido común esto que llegar a la oficina, encender el mail a ver qué te llega, contestar mientras te mandan otras tareas por medio y así pasar un día tras otro sin tener claro por qué haces lo que haces.

Hablando de conciliación, tanto tu mujer como tú sois periodistas y los dos trabajáis desde casa. ¿Cómo os organizáis?

Cuando nació Sofía, tras la baja, aprovechábamos lo mucho que duermen los niños en su fase temprana y la comodidad de darle pecho para realizar tareas, lo que nos hizo si cabe más efectivos porque sabíamos casi exactamente de cuánto tiempo disponíamos. Ahora mi carga de trabajo es mayor y ya ha empezado a ir a la guardería, pero la recogemos, le damos de comer y cenar o nos la quedamos por la tarde cada uno en función de la agenda del otro. A veces es una locura y tienes que usar horas como las anteriores a la cena mientras se duerme para realizar tareas, pero el tiempo que hemos pasado con ella ya no nos lo quita nadie.

Desde hace años, tu vida gira en gran parte en torno al emprendimiento. ¿Qué te lleva a emprender?

Yo cobraba un buen sueldo en una productora, pero veía que había una necesidad de comunicación en diversos sectores, que podía acceder a ellos y que si trabajaba por mi cuenta iba a poder aprovecharlo más y de paso a disfrutar más de mi tiempo libre. Me basé en la experiencia de mi amigo Paco Gisbert y fui uno de los primeros periodistas en Valencia que trabajó desde casa. Ahora hay mucha gente a mi alrededor que lo hace y me alegra enormemente. Pero en mi trayectoria he llevado gabinetes de prensa desde deportistas de élite a firmas de coches o restaurantes, por lo que mi día a día es muy diferente y me hace conocer a mucha gente eso hace que constantemente me vengan ideas a la cabeza.

¿Cuáles han sido tus principales errores y aprendizajes como emprendedor?

Los erroes vienen de rodearte de gente que es igual que tú, es decir, que no va a cumplir un rol diferente. En todo equipo se necesita un ideólogo, un pacificador y un ejecutor y cuando eso no ocurre acabas chocando o no consiguiendo el objetivo aunque la idea fuera brillante. También he aprendido que es mejor no trabajar con amigos o familiares, porque siempre habrá un momento en el que te eches algo en cara y, en ocasiones, se convierta en una situación irreversible.

Para terminar, ¿un consejo para emprendedores?

Que antes de dar el paso se informen y se rodeen de gente que sepa qué hace. Si montas un negocio por tu cuenta y no va bien puedes perder mucho dinero, pero si al principio inviertes pagando a un asesor, un consultor financiero, un director de comunicación que haga conocida tu iniciativa o incluso un posible socio que te introduzca en el mercado a la larga no habrás tirado ese dinero a la basura.

Si quieres conocer la experiencia de conciliación de David Blay, no dejes de leer su relato en #papiconcilia, “Del afterwork al conciliawork”.

Descarga #papiconcilia

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