Érase dos veces

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¿Cómo surge Érase 2 veces?

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Érase dos veces es una segunda oportunidad para los cuentos de siempre, pero despojándolos de la violencia, el sexismo y la desigualdad que esconden entre sus páginas.

Cuando comenzamos a leer cuentos a nuestra hija Violeta, nos chirriaron muchas cosas. Casi sin darnos cuenta, le contábamos que la belleza es imprescindible en la vida, le decíamos que siempre tenía que esperar a que un hombre la rescatara, que debía ser sumisa y aceptar su destino. Le transmitíamos que no podía ser valiente, que el amor romántico la salvaría de cualquier desgracia y que debía llevar altos zapatos de tacón para gustar a los hombres. Le enseñábamos que a los niños se les abandona en el bosque, que debe obedecer siempre sin rechistar, que los lobos son malos y que debe temer a las brujas.

Al final nos saltábamos tantas partes de los cuentos clásicos, tapábamos tantas ilustraciones… que decidimos no leérselos más. Ella no entendía de arquetipos y enseñanzas inconscientes. Ella solo veía que las princesas esperan y los príncipes deciden. Ella solo veía lobos devorando a abuelitas, bosques terroríficos y brujas que no eran mujeres sabias.

Y pensamos que tampoco eran adecuados para nuestro segundo hijo Nicolás… No queremos que crea que las chicas son débiles, que debe protegerlas, que la belleza es cualidad imprescindible y que debe asumir la violencia como algo cotidiano.

¿Qué objetivo perseguís?

Abrir debates, cuestionar lo establecido, contar nuevos modelos, nuevas feminidades y nuevas masculinidades, sacar los colores a la tradición. A veces nos hacen creer que lo de “toda la vida” necesariamente tiene que ser bueno. ¿Quién se atrevería a decir que los cuentos clásicos son malos? Pero, mira, a nosotrxs nos parecen espantosos, al menos para leer a lxs más pequeñxs. Porque… ¿es lo más adecuado irse a dormir con la imagen de un lobo que se come a tu abuela y después te come a ti? Pero claro, viene un leñador /cazador, le abre en canal, le llena el estómago de piedras y te salva.

¿No es terrible que un hombre, por muy príncipe que sea, convoque un baile para elegir esposa entre todas las mujeres casaderas del reino? ¿Y que todas las mujeres aspiren a convertirse en “esposa y princesa”? Nos resulta preocupante que un cuento como La Sirenita nos haga creer que una mujer tiene que sacrificar su propia identidad por conseguir el amor de su vida. Y así un larguísimo etcétera.

Todos estos mensajes están incluidos en los libros clásicos que muchos padres y madres leen a sus hijas y a sus hijos cada noche. Y de un modo “normalizado” estos mensajes van calando y formando parte de la construcción de su mundo. Y si del clásico nos damos el salto a las versiones Disney… apaga y vámonos. Porque más allá de películas, disfraces y juguetes, vende modelos a seguir a través de sus personajes. Y lo hace de manera dulce, con canciones y estelas de color… así que nos lo comemos sin darnos cuenta sí o sí. Creemos que es cuestión de tiempo que vayan reconduciendo su enfoque, adaptándose a las nuevas realidades. De hecho ya se observa una evolución. Pero pensamos que han hecho muchísimo daño, especialmente en cuanto a temas de sexismo.

Creemos que la máxima potencia de nuestra colección de cuentos es en comparación con los clásicos. Elegimos seguir la línea argumental original, respetando los grandes “hits” de cada cuento, pero tratados de forma diferente. Queríamos que estuviesen presentes los principales elementos de cada historia, pero con matices muy distintos. Y en esa comparación es donde se pueden abrir debates entre pa-madres e hijxs, donde se puede preguntar y cuestionar lo establecido.

Faltan referentes culturales para niños en materia de igualdad. ¿Conocéis otros proyectos dignos de mención?

Los hay, poquitos, pero los hay. Y cada vez se trabaja más en ellos, lo que ocurre es que hay tantos otros que “construyen” en el sentido contrario y con maquinarias tan potentes….

Podemos mencionar La peluca de Luca, Las princesas también se tiran pedos, ¿Hay algo más aburrido que ser una princesa rosa?, Mujeres (de Isabel Ruiz Ruiz), Las Antiprincesas, Un cuento propio (de Pandora Mirabilia)…

¿Qué papel jugáis cada uno: Belén, Pablo y Nacho?

Pablo y Belén somos los autores. Hacemos un trabajo de selección del cuento a re-versionar, investigamos y leemos el original y sus distintas versiones, vemos la peli de Disney si es que la hay, y escribimos el texto a cuatro manos. También hacemos todo el trabajo de diseño y editorial.

Nacho ilustra los cuentos. Con él definimos la base de las ilustraciones que luego su cabeza y manos interpretan con libertad.

¿Cómo decidisteis que Nacho fuera el ilustrador de la colección Érase 2 veces?

Nacho es amigo de toda la vida. Es una excelente persona y un gran profesional. Y un padre comprometido, igualitario y corresponsable. Nos entendemos a la perfección, trabajando y tomando café. Nuestro ilustrador no podría haber sido otro.

¿Le contáis estos cuentos a vuestros hijos? ¿Cuáles son sus reacciones? ¿Os ayudan ellos a escribirlos o idearlos?

Violeta y Nico son parte esencial en el proyecto, pero no solo a nivel “teórico” sino de verdad. Nos ayudan a escoger, nos acompañan a la biblio, opinan sobre el original, nos dicen qué desmontar…. Luego leen nuestra versión, vuelven a opinar, ven las ilustraciones, vuelven a opinar…. Vamos que, aunque la decisión final es nuestra, son otro 50% que opina mucho 🙂

¿Cuál es vuestro título preferido de la colección y por qué?

Ahora mismo los tres últimos nos encantan. Será por la novedad. Pinocho nos inspira mucha ternura, desmonta la obediencia ciega y nos descubre un modelo de padre distinto al habitual. Pero nos sentimos orgullosos de todos. Sobre todo, y a pesar de que pueda sonar exagerado, porque pensamos que cada cuento que llega a una casa es una oportunidad de construir en pro de la igualdad.

¿Cómo decidís cuáles serán los próximos títulos? (en los tres últimos jugaron un papel importante vuestros seguidores en redes sociales, no? ¿Y los primeros?)

Pues los tres primeros fueron sencillos, eran los “hits”: Caperucita Roja, Blancanieves y Cenicienta. Y luego nos dejamos aconsejar por la gente, muchos nos piden ese libro que cada noche les toca reinventarse. Esta vez, con los tres siguientes, vamos a seguir abordando temas nuevos, como ya hicimos con Pinocho o Los tres cerditos.

Estáis trabajando ya en los tres siguientes que supongo saldrán en Navidades. ¿Podemos tener un adelanto de cuáles serán?

Pues te podemos dar la primicia. Serán El patito feo, Rapunzel y La ratita presumida. Seguiremos en la línea de trabajar la igualdad de género, pero, como te decíamos, también lo haremos desde una nueva perspectiva. Así, en El patito feo hablaremos sobre acoso y “bullying” y en La ratita presumida abordaremos la diversidad familiar.

El crowdfunding ha jugado un papel importante en el nacimiento y evolución de la colección Érase dos veces. ¿Qué os hizo decidiros por este modelo de financiación? ¿Qué consejo podéis dar a quienes se decidan a poner en marcha un proyecto de este tipo?

La verdad es que la decisión surgió por dos razones. Por un lado, nos dimos cuenta de que había muchas madres y padres que compartían nuestras mismas inquietudes y nos pareció precioso que fuera un proyecto compartido. Y por otro, realmente necesitábamos financiación. Emprender un proyecto editorial cuando eres un pez pequeño, diminuto…. da bastante vértigo, así que mejor hacerlo en compañía.

Llevamos ya tres “Verkamis” a nuestras espaldas y cada vez funcionan mejor. El primero dio mucho vértigo, pero enseguida nos dimos cuenta que había otras muchas personas que compartían nuestras mismas inquietudes. Conseguimos movilizar a mucha gente que buscaba algo así, que cada noche hacía sus propias versiones de los clásicos. Y realmente pensamos que este proyecto pertenece a cada una de esas personas que lo han hecho posible.

Poner en marcha una campaña de financiación colectiva es una experiencia muy gratificante. Recuperas la fe en el mundo, en la gente, en que las cosas pueden cambiar. Con cada pequeña aportación la frase de Margaret Mead resuena en nuestras cabezas: “Nunca dudes de la capacidad de un pequeño grupo de personas para cambiar el mundo”.

¿Consejos? Pues dos, uno más de “corazón” y otro de “cabeza”. Primero, que crean en el proyecto, que se emocionen y sean capaces de transmitir esa emoción. Y segundo, que hagan números, que ofrezcan un proyecto interesante y que muevan las redes hasta que salten chispas.

Érase 2 veces es solo uno de vuestros proyectos. ¿Qué lugar ocupa en el total de vuestra vida? ¿Lo consideráis un proyecto personal, familiar, social, laboral…?

Ha sido uno de los proyectos más emocionantes y enriquecedores de nuestra vida. Empezó como algo pequeño pero que cada vez se hace más grande. Ya estamos en México y próximamente en Chile y posiblemente Uruguay.

Y es todo eso que dices. Es personal, familiar, social, laboral… y colectivo.

¿Cuál es la mayor alegría que os ha dado este proyecto?

Muchas. Nos hace felices cada vez que se compra un libro, porque nos parece que es una oportunidad para coeducar. Y cuando nos los piden de coles o bibliotecas, vemos que el mensajes se multiplica. Y cuando nos dicen que los trabajan en talleres contar la violencia de género… o con mujeres maltratadas o víctimas de la trata como herramienta para reconocer y sanar sus heridas.

Y después están los feedback personales. Hay personas que nos escriben para darnos las gracias por crear alternativas más amables a las ya existentes, hay quien nos escribe para contarnos que se le saltan las lágrimas al leer uno de nuestros cuentos, hay quien nos cuenta que sus hijxs les piden que les lean los cuentos, pero “los de verdad”… Nos atrevemos a decir que tenemos ya cientos de mensajes cariñosos, entrañables, empáticos, inspiradores, alguno incluso revolucionario…

¿Es la primera vez que firmáis en la feria del libro? ¿Qué supone para vosotros?

Pues estamos emocionados. Nos hace una ilusión tremenda poder conocer y charlar con quien compra y lee los libros. Y más hacerlo en la caseta de Traficantes de Sueños, nuestrxs compañerxs en este viaje y con quien compartimos inquietudes e ideales.

¿Nico y Violeta irán con vosotros?

Vendrán, seguro que entran un rato a la caseta y luego tenemos a la familia para que vayan un ratito al parque. Tanto rato dentro de la caseta les cansaría. Pero, si a ellos les apetece estar, nos parece una forma bonita de reivindicar esa conciliación, ese espacio compartido… por el que tanto luchas y haces desde #mamiconcilia.

Leer el testimonio de Pablo

Periodista de formación, y experta en social media y marketing de contenidos por profesión. Le mueve la convicción personal de que otra forma de organizar el mundo laboral es posible, situando en el centro a las personas.

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