Después de un año de andadura, con más de 100 testimonios recibidos y mucha documentación leída, podemos englobar las principales dificultades para conciliar la vida laboral y familiar en 4 grandes grupos: legales, empresariales, sociales personales.

Las bajas de maternidad (16 semanas) y los permisos de paternidad se quedan escasos para las necesidades actuales de progenitores e hijos. Además, el hecho de que sean tan desiguales hace que existan muchos casos de discriminación por embarazo a las mujeres por parte de las empresas. En este sentido creemos que la solución pasa, como defiende la PPiiNA, por conseguir permisos iguales e intransferibles.

En cualquier caso, lo más importante es que conozcamos nuestros derechos y no renunciemos a ellos.

Entre las dificultades en el seno de la empresa, citábamos las jornadas de 8 horas que acaban prolongándose por la cultura del presentismo imperante en nuestro país o las reuniones interminables a última hora.

En los dos casos anteriores, nuestro consejo es negociar de forma creativa. Poníamos de ejemplo a uno de los coautores de #papiconcilia, Iñaki Gil. Aprovechando una excedencia de su mujer, decidieron trasladarse por un año a Dublín y aprovecharlo para que sus hijas aprendan inglés. Pero no era plan de que él dejara un trabajo estable en la Administración. ¿Qué hizo? Aprovechar sus tres meses de permiso sin sueldo y negociar disfrutarlos a razón de una semana sin trabajar al mes, para poder viajar a Dublín.

El tercer gran grupo de dificultades para conciliar la vida laboral y familiar es el social. Históricamente los hombres tenían asignado el papel de mantener económicamente a la familia mientras las mujeres se hacían cargo del hogar y los hijos. La mujer se incorporó al mundo laboral pero el hombre no se incorporó en la misma medida a las tareas domésticas y el cuidado de los hijos, con lo cual estas tareas quedan vacantes y acaba asumiéndolas la mujer, porque por sus antecedentes históricos se entiende como lo normal.

En este sentido los padres que participan en #papiconcilia son ejemplo del cambio de roles y su papel es muy importante para poco a poco terminar con los prejuicios sociales existentes.

Por último, entre las dificultades personales para conciliar la vida laboral y la familiar está el que las mujeres aspiremos a ser superwoman, el que nos autojuzguemos constantemente y a mayor escala el techo de cemento que lleva a algunas mujeres a negar un ascenso o incluso ofrecerse al despido por el mero hecho de estar embarazadas.

Sobre las dificultades para conciliar la vida laboral y personal hemos hablado en el evento para madres blogueras “Construyendo felicidad” que organizaba Coca-Cola. Ellas, que en general tenían hijos mayores que el mío, han añadido como gran dificultad los colegios, con largos periodos de vacaciones, días sin cole y reuniones en horario laboral, entre otras cosas.

¿Qué otras dificultades encontráis vosotros para conciliar la vida laboral y la familiar?

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