El gesto de Carolina Bescansa al llevar a su bebé a la sesión constitutiva del Congreso suscitó todo tipo de críticas, positivas y negativas.

Supongo que esa es la principal finalidad de ese tipo de gestos: aprovechar un momento en el que la mirada de la opinión pública se concentra en un punto para llamar la atención sobre determinadas situaciones.

En este caso las situaciones podían ser la crianza con apego, la escasa duración de las bajas maternales, la dificultad para conciliar de los políticos o de otros profesionales…o cualesquiera otras. El caso es que durante unos días fue referencia en los medios y que, un mes después, se sigue recordando su actuación.

La política no son sólo (ni principalmente) gestos, pero la política tiene una parte importante de comunicación y los gestos son muy importantes en la comunicación.

Una de las críticas que se hicieron a la diputada de Podemos fue que no todo el mundo se puede llevar a sus niños a su lugar de trabajo. Absolutamente cierto; seguro que hay lugares de trabajo en los que un niño no debe entrar y menos aún permanecer durante un tiempo.

Pero que no se pueda generalizar no quiere decir que no se deba intentar.

Ayer estuve leyendo la revista Ling correspondiente al mes de agosto pasado (mucho antes de la performance de Bescansa) que se me había quedado entre mis tareas pendientes y encontré un artículo sumamente interesante: Conciliación de emergencia.

C. Carabaña, el autor o autora, por la inicial no identifico el género, describe una iniciativa del Ayuntamiento de Munich: los Eltern-Kind-Arbeitszimmer, que se puede traducir como “habitaciones de trabajo para padres e hijos”.

El proyecto piloto se inició en septiembre de 2013. En la planta baja del edificio municipal hay una estancia con dos mesas dotadas de equipamiento informático, que sirven para que los padres trabajen, y una zona de juego para los niños, con cuna, corralito, juguetes y libros ilustrados y, a corta distancia, un cambiador de pañales.

Los padres pueden trabajar en los ordenadores allí instalados mientras los niños se entretienen en su proximidad.

El proyecto no se plantea como una situación permanente para los niños y los padres sino como solución para determinadas emergencias: huelga o problemas en la guardería, cuando el cuidador o el familiar encargado de la custodia del niño se pone enfermo o para periodos vacacionales cortos en el centro al que se lleva a los niños habitualmente.

Las autoridades municipales consideran un éxito que a lo largo de los casi dos años desde que se puso la iniciativa en marcha la habitación ha sido utilizada por diferentes padres un promedio de seis días al mes, algo más de uno de cada cuatro días.

La iniciativa ha propiciado que se produzcan un menor número de bajas injustificadas y ha conseguido un mayor rendimiento de los empleados y una mejora en el clima laboral.

La intención de las autoridades municipales es ampliar la idea a otras instalaciones municipales y la propone también como una solución de ayuda a la conciliación a empresas privadas de la zona…y de cualquier otro sitio.

Creo que es una idea fácil de copiar y que puede ser de gran ayuda en este tipo de casos excepcionales.

He intentado ampliar información en la red y he encontrado varias referencias en alemán (idioma que, desgraciadamente, no domino) y un post de Lorena Montón en el blog de PrevénControl, de fecha 17 de septiembre de 2015, muy posiblemente inspirado en el artículo de Ling.


Crédito fotos:

http://prevenblog.com/buenas-practicas-en-conciliacion-familiar-el-coworking-padres-hijos-aleman/

http://www.leuphana.de/services/frauen-und-gleichstellung/familienservice/eltern-kind-arbeitszimmer.html

http://karriere.witt-gruppe.eu/sap(bD1kZSZjPTA5OQ==)/bc/bsp/otto/wikicms/cms.do?site=WWK2C&wiki=WWK2C&page=Familie%20und%20Beruf&langu=DE

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