La productividad aumenta cuando haces descansos y estos no tienen nada que ver con la actividad que estabas haciendo

Los descansos para cambiar de postura en el trabajo, para oxigenarse, tomar un café o al menos para poder dividir las tareas en las que estamos sumergidos son buenos para incrementar nuestra productividad, foco y creatividad.

Hace un par de años la empresa Draugiem Group realizó un estudio para ver qué tipo de hábitos incrementaban la productividad en los trabajadores. Lo que encontraron con este experimento/estudio fue que el 10% de los empleados más productivos no eran los que estaban más horas que otros, tampoco los que trabajaban sus 8 horas justas. El patrón que se repetía para los empleados más productivos era que hacían descansos de forma regular, para ser más exactos, de media tomaban descansos de 17 minutos por cada 52 minutos de trabajo.

Es decir, el secreto para mantener un nivel de productividad alto a lo largo del día no es trabajar más, si no trabajar de forma más inteligente haciendo pausas.

Mantener la productividad, mantener el foco

Todos hemos notado cómo después de una jornada interminable de trabajo delante del teclado y la pantalla (en otros trabajos más duros o con otras condiciones esto es peor aún si cabe), se nos juntan las líneas, pasamos leyendo un mismo párrafo minutos, no tenemos claro a dónde vamos, es decir, perdemos foco.

Lo mismo ocurre con todas las tareas/proyectos en los que estamos inmersos ¿quién no se ha visto abrumado por todos los proyectos abiertos a principio de año? Si no nos organizamos terminaremos “apagando fuegos” todo el año sin prestar atención a lo importante.

Parar, mirar en global todos estos proyectos y priorizarlos es fundamental para mantener el foco en lo más importante. Una vez tenemos priorizados los proyectos mantener el foco en cada uno de ellos o en las partes en las que los hayamos dividido también es fundamental para que vayan dando fruto esos pequeños esfuerzos y nos motiven a seguir en cada uno de ellos.

Nuestro cerebro

Existen muchos estudios que dicen que nuestro cerebro no está hecho para mantener la concentración durante 8 horas, esto no es noticia.

Lo que sí es importante para que estos descansos sean totalmente efectivos es que hagamos cosas no relacionadas con lo que estábamos haciendo, es decir, si trabajamos delante del ordenador, el descanso debe ser dar un paseo, hablar con compañeros (pero no de trabajo), leer un libro, es decir, cosas que nos “saquen” del lugar donde estamos, que obliguen a nuestro cerebro a salir de lo que estábamos haciendo y hagamos un corte real de nuestras tareas.

En la oficina

Muchas veces la oficina no es el mejor sitio para trabajar o no es el más productivo. Ya hicimos un repaso de todas las interrupciones y presiones en este post y por eso también defendemos la causa #salpuntual en la que se insta a los trabajadores y empresas a que los trabajadores salgan a tiempo del trabajo y que reflexionemos sobre el presentismo, una lacra en la mayoría del tejido empresarial actual en España: el 70% de las pymes considera más productivo a aquellos trabajadores que permanecen largas jornadas en sus puestos de trabajo.

Resumiendo

Ya hemos hablado de los horarios de trabajo actuales y la relación directa con el absentismo laboral, y de las jornadas laborales, en este caso sólo queremos poner de manifiesto que a veces menos es más, y para poner todo esto en práctica lo que necesitamos es:

  • Agendar y ponernos avisos de los descansos que debemos hacer, podemos seguir la directriz del estudio de los 52 minutos trabajando.
  • Ponernos también un aviso de cuándo debemos volver al puesto de trabajo, de modo que no perdamos completamente el foco o nos salgamos de nuestro esquema de trabajo/descanso lo que haría que todo se fuese al traste ya que para terminar lo que debemos terminar ese día dejaremos de hacer descansos y esto no habrá servido para nada.
  • Hacer listas de tareas realistas. Esto es de lo más difícil, del mismo modo que respetarlas y que no dejemos que nada se meta entre medias de tareas importantes. Hay que saber defender lo que estamos haciendo al igual que las prioridades, del mismo modo que hacer buenas estimaciones del tiempo que se va a tardar cuando algún jefe nos pide algo para ya o nos cambia la lista de prioridades.
  • Priorizar tareas: Elegir las 3 más importantes para realizarlas y añadir en una lista por separado otras para irlas asumiendo según se vayan acabando las importantes a hacer. Después de terminar las 3 primeras, elegir otras 3 y continuar así a lo largo del día.

También podéis ver otros de nuestros post con más consejos sobre la gestión del tiempo y otros trucos o hábitos para ser más productivos.


 

Imágen: Death to the Stock Photo

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