Todos los cafés no tomados

Tengo la inmensa suerte de presentar desde hace dos años un programa en Radio Emprende llamado ‘El Mundo Que Viene’ (donde por cierto hablamos en su momento de Mamiconcilia).  En él entrevisto semanalmente a personas que, sin ser gurús ni millonarios, han emprendido, han conciliado y hoy día son felices con lo que hacen. Algo que no le ocurre, según las estadísticas, al 70 por ciento de los españoles.

Precisamente la última conversación la tuve con Víctor Jerez, un estibador de Algeciras con un talento innato para pintar deportes en un lienzo mientras estos se disputan. ¿Qué tiene alguien de su perfil que ver con esta web? Todo. Porque hablábamos que en estos tiempos colaborativos y no competitivos, donde han nacido Uber o AirBnB, el trabajo no te lo dará sólo ser bueno sino tener contactos.

En su caso, una persona le vio. Le encantó lo que hacía. Se lo contó a su grupo de amigos, la comunidad Knowmad en España, que a su vez le pusieron en contacto con el Mutua Madrid Open de Tenis. Allí le encargaron hacer un cuadro de cada uno de los 15 ganadores de su historia y pintar en la pista mientras se disputaban las semifinales y la final. Y Nadal le dio un abrazo. Y Djokovic le dijo que era un artista. Y él ya está convencido de que, tarde o temprano, dejará su ocupación en el puerto para integrarse en aquello que le apasiona.

La frase ‘a ver si quedamos’ es tan común en la gente que trabaja en una oficina como el hecho de tratar de juntarte con un amigo o alguien con quien te interesa profundizar personalmente y no poder hacerlo en dos o tres meses. Y, curiosamente, cuando acabas por fin coincidiendo te das cuenta de lo mucho que os une, de que os empiezan a salir ideas de proyectos conjuntos e, incluso, de que tenéis perfiles que pueden ser contratables por la otra parte.

¿Cuánta gente come junta cada día o cada semana y no sabe a qué se dedica con exactitud su interlocutor? ¿Y cuántas veces ha ocurrido que uno de los dos contrata un servicio y, cuando lo cuenta, le dice el de enfrente que podía habérselo dado él?

Cuando empecé a trabajar en casa me dijeron tres cosas: irás en pijama todo el día, currarás más horas que antes y no saldrás de tu despacho. La primera no es cierta, aunque de vez en cuando llueve fuera y el hecho de saber que puedes estar bajo una manta sin tener que salir ya compensa muchas cosas. La segunda, como explicamos en el post sobre deslinealizar el horario, ya nos hemos encargado de desmentirla. Y la tercera, quizá por mi forma de ser, es absolutamente contraria a la realidad.

Cada día quedo, como mínimo, con una persona. Sea amigo, conocido o cliente. A diario hablo con ellos de lo que hago y ellos hablan conmigo de lo que hacen. Y es en este tránsito donde estoy encontrando más clientes en los últimos tiempos. Más allá de que pueda hacer mi trabajo bien. La clave son las relaciones. Y hoy más que nunca.

Así que saca la cuenta de los cafés no tomados. Hazte un listado. Planifícalos. Y ponte en marcha. Tú quizá aún no lo sepas, pero uno de ellos seguro que te va a cambiar la vida. Y será para bien. Te lo prometo.

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Un día decidí que no quería tener horarios ni soportar jefes bipolares... y así sigo hasta hoy. Desde hace más de 15 años asesoro a deportistas y empresas sobre cómo presentarse a los medios de manera noticiable. Narro eventos deportivos en Radio Marca. Y soy autor del libro 'Por qué no nos dejan trabajar desde casa?'. He visto crecer a mi hija de tres años. Y aun así me pagan y sobrevivo

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