Crianza

Ayudar a nuestros hijos/as en la gestión del estrés 

He asistido a una interesante charla titulada “Ayudar a nuestros hijos en la gestión del estrés”, organizada por el Colegio Arturo Soria a cargo de Roly Navlet, madre y doctora en psicología. A modo de introducción, Roly explicaba qué se entiende por estrés y los diferentes tipos que existen, teniendo en cuenta sus causas y sus consecuencias. A continuación exponía cómo podemos saber si nuestros hijos/as padecen estrés y luego nos invitaba a buscar las posibles causas, para finalmente exponer cómo podemos ayudar a gestionar el estrés a nuestros hijos e hijas. 

Definición de estrés

Roly Navlet partía de la definición de estrés de la OMS: “El estrés es un conjunto de reacciones fisiológicas que prepara el organismo para la acción”. Y añadía que el estrés es un proceso adaptativo que pone en marcha una serie de mecanismos de emergencia necesarios para la supervivencia y solo bajo determinadas circunstancias sus consecuencias se vuelven negativas.

Tipos de estrés

No todos reaccionamos igual ante potenciales estresores, lo que nos lleva a diferenciar el eustrés o respuestas adaptativas que facilitan el desempeño ante las demandas cambiantes del medio, del distrés, o falta de adaptación ante las demandas cambiantes del entorno. 

El eustrés se presenta como un reto, un desafío o una oportunidad; aumenta el rendimiento; estimula la actividad cognitiva; y produce equilibrio, bienestar y energía. Por contra, el distrés se presenta como una amenaza; provoca inquietud y malestar; genera ansiedad y preocupación; disminuye el rendimiento; produce fatiga; y altera el equilibrio del organismo. 

Teniendo esto en cuenta, experimentamos distrés cuando las exigencias del entorno, reales o percibidas, exceden a nuestras capacidades, habilidades, recursos y estrategias reales o percibidos para hacer frente a la situación. 

Si el estrés es puntual se llama estrés agudo. Provoca un pico de adrenalina y cortisol pero en cuanto pasa lo que percibimos como alerta o amenaza, los niveles vuelven a la normalidad. Si por el contrario el estrés se prolonga en el tiempo se convierte en crónico y puede provocar enfermedades. 

¿Cómo saber si mi hijo/a tiene estrés? 

Reconocer los síntomas de estrés en la infancia y adolescencia nos puede ayudar a identificar si nuestros hijos o hijas tienen estrés. Los síntomas de estrés pueden dividirse en varios tipos: 

  • psíquicos y emocionales
  • físicos 
  • conductuales. 

Dentro de los síntomas psíquicos y emocionales de estrés en la infancia y adolescencia, Roly Navlet citaba los siguientes: desmotivación, desinterés, irritabilidad, ansiedad, tedio, disminución de la capacidad para pensar o concentrarse, errores en la memoria, cambios bruscos en el estado de ánimo y alteraciones de las funciones ejecutivas. 

Entre los síntomas físicos, citaba las alteraciones del sueño, la pérdida o aumento de peso, el malestar general, los dolores de cabeza o problemas digestivos. 

Por último, entre los síntomas conductuales exponía el rechazo de la escuela, la disminución del rendimiento, el aumento de errores, el inclumplimiento de tareas, el empeoramiento de relaciones o la aparición de tartamudez.

¿Cuáles son las principales causas de estrés en la infancia y adolescencia? 

Si has descubierto que tu hijo o hija tiene síntomas de estrés, el siguiente paso para ayudarle a gestionarlo sería buscar las posibles causas. 

Roly Navlet dividía los potenciales estresores infantojuveniles entre los que se producen en el ámbito escolar, los acontecimientos vitales o cotidianos o los relacionados con la salud.  

Entre las causas de estrés en el ámbito escolar, Roly citaba: la competencia académica autopercibida como negativa, las dificultades de aprendizaje, las evaluaciones negativas, las altas exigencias académicas, los cambios de colegio, la repetición de curso, las dificultades en la relación entre profesor y alumno, las dificultades en las relaciones con los compañeros, el bullying, el rechazo de los compañeros, la alta competitividad o el exceso de extraescolares. 

Entre los acontecimientos vitales y cotidianos que pueden convertirse en fuentes de estrés, Roly recogía la salud física y mental de los padres, los problemas conyugales de los progenitores, los estilos de crianza y educación, las dificultades económicas, la llegada de un hermano/a, las familias reconstruidas, el tiempo y la calidad en familia, el estrés de los padres, el abuso de dispositivos electrónicos o el cambio de domicilio, ciudad o país. Y otros más específicos de la adolescencia, como los conflictos de relación, la primeras relaciones de pareja, la identidad y orientación sexual y la autoimagen y las redes sociales. 

Por último, entre los potenciales estresores infantojuveniles relacionados con la salud, Roly listaba los siguientes: hospitalización, visitas médicas, procedimientos médicos, enfermedades comunes, enfermedades crónicas y preocupación por la imagen corporal. 

¿Cómo ayudar a nuestros hijos/as a gestionar el estrés? 

Roly Navlet nos regalaba un plan de acción en 5 pasos para ayudar a nuestros hijos e hijas a gestionar el estrés. 

  1. Reconocer las situaciones potencialmente estresantes para nuestros hijos/as. Puedes encontrarlas en el apartado anterior. 
  2. Conocer qué sienten, piensan y hacen frente al estrés. Es importante recordar que no todos reaccionamos igual ante potenciales estresores. El primer paso es validarles emocionalmente. Luego, ayudarles a cambiar sus pensamientos ante sus causas de estrés puede ayudarles a  modificar lo que sienten y hacen y por tanto ayudarles a gestionar el estrés. 
  3. Conocer qué características atribuyen a la situación y cuáles de ellas escapan a su control. 
  4. Re-evaluar positivamente la situación en base a la puesta en marcha de acciones que le aporten control y seguridad. Para ello es importante poner el foco en sus fortalezas y recordarles que el fracaso proporciona un gran aprendizaje. 
  5. Planificar actividades en familia y fomentar relaciones que les permitan reducir sus niveles de estrés. 

Evita ser una fuente de estrés para tus hijos/as 

Mientras escuchaba a Roly Navlet enumerar las principales causas de estrés en la infancia y adolescencia, para mí destacaban aquellos que tienen que ver con nosotros como madres y padres, como los problemas de pareja, y especialmente aquellos que tienen que ver con nuestras dificultades para conciliar (el tiempo y la calidad en familia y el abuso de dispositivos electrónicos) y nuestra salud mental (el estrés de los padres y madres). 

Pensaba en cómo trabajar en nuestro desarrollo personal, en mejorar nuestra conciliación y nuestra propia gestión del estrés puede ayudar a reducir el estrés potencial de nuestros hijos e hijas. En este sentido, tener tiempo para nosotras/os y ser capaces de conciliar y gestionar nuestro estrés nos permite entre otras cosas detectar síntomas de estrés en nuestros hijos/as así cómo crear espacios de diálogo en los que descubrir de forma natural cuáles pueden ser las causas que estén detrás del estrés de nuestros hijos/as. 

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