consejos para el primer día de colegio

Ayer fue el primer día de colegio de nuestro hijo, que cumple tres años en noviembre. Es de los pequeños de la clase.

Durante estos días he leído consejos para el primer día de colegio y la vuelta al cole en distintos sitios y, sumándoles nuestra intuición, los hemos hecho nuestros. Quiero compartir con vosotros nuestra experiencia por si a alguien le sirve.

Consejos para el primer día de colegio

Volver con tiempo de vacaciones

Aunque podíamos haber apurado más las vacaciones en la playa, ya que trabajamos en remoto, volvimos a casa 10 días antes del primer día de colegio para recuperar nuestras rutinas.

Acoplar las rutinas al horario escolar

Al trabajar los dos en casa y no haber ido a guardería, nuestro hijo nunca ha tenido la obligación de acoplarse a un horario. Siempre con unos límites, pero ha dormido cuando y cuanto ha necesitado. Si a esto sumamos las horas de luz propias de esta época y el desfase habitual del verano, resulta impensable acoplarse al horario escolar, que supone acostarse y levantarse pronto, consiguiendo dormir las horas necesarias, en el caso de nuestro hijo, 12. Tras volver de vacaciones hemos acortado sus siestas y nos hemos acostado y levantado todos más pronto para que estuviera descansado su primer día de colegio.

Preparar el material con antelación

Tanto si lleva uniforme como si no, conviene tener preparada la ropa con antelación, asegurándose de contar con todas las prendas de la talla adecuada, limpias, sin etiquetas (en caso de ser nuevas) y marcadas con el nombre del niño. También la mochila, material escolar, libros y almuerzo saludable para media mañana. Nosotros le pintamos una carita sonriente en un plátano.

Llevar una vida activa y plena

Llevar una vida más activa o, lo que viene a ser lo mismo, cansarle para que duerma bien, habiendo satisfecho sus necesidades. Parque, deporte, juego libre… actividades que además ayudan a prevenir la obesidad infantil reduciendo por contra el uso las horas frente a distintos tipos de pantallas (especialmente antes de irse a la cama, ya que desvelan), y más este año en el que Pokemon Go! ha invadido nuestras vidas. 

Hablarle con ilusión del colegio

Existen un montón de cuentos para prepararles para el primer día de colegio, como Rita comienza el colegio,  Mamá ya viene,  Cosas que me gustan del colegio o No quiero ir al colegio.  En nuestro caso, optamos por inventarnos cada noche un cuento en el que él era el protagonista e iba al cole, haciendo especial hincapié en que papá y mamá no se quedarían con él en clase pero estarían esperándole con los brazos abiertos en la puerta para que les contara todo lo que había aprendido y la cantidad de niños nuevos que había conocido. En esta parte del cuento, él tomaba la palabra y repasaba lo que había hecho en el cole: un buen ejercicio para potenciar la capacidad escucha, la atención y la memoria.

Es importante incluir algún episodio negativo en el cuento, que los habrá, para que luego no se frustre ni se sienta engañado.

También podemos trasmitirle nuestra ilusión al hacer la matrícula, comprar el uniforme y material escolar, recoger los libros, etc.

Ya os hemos hablado alguna vez de Nene León. Antes de ir al cole el primer día, escuchamos esta canción:

Visitar el colegio con él

Siempre que sea posible, visitar el colegio con él. En mi caso, al ser antigua alumna y con la excusa de comprar el uniforme, fuimos dos días antes y nos trataron muy bien. Estuvimos más de dos horas. Le presenté a todos los profesores que nos cruzamos, recorrimos las instalaciones, jugamos en el patio, conocimos a un par de niños de su curso, hizo pis en el baño del colegio, visitamos su clase, conocimos a su profesora… Luego le insistimos en que la profesora es de nuestra confianza, es como si fuera mamá, la abuela o la tía, y es a ella a quien le tiene que pedir cuanto necesite: ayuda para ir al baño, si tiene hambre o sed, si le pasa algo, si tiene alguna duda…

Llegar con tiempo

Más vale que sobre que falte. Nosotros nos estamos levantando y saliendo de casa con bastante antelación. Los imprevistos con niños son habituales y, si queremos llegar puntuales y no andar estresados, más vale tener tiempo para podérselo tomar con calma y no trasmitir ese estrés al niño, que bastante tiene ya. En nuestro caso, media hora para desayunar, media hora para ducharnos y vestirnos y otra media hora para llegar al colegio (a buen paso, no se tardan más de doce minutos).

Es muy importante también que nos vea nada más salir del colegio. Si a la angustia del primer día le sumamos la incertidumbre de pensar que sus padres le han abandonado, las lágrimas están aseguradas.

Transmitir tranquilidad

Para los padres tampoco es fácil separarnos de nuestros hijos. Podemos contárselo para que vean que el sentimiento es mutuo, pero siendo capaces de transmitirles que es algo pasajero, que es por su bien, que le va a gustas y que luego nos volveremos a encontrar.

Quitarle el pañal con tiempo

En la mayoría de los colegios no está permitido que los niños vayan con pañal porque se supone que a los tres años ya tienen control de esfínteres. Por eso es recomendable aprovechar el verano previo para quitarle el pañal al niño y que aprenda a hacerlo solo. Aún así, es normal que ante la novedad y los nervios del primer día de colegio, haya retrocesos en el proceso y al niño se le escape alguno. Es importante mostrarse especialmente comprensivo en estos días.

¿Qué puede hacer el colegio para facilitárnoslo?

La adaptación progresiva al colegio ha desaparecido en muchos centros educativos, incluido el nuestro. En nuestra opinión, es un error. Solo se ha hecho para facilitar la conciliación laboral a los padres, olvidándose de los niños.

Nuestro hijo ya lleva dos días en el colegio. Los dos días ha salido llorando a moco tendido. Y al preguntarle si ha jugado, nos dice que “no porque estaba triste y porque ha estado llorando mucho rato”. No creemos que este sufrimiento sea necesario. Deberían enseñarnos a evitar el sufrimiento en vez de a aceptarlo porque es lo que hay. Tenemos demasiadas cosas asumidas como naturales en vez de plantearnos que existe otro modo de hacerlo, en este caso más respetuoso para el niño, y tratar de cambiarlo.

La profesora de nuestro hijo me dijo un par de días antes de empezar: “El periodo de adaptación es duro para todos. Los niños, los padres y los profesores. Es un trago pero hay que pasar por él y se les pasa. Cuanto más corto sea, mejor”. ¿Estamos seguros? Yo estoy segura de que si nuestro hijo se hubiera incorporado al colegio de forma progresiva, yendo cada día una hora más, en vez de cinco horas desde el primer día, familiarizándose con el lugar, la profesora y los compañeros, no habría tenido ningún problema. Y ya ni os cuento si además hubiera podido contar con nuestra compañía hasta sentirse seguro con la profesora…

La profesora, conocedora de lo difícil que es esto para los niños, escribió una carta personalizada para cada alumno que nos hizo llegar al día previo al comienzo de curso.

¿Qué pueden hacer las empresas?

La flexibilidad laboral, el flexiworking, la deslinealización horaria, el teletrabajo,  las escuelas infantiles en las empresas o dar el día libre al empleado el primer día de colegio de sus hijos pueden hacer más fácil la conciliación de la vida familiar y laboral a los trabajadores.

¿Y el segundo día del colegio?

Si el primer día de colegio ha sido traumático para tu hijo, puede que el segundo no quiera volver. Nosotros le hemos enseñado un cuento en el que aparecen los sobrinos de Mickey Mouse yendo al cole y le hemos dicho que cuando esté triste cante y se junte con los niños que estén jugando y más contentos. Al menos para llegar hasta el colegio ha funcionado.

Hoy también ha salido llorando pero esta vez estábamos los primeros esperando para recogerle y se le ha pasado pronto.

Hablar mucho con él, preguntándole qué tal ha ido el día, creemos que también ayuda.

Fuentes:

ARHOE 

http://pekeleke.es/blog/15-cuentos-para-empezar-a-ir-al-cole

http://www.masfamilia.org/blog/conciliacion/vueltaalcoleefr-5-medidas-basicas-a-favor-de-la-conciliacion

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Periodista de formación, y experta en social media y marketing de contenidos por profesión. Le mueve la convicción personal de que otra forma de organizar el mundo laboral es posible, situando en el centro a las personas.

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