Colaboramos en el programa “Es tiempo para conciliar: es tiempo para compartir”, organizado por ARHOE y financiado por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

Hace un par de semanas compartíamos los que para nosotros eran los principales retos de la conciliación  y os invitábamos a participar en una encuesta sobre este tema con el fin de preparar nuestra participación en el grupo de trabajo organizado por ARHOE como parte de este programa. El objetivo era ver cuál es el estado actual de la conciliación en nuestro país, reflejar por qué es necesaria la conciliación, detectar los principales frenos para conciliar y proponer soluciones.

¿Por qué es necesaria la conciliación?

Para poder ser personas equilibradas y ofrecer nuestra mejor versión en cada uno de los ámbitos de nuestra vida, para poder hacer frente a los cuidados de quien los necesite (niños, mayores, discapacitados…), para educar a los ciudadanos del futuro y reducir el fracaso y el absentismo escolar, para aumentar la tasa de natalidad y mejorar el problema demográfico, para hacer sostenible el modelo de pensiones o para reducir la obesidad infantil.

¿Cuáles son los principales problemas a resolver y los frenos para conseguirlo?

Concepción de conciliación

Una de las principales dificultades para solucionar el problema de la conciliación es que no todos entendemos lo mismo por conciliar. Aunque estamos empezando a cambiar esta concepción de la conciliación, para muchos sigue siendo un asunto de mujeres o incluso exclusivamente de madres. Además se entiende como un gasto, no como una inversión.

Por otro lado, cuando se buscan soluciones o se toman medidas, se tiene a pensar en oficinas que trabajan de 9:00 a 18:00. Sin embargo, cada sector, empresa y puesto tiene unas necesidades específicas en materia de conciliación y no todas las medidas o soluciones serán válidas para todos. A esto añadimos que una misma persona puede tener diferentes necesidades de conciliación en cada momento de su vida.

“Los que están en contra de la conciliación es porque no se la han explicado bien”, afirma José Luis Casero,  presidente de ARHOE

Desigualdad de género

Somos un país machista.

La mujer, que tradicionalmente había asumido el rol de los cuidados, se incorpora al mundo laboral asumiendo un doble rol, mientras que el hombre no se implica en igual medida en los cuidados y tareas domésticas.

La desigual duración de los permisos parentales para madres y padres lleva a la discriminación laboral de la mujer y perpetúa el reparto de roles de mujer cuidadora y hombre proveedor.

Hay menos mujeres en puestos de dirección y cobre menos que el hombre. Esto hace que a la hora de decidir quién echa el freno a su carrera en la unidad familiar para hacerse cargo de los cuidados, en la mayoría de las veces sea la mujer.

En muchos casos, la mujer se convierte en su peor enemiga, impidiendo que el hombre se implique más en los cuidados y tareas del hogar, dificultando el ascenso de otras mujeres a puestos de dirección y poniéndose a frenos a sí misma (techo de cemento).

Horarios irracionales e improductividad

Las jornadas partidas e interminables, la cultura del presentismo, las reuniones improductivas y el trabajo mal gestionado son otros de los problemas que se han puesto encima de la mesa.

Hemos sido educados en la idea de que el trabajo dignifica al hombre, el trabajo es el centro de todo y no hay vida más allá.

Medidas para mejorar la conciliación

Medidas empresariales

Hablamos de que hubiera un marco estatal en el que moverse y luego una mejora por parte de las empresas pero para ello “es necesario que exista un diálogo social y que no se tomen medidas legislativas dando la espalda a las empresas”, exigía Sandra Miso, de CEOE. Algunas de las medidas citadas en este sentido fueron incentivos para empresas que cuenten con medidas de conciliación, promover la contratación estatal de proveedores socialmente responsables, facilidades para contratar a un trabajador sustituto desde el anuncio de un embarazo, distribuir la baja de maternidad y paternidad en el tiempo, sin necesidad de que se concentre en los cuatro primeros meses del bebé.

Además del Estado y las empresas, cada ciudadano juega un importante papel en la conciliación. Debe existir corresponsabilidad entre trabajador y empresa y flexibilidad en la negociación por ambas partes. “La vida cambia. El trabajador tiene que ser consciente de que sus prioridades cambian e igual no puede hacer toda la carrera en la misma empresa. Pero tiene que ser él el que decida irse y no culpabilizar a la empresa”, comenta Victoria Balaguer, del colegio oficial de psicólogos.

Concienciación

Para avanzar en materia de conciliación hay que acabar con la resistencia al cambio, concienciar a los distintos agentes y cambiar mentalidades. Por eso es importante mostrar buenas prácticas, tanto de corresponsabilidad, como hacemos con #papiconcilia, y empresariales, como hacemos con #miempresaconcilia. Tanto políticos como directivos tienen que ser ejemplo. De ahí la importancia de nuestros proyectos #políticoconcilia y #papiconcilia especial directivos.

En este sentido, tanto los medios de comunicación como la publicidad y las distintas manifestaciones culturales juegan un importante papel.

Medidas de apoyo a la familia

Dada la amplia representación empresarial entre los asistentes, centré nuestra propuesta en alargar los permisos de paternidad y maternidad, basándome en la propuesta de la PPiiNA de hacerlos iguales e intransferibles, e incentivar a aquellos padres que hagan uso de él. También hice un llamamiento para que a la hora de tomar medidas se tenga en cuenta a los niños, cuyas principales necesidades son tener tiempo para jugar y estar con sus padres. Medidas como las guarderías de 0 a 3, reducir la vacaciones escolares o alargar la jornada escolar buscan solucionar la papeleta a los padres aparcando a los niños.

Mis dos propuestas fueron rebatidas. La primera por ser demasiado cara y la segunda porque los trabajadores las necesitan para poder seguir trabajando. Estoy de acuerdo en que son medidas que solucionan el problema a corto plazo pero por qué no pensamos en trabajar de forma más productiva de forma que trabajemos menos horas y no sea necesario utilizar estos servicios? Otra forma de organizar el trabajo es posible.

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Periodista de formación, y experta en social media y marketing de contenidos por profesión. Le mueve la convicción personal de que otra forma de organizar el mundo laboral es posible, situando en el centro a las personas.

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