periodo de adaptación escolar, guia para padres

Un periodo de adaptación escolar que pueda seguir siendo calificado como “normal” puede llegar a durar hasta tres meses, según nos advirtió la profesora de nuestro hijo al comienzo de curso. Así que, bien entrado el otoño, seguimos en pleno periodo de adaptación. Y conviene no cantar victoria antes de tiempo pues el estado de ánimo de los niños durante el periodo de adaptación escolar es como una montaña rusa. Hay días malos, algunos más o menos buenos y otros horribles. Por eso he tardado tanto en escribir este post, y con esto no quiero decir que hayamos superado con éxito el periodo de adaptación escolar, pero creo que sí he escuchado, leído y reflexionado todo lo que tenía que reflexionar sobre el tema.

Gracias a este proyecto, tenemos relación con familias muy diferentes con las que hemos podido intercambiar impresiones y también con profesionales que nos han brindado su ayuda experta. Sirva este post como agradecimiento por vuestro apoyo durante estos meses, Ernesto, Leyre (de Mami Sarua), César, Patricia, Nacho, Leticia, Miriam, Sara, Bea, Pedro…

Aprovecho para comentar que el periodo de adaptación escolar no es duro solo para los niños; también para los profesores, que se enfrentan a 25 niños a la vez que están pasando por el mismo mal trago, y para los padres, porque no es fácil ver sufrir a tu hijo, nadie antes te había prevenido sobre el tema y tampoco te habían explicado cómo actuar. Dicho esto, queremos compartir con vosotros aquellos consejos para el periodo de adaptación escolar que más nos están ayudando. 

7 tips para sobrevivir al periodo de adaptación escolar

1. Entended la situación, apoyad y confiad

Empezar el colegio supone sacar al niño de su zona de confort, enfrentarse a una situación nueva de socialización sin tener las herramientas necesarias para afrontarla, que es una de las cosas que se supone que le aportará el colegio.

Incluso si ha tenido la experiencia previa de ir a la escuela infantil antes de los tres años, el cambio es brusco. Son muchos más alumnos por clase, la atención es menos personalizada y la rutina y las normas se vuelven más estrictas (evidentemente dependerá del centro pero en la actualidad es así en la mayoría).

Si ha estado en casa hasta los tres años, le costará más hacerse a los horarios, rutinas y normas así como “socializar”, es decir, tener que pelear por lo que considere suyo, compartir, defender su protagonismo… A esto hay que sumar la dureza del desapego de su cuidador principal. Antes o después va a tener que pasar por la separación. La duda es a qué edad resulta menos traumático.

En general, el ritmo y el estrés al que se somete a los niños en el colegio es intenso así que “lo normal” es que salgan agotados.

Ante esta situación es habitual y “normal” que durante el periodo de adaptación escolar los niños cambien de estado de ánimo y modifiquen su conducta: pueden estar más tristes y sensibles, llorar, gritar, pegar, empalmar una rabieta con otra, desobedecer, comer y dormir peor, volver a usar chupete, biberón, hacerse pis o caca… Es su forma de expresar enfado, incomprensión o frustración ante una situación que no comprenden y les supera.

¿Y qué podemos hacer nosotros? Pues armarnos de paciencia, mostrarnos comprensivos con ellos, demostrarles nuestro apoyo y cariño incondicional y confiar en que todo esto son solo consecuencias del periodo de adaptación y nuestro hijo volverá a ser el que era antes de empezar el cole (o incluso una versión mejorada).

2. No preguntéis insistentemente por el cole

Si percibimos que para ellos no está siendo fácil, preguntar insistentemente por el cole no ayuda porque les hará revivir los malos momentos. Cuando empiecen a sentirse mejor serán ellos los que voluntariamente hablen sobre su día en el colegio, sus amigos, etc. Esto también nos dará una pista de cuándo empiezan a superar el periodo de adaptación. Será entonces momento de escucharles con las orejas bien abiertas.

3. Estableced diálogo con el colegio y remad en la misma dirección

Suele ayudar, especialmente a los padres, mantener una relación fluida con el colegio. Es habitual que el niño se tranquilice nada más cruzar la puerta del colegio (nadie aguanta cinco horas llorando sin parar), incluso puede llegar a disfrutar. Sin embargo, al encontrarse con su cuidador principal puede venirse a bajo de nuevo, porque le echa de menos, o montarla al llegar a casa porque identifica a sus padres con el origen de su problema.

Si algo no os encaja, hablad con el profesor o profesora y explicadle cómo es vuestro hijo y lo que os funciona en casa. Parte del problema es que una sola persona tiene que hacerse cargo de 25 niños, no le da tiempo a conocerles y aplica a todos la misma medicina, cuando no todos los niños son iguales ni responden a los mismos estímulos.

Del mismo modo puede ayudar explicarle en casa al niño las normas del colegio para desenvolverse mejor y facilitar la adaptación.

No hace falta compartir normas ni metodología en el colegio y en casa, pero sí es importante no desacreditar al otro y remar en la misma dirección por el bien del niño.

A nosotros nos ha tranquilizado bastante saber que cuando existe una buena base en casa, el criterio de casa será el que prevalezca para el niño, al menos a edades tempranas.

4. Estableced rutinas y no saltároslas

Nos recomendaron no faltar horas sueltas, una mañana, una tarde o días completos salvo fuerza mayor hasta que el niño no haya superado el periodo de adaptación. Cuando no nos queda más remedio intentamos que falte en viernes o lunes para que lo perciba como parte del fin de semana y sin darle más importancia ni explicaciones.

Hace 10 días un virus vino a visitarnos y nuestro hijo ha faltado 6 días lectivos al colegio. Hemos notado un claro retroceso en su proceso de adaptación.

5. Pensad en positivo 

La actitud de los padres hacia todo lo relacionado con el colegio es fundamental. En nuestro caso, tenemos serias dudas sobre la escolarización a los tres años y claramente eso no ayuda. Si el niño percibe nuestras dudas, tristeza o pesimismo se lo contagiamos. Tenemos que darles confianza.

En este sentido, a nosotros nos ha ayudado este proverbio árabe que nos dieron a conocer en el propio colegio: “En vez de alfombrar todo el mundo para que nada dañe sus pies, es mejor que le calces unas buenas zapatillas”. El mundo es hostil y el cole les prepara para enfrentarse a la realidad. Cuanto más les cuesta adaptarse es que más lo necesitan. Esto no quita que nosotros sigamos pensando que si educáramos en entornos menos hostiles, los ciudadanos del futuro serían más amables y poco a poco mejoraríamos el mundo.

6. Id andando al colegio

Así introduciréis en su vida el hábito saludable de andar a diario y conseguiréis que se activen mientras llegan al colegio, evitando por contra que se amuermen llevándoles en la silleta o el coche. Por el camino podéis ir jugando al pilla pilla, al escondite o chutando una pelota.

Si vivís demasiado lejos del colegio y no os queda más remedio que ir en coche, un truco es aparcar a 15 minutos del colegio y llegar andando hasta la puerta.

7. Otras herramientas

En estos casi dos meses he leído infinidad de artículos sobre el periodo de adaptación escolar y ha habido tres simpáticas estrategias que se me han quedado grabadas y que pueden allanar el camino de los niños: compartir con sus padres una pulsera mágica que les mantenga unidos en la distancia, darle un beso con pintalabios en el brazo que cuando se sienta solo le recuerde el amor de sus padres y utilizar el símil de la batería que se carga con abrazos durante el tiempo que pasamos en familia para hacer frente a la jornada escolar.  

Alternativas al colegio

Y si todo lo anterior no te convence, lo que para la gente es “normal” para ti no lo es, el “café para todos no te sirve” o pasados los tres meses tu hijo sigue igual, existen alternativas. Echa un vistazo a Ludus y a la Asociación para la Libre Educación

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