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¿Y cómo co… trabajo por objetivos?

Tengo un amigo cocinero, con una Estrella Michelin nada menos, que hace un año decidió salir del restaurante en el que estaba (porque no era suyo, sino que trabajaba en él) para volar por su cuenta. En pocas palabras, se hizo autónomo. Hoy, 365 días después, sigue yendo de cabeza, no sabiendo si decir SÍ o NO a propuestas de clientes diversos y absolutamente desbordado por el día a día.

Y sin embargo, en ese tiempo ha abierto un local único, cuyas reservas empiezan a funcionar con apenas tres meses de vida y tiene proposiciones que van desde asesoramientos a marcas de alto nivel hasta puesta en marcha de conceptos culinarios innovadores en diversas ciudades de España. Algo que no ha sido capaz de ver y valorar hasta que se ha ido 20 días de ‘vacaciones’ a su país y ha mirado su fulgurante trayectoria con la perspectiva que exigen este tipo de cambios.
 
Recientemente me decía que mi profesión debería ser la de ‘coach de nuevos freelance’, porque hubo un momento en que iba tan de cabeza que decidí llamarle una vez al día para darle ánimos, escucharle y darle consejos sobre situaciones por las que yo ya había pasado. Más que nada porque, como insisto e insistiré en cada post, nadie en España nos prepara para trabajar por nuestra cuenta. Ni Universidades, ni Master ni apenas libros. Y cuando uno decide emprender se acojona vivo (perdón por la expresión).
 
Esta conversación entroncó con el correo que me envió la creadora del movimiento Mamiconcilia, Usúe Medinaveitia, que se encuentra más o menos en la misma tesitura tras haber decidido establecerse por su cuenta y que me instó directamente a escribir este artículo.
 
La pregunta es: ¿quién ha trabajado por objetivos alguna vez en la vida? Y la respuesta es que sólo hay tres perfiles: los comerciales, aquellos que se encuentran en una cadena de montaje y los deportistas de élite.
 
Los primeros tiene un mínimo que facturar o vender al mes y si lo consiguen antes de que venzan los días reglamentarios pueden optar por dos posibilidades: adelantar algo para la tanda siguiente o levantar un poco el pie. Volveremos sobre esto porque, trasladado al día a día de un autónomo, supone un problema serio.
 
Los segundos no tienen más remedio que cumplir órdenes: si hay que sacar 100 coches en un día, hay que sacarlos y punto. No hay componentes de planificación, aunque sí cuentan con una ventaja: son de los pocos a los que sus jefes les dicen directa y claramente qué tiene que hacer, cómo y en cuánto tiempo.
 
Y los terceros, a inicios de cada temporada, tienen claro a qué aspiran, aunque luego las circunstancias (como también ocurre en la vida real) obligan en muchas ocasiones a cambiar las perspectivas.
 
Dicho esto, el resumen de cómo trabajar por objetivos por primera vez en tu vida si eres freelance es el siguiente:
 
  • El domingo por la noche usa 15 minutos para planificar tu semana. Te facilitará el inicio de tus tareas el lunes, te evitará la tensión de no saber si llegas o no a todo y te predispondrá para ser consciente del esfuerzo laboral que debes afrontar en cada jornada.
  • Ponte un número de cosas que puedas hacer y unos horarios cumplibles. SI debes entregar un informe largo a las 11 no te pongas luego una reunión en la otra punta de la ciudad a las 11:30 porque no llegarás, te agobiarás y acabarás descuadrando la planificación.
  • No hay que llenar todos los días con 20 tareas. Entre otras cosas porque no hay 20 tareas que hacer al día. No te sientas culpable por ello, porque ya no tienes que seguir un horario (ver post anterior donde hablamos de deslinealizar el mismo).
  • Los mails y los WhatsApp no se inventaron para ser contestados de inmediato, porque si alguien tiene una urgencia te llamará. Busca un hueco durante la mañana y otro por la tarde para responderlos. Verás que ganas en eficiencia y que ninguna empresa quiebra por ello.
  • Si un día has acabado pronto, PARA. Entiendo que en una oficina, como cuando esto ocurre no tienes más remedio que seguir delante del ordenador, no puedas hacerlo (aunque los cigarritos, los cafés, los aperitivos… no dejan de evidenciar que la cosa está terminada) pero en la tuya sí. Has hecho lo que tenías que hacer. No sigas. No adelantes faena. Nadie ganó días libres por hacer esto… Nunca.
  • ¿Tienes cinco llamadas que hacer? Agrúpalas todas, sal a la calle y hazlas mientras das un paseo. Ahorrarás tiempo, respirarás aire puro y seguramente te vengan a la cabeza soluciones que no aparecerían mirando a una pared.
  • Si tienes algo importante que escribir o realizar, desconecta los datos del móvil. Te sorprenderá lo eficiente que puedes llegar a ser sin interrupciones y descubrirás al encenderlos de nuevo que puedes gestionar lo que te piden por ese canal en menos de 10 minutos.
  • Como nadie te vigila, tenderás a trabajar hasta tarde porque te sentirás culpable. La pregunta es ¿por qué, si has acabado lo que te han pedido o lo que tú te habías propuesto?
  • Usa el viernes para hacer informes de todo lo conseguido durante la semana. Ayudará a las personas que te hayan contratado de forma externa a valorar tu labor y a ti a darte cuenta del currazo que te has pegado.
  • Y, como último consejo, GANA 19 minutos viendo la charla TED de Jason Fried titulada ‘Por qué el trabajo no ocurre en la oficina’. Después de eso, lo entenderás todo

 
Foto: pixabay.com

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