coctels and net con mamiconcilia

Cada mes, en Barcelona y Madrid alternativamente, Dones en xarxa (Mujeres en red) reúne bajo el título Coctels & Net a un grupo de mujeres para hablar de mujeres y redes. Ayer, en una edición especial Terraza de Verano, celebrada en el Irish Rover de Madrid, me tocó ser la invitada que cuenta su experiencia y da pie a la conversación o el debate. El plan pintaba muy bien aunque me temo que el ruido ambiente de este lugar una veraniega tarde de julio evitó que se me oyera más allá de la tercera fila. Por esa y otras razones mañana resumiré mi intervención en el Coctels & Net con #mamiconcilia. Hoy me centraré en el debate.

Coctels & Net con #mamiconcilia: el debate

Durante el debate aclaré una vez más, como rezamos en nuestro manifiesto, que la conciliación nos afecta a todos, no solo a los que tienen hijos. Es nuestro derecho a tener vida más allá del trabajo.

Pero las madres, y mujeres en general, nos vemos especialmente afectadas, porque por el mero hecho de poder engendrar podemos ser víctimas de la discriminación laboral.

Para tratar de acabar con esta discriminación laboral, un avance importante sería hacer que los permisos parentales sean iguales e intransferibles. Y esta medida, que aparentemente está dirigida solo a padres y madres, beneficiaría a toda la sociedad, empezando por reducir la discriminación laboral por poder engendrar y siguiendo por solucionar el problema demográfico.

Me preguntaron cómo concilian las mujeres directivas. “Mal”. Me salió del alma.

Tras la lectura de la primera edición de #mamiconcilia, que recogía el testimonio de 28 mujeres directivas, lloré de rabia. El poso que te queda es que si apuestas por un puesto directivo te toca renunciar a muchas facetas de tu vida personal pero tu salario te permite pagar ayuda y disfrutar del mejor “tiempo de calidad” con los tuyos.

Subrayé también un problema que detectamos: muchas de las mujeres que ocupan puestos directivos han tenido que defender que nosotras también podemos hacernos cargo de estas responsabilidades y para ello han tenido que asemejarse a los hombres y renunciar a gran parte de su vida personal y familiar. Por eso, exigen que las que vienen detrás paguen el mismo precio por el éxito laboral, en vez de tratar de cambiar las cosas. Muchas veces las mujeres nos convertimos en nuestras peores enemigas, empezando por nosotras mismas, que chocamos contra nuestro propio techo de cemento.

No queramos ser superwoman: la mejor trabajadora, la mejor madre, la mejor hija, la mejor amiga… La culpa empieza en nosotras mismas. Tenemos que querernos más.

Desde el público, una chica comentaba que siempre se habla de la renuncia de las madres al éxito laboral, pero no se habla de las mujeres que, en muchos casos sin darse cuenta, acaban renunciando a ser madres simplemente porque el trabajo no les deja tiempo para concebir. Y personalmente esta renuncia me parece mucho más triste porque, ya lo he dicho más veces, la maternidad puede frenar tu carrera o alejarte del mercado laboral por un tiempo pero luego siempre podrás volver, de un modo u otro, tal vez cobrando menos, tal vez emprendiendo, pero podrás volver y casi con seguridad habrá merecido la pena. Sin embargo solo tenemos unos años fértiles y si los dejamos pasar trabajando la renuncia acaba convirtiéndose en duelo.

Creo que todas tenemos claro que las mujeres tenemos que empoderarnos (en el terreno público). En lo que creo que diferimos es en el cómo. Desde mi punto de vista, el camino no es tratar de parecernos a los hombres y acabar compitiendo contra ellos de igual a igual. Creo que ellos juegan un papel importante en la lucha por la igualdad y tenemos que hacerles partícipes de este cambio social, empoderándoles en el terreno personal/familiar (en los cuidados, en las tareas del hogar…), haciéndoles ver que ellos también saldrán beneficiados, dejándoles ver lo que se pierden (es nuestro principal objetivo con #papiconcilia) con el modelo de sociedad patriarcal en el que les ha tocado asumir el rol de proveedor. 

En este punto salió a relucir la preocupación por nuestros adolescentes, que son más machistas que las generaciones precedentes. Aporté mis dos reflexiones políticamente incorrectas: queremos cambiar las cosas, pero dejamos que sean los abuelos los que eduquen a sus hijos, mamando cómo la abuela se hace cargo de las tareas domésticas mientras el abuelo ve tranquilamente el partido de fútbol (no todas las familias son así, pero este modelo abunda); y hemos puesto internet a disposición de nuestros jóvenes sin enseñarles a usarlo, una herramienta que permite controlar al otro y exhibir la vida privada, perpetuando el papel de mujer objeto, que tiene que estar siempre guapa para los que la vean. 

También hubo tiempo en el Coctels & Net para hablar de las empresas que cuentan con medidas de conciliación, recogidas en nuestro proyecto #miempresaconcilia.

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Periodista de formación, y experta en social media y marketing de contenidos por profesión. Le mueve la convicción personal de que otra forma de organizar el mundo laboral es posible, situando en el centro a las personas.

1 COMENTARIO

  1. Suscribo las palabras de Usúe. Recuerdo alguna reunión dónde una directiva se negaba a avanzar reuniones de participación con vecinos. Nosotros no vamos a cambiar esto, fue su respuesta. La voluntad para cambiar es el motor del cambio. Espero que nosotras lo hagamos mejor.

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